Parasitos e hipócritas

Don Ramón

Su casulla resplandecía por el sol que furtivamente se colaba por una de las aspilleras románicas de la iglesia. Su brillo, desprendía un halo que parecía hacerle sobrenatural. Un ángel del señor. O el propio Belcebú, según se mirara. Su voz firme, fuerte y amenazadora, tenía acongojados a más de la mitad de la parroquia. El discurso, fuerte, de tono eufórico y cadencia altanera, enfilado a insultar, degradar y hacer de la homosexualidad uno de los peores pecados del mundo, era recibido con asentimientos por parte de la feligresía, con miedo por otra parte y con indignación por algún que otro escuchante. El párroco era conocido en toda la comarca por sus altercados con lesbianas y gays. Por presentarse más de una vez en la puerta del puticlub de la carretera, a insultar a quiénes salían del lupanar, o por haber puesto en evidencia a alguna que otra moza a la que se le había visto en postura cariñosa con su novio e incluso en una ocasión a la mujer del alcalde a la que acusó en uno de los sermones y delante de todo el pueblo, de estar acostándose con el alguacil. Últimamente además, no paraba de acusar a quiénes no pisaban la iglesia ni por asomo, de haber robado varias de las imágenes románicas que adornaban el altar mayor.

Era noche cerrada. El frío se colaba como polizón de un aire que entumecía los huesos. Mal día para salir de casa. Pero es lo que tiene ser policía. Estando de guardia, pueden llamarte incluso en una noche de perros como esa. Al parecer, alguien se ha pasado con el viagra y le ha dado un infarto en plena faena. Los dos policías entran en la estancia repleta de figuras religiosas. Tallas románicas posan encima de sus hornacinas. Parece un piso de soltero salvo porque la estancia es un lugar lúgubre cubierto de gruesos cortinones púrpuras. Al fondo una rubia joven cubierta con una mini bata de seda que deja entrever el bello púbico, solloza sentada en un butacón más propio de una iglesia que de un piso de soltero. Junto a ella, en la cama, yace el cuerpo desnudo de un varón sexagenario con el miembro aún en plena erección.

Uno de los policías, se echa las manos a la cabeza y con cara de sorpresa dice: ¡Ostras, Don Ramón!

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La hipocresía de estos parásitos que nos chupan la sangre a través de los presupuestos generales del estado, es increíble. Mientras acusan a Pablo Iglesias, por ejemplo, por hacer una gira por Latinoamérica, Venezuela incluida, como si fuera el peor de los males de un político, El Babas del plasma se dedica a agasajar al dictador chino. Mientras Maduro establece educación pública y obligatoria para los niños venezolanos, en China, muchos chavales trabajan de sol a sol en condiciones lamentables por lo que aquí se gasta uno de nuestros hijos en comprar una gominola. Mientras acusan a Maduro, Morales o Mújica de dictadores a pesar de haber sido elegidos por sus compatriotas en elecciones controladas por organismos internacionales, se cantan loas al régimen dictatorial chino que encarcela blogueros disidentes o que asesina impunemente a todo aquel que ose levantar una sola palabra contra el gran líder. (Véase la represión en Hong Kong por pedir elecciones libres).

Muchos les acusamos de estar fuera de la calle. De vivir de espaldas a una realidad mayoritaria. Y viendo anteayer a Pujol en el Parlamento catalán nos reafirmamos en lo que ya no es una impresión, sino una realidad. Un tipo que no sólo tiene cientos de millones de euros en el extranjero, sino que además no puede demostrar una procedencia que todos suponemos y que es un secreto a voces, no sólo no da las explicaciones que se le piden, sino que además, se permitió el lujo de abroncar a todo aquel que osó en poner en evidencia sus “negocios”. Es lo que tiene sentirse inmune. Eso y amenazar, una vez más con tirar de la manta. Una manta que luego nunca estiran, porque saben que poner en evidencia a todos los mangantes no soluciona nada (para ellos) y acabaría con el negocio para los suyos.

Tenemos un gobierno sostenido por un partido del que un juez dice que hay evidencias de una caja B. Algo, que todos ya sabíamos. Y todavía tienen la desvergüenza de llamarnos ladrones a todos los demás. Eso si, sin dar nombres no vayan a salir los de ellos.

Se montan guerras para desviar la atención de los negocios sucios, de la maldad de este sistema que nos está revirtiendo a una nueva edad media en la que la esclavitud vuelve. (¡no, no exagero! Trabajar por 400 euros al mes no es sino una nueva forma de esclavitud). Escuchaba ayer al Alcalde de Torrejón que ha dado trabajo a 170 desempleados para recoger la mierda que los dueños incívicos de los perros no rrecogen, decir que los 400 euros que les van a dar por ello es fruto de la ley de la oferta y la demanda. Esta gentuza es un cáncer que nos está matando. Mientras a un ciudadano normal se le dan 400 euros por trabajar, al embaucador fascista, retrógrado y misógino más grande de este país, se le busca acomodo, dos días después de decir que deja la política activa, a 8500 euros al mes. En un puesto cuyo trabajo además de no servir para nada, tampoco le llevará excesivo tiempo:el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid. Un cementerio dónde ya pacen otras momias como Leguina o Aguirre.

¡Y todavía algunos siguen pensando en volver a votar a estos parásitos!

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12 comentarios en “Parasitos e hipócritas

  1. O como he leído por ahí… ¡Y todavía se preguntan por qué la gente vota a Podemos..!
    La realidad nuestra de cada día se parece más y más a un auténtico esperpento. Nadie en la ficción se atrevería a acumular en un mismo guión tanta trama y subtrama juntas so pena de parecer algo irreal. Pero es que la realidad es tozuda.
    Tratan de contener el dique de lo que viene. Pero con cada intervención, lejos de taponar, abren una nueva brecha.
    Como le he oído decir a Monedero, citando a Víctor Hugo: “Nada tiene más fuerza que una idea imponiéndose cuando le ha llegado su momento”

    Chapó, Cele…!! Salud.

    • Esta mañana leía que Arriola está convencido que con el 35 % de los votos tendrán mayoría absoluta. Y lo que es peor, están convencidos que su techo por abajo es del 30%. Es decir que casi 1 de cada 3 de los que votan lo harán al Partido Parásito. No se qué es lo que tienen que hacer más para que la gente deje de ser tan absolutamente idiota.
      Este país, no tiene arreglo, amigo.

    • No sabía quién era este gachó. Pero si este es santo yo soy obispo de Nueva York. Estos dos hijos de mala madre (éste y el Escriva) le ponían garbanzos a mi hermana en las rodillas ( en la sede del OPUS en Pamplona) para que su trabajo fregando suelos fuera del agrado de dios.
      ¿Santos? Así funciona la iglesia.

  2. Lo de la beatificación del numerario del Opus Dei no es algo que a estas alturas nos pueda pillar desprevenidos. Aunque quizás asombra el desconocimiento que existe mayoritariamente sobre las profundas raices que la “Obra” tiene en el entramado politico de este país. Si importante era durante la dictadura, ha pervivido en el tiempo su poder como grupo de presión. Y explicaría por qué se mantiene la Iglesia Española con idénticas prerrogativas -si no más- que entonces y sin que haya disminuído un ápice su enorme poder.

    Gracias, Lume por el vídeo. Genial.

    Saludos.

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