Sandro Rey, Ministro de Hacienda.

El vidente

Abundio, tenía una humilde papelería de Barrio. Estaba en la última acera de la última calle. Más allá, no había nada, salvo cardos, hierba alta y cagadas de perro. Abundio no tenía muchas luces, y eso que había estudiado, pero era un tipo de esos que nacen de pie y con una flor en el culo. Tras acabar la carrera, vivió del salario de sus padres unos años, hasta que, casi por casualidad, el padre de su entonces novia y ahora ex-esposa, murió de un infarto. El hombre, viudo y con una sola hija que también trabajaba en el negocio, pero a la que no le gustaba nada, se lo habría llevado a la tumba de no haber sido porque como Abundio no tenía nada que hacer, empezó a ir “a ver” y acabó quedándose con la tienda.

Hasta ahora, la contabilidad de Abundio consistía en dos clavos: uno dónde pinchaba las facturas que recibía y otro dónde incrustaba los tickets de caja. Cada mes, sumaba unos, sumaba otros, restaba ambos y ese era el resultado del balance mensual. Y parecía que la cosa funcionaba. No había otra papelería en dos kilómetros adentro y con el colegio que estaba a dos manzanas, tenía el mercado seguro y cautivo. Hacía tiempo que tenía un ordenador en la trastienda. Y en los ratos libres y por las tardes después de cerrar, le echaba unas horas, por lo que manejaba bien un programa de hojas de cálculo, aunque nunca había pensado trasladar allí su contabilidad.

Hasta ahora. Porque hace tiempo que hay mucho movimiento al otro lado de la calle y el otro día se supo que van a construir un mega centro de educación, con pistas deportivas, campos de tenis, piscinas y tres colegios, uno para cada etapa educativa.

Desde que empezaron los rumores, Abundio dejó los chats, los facebook y los twitter para dedicarle tiempo a la expansión del negocio y a hacer cálculos en el ordenador. Aunque no sabe nada del proyecto, cree que un centro educativo traerá chavales y que estos siempre necesitan bolis, lapiceros, cartulinas, libros de texto y fotocopias. Así que le ha echado el ojo al local aledaño y al piso asuso, que casualmente están en venta, y la semana que viene, una vez pulidos los cálculos y redactados en un informe, se presentará en el banco a pedir un crédito con la garantía de los futuros beneficios que tendrá el nuevo negocio.

Y tragó. El banco tragó con los 80 folios (que probablemente no se leyeron) dónde se explicaba detalladamente el número de niños ahora matriculados en el cercano colegio, las necesidades de material escolar que hasta ahora tenían y las previsiones de aumento de las ventas con un mercado dónde los alumnos aumentarían un 300%. Explicado con mucho detalle, mucha literatura y muchos números de años anteriores, todo parecía muy fácil. Al final una hoja resumía todos los datos y el saldo anual de beneficios en una considerable cantidad de seis dígitos.

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Un año más tarde, el cardal seguía teniendo unos enormes cardos, menos cagadas de perro porque la falta de trabajo de los últimos cuatro años iba reduciendo la población de mascotas y mucha más hierba. El proyecto se había construido dos barrios más allá y en lugar de un mega colegio era uno “minimalista”. El banco acuciaba a Aniano a devolver el préstamo o acabaría sin el piso y sin el local comprados. Pero Aniano estaba relajado, siempre le quedaría el negocio que, al ser de su mujer, no podrían tocarlo.

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España es un país de crédulos. Ahí está el problema. Una cultura cincelada a base de miedo durante siglos, en la que se enseña a los niños que hay que creer sin hacer preguntas porque no entenderíamos las respuestas y por que dios es así y las cosas tienen siempre un fin que desconocemos, pero que nos hará felices, nos hace tal y como somos: totalmente idiotas.

Tengo una vecina que acaba de jubilarse y que ha vivido de “echar las cartas” (¡hay que joderse, de echar las cartasssss!). Sandro Rey es un charlatán que no da ni una y aun así vive de dar el porvenir en la tele. Hace años, un tal Rappel, vivía en plena Castellana, con lo que sacaba de adivinar el porvenir a famosos e incautos. Ejemplos hay miles.

Ahora, resulta que el desgobierno de España es adivino y nos echa las cartas a todos enviando al Congreso una ley de Presupuestos basados en la especulación, la adivinanza y la videncia.

Durante el año 2006, en plena burbuja económica del ladrillo, dónde los extranjeros venían desde Rumanía y Marruecos en metro, se crearon 687.000 empleos. ¡Oigan ustedes, según el gobierno en 2015, se crearán los mismos empleos que hace 9 años y eso que entonces había un 8,3% de parados y ahora estamos en el 25%! Eso si que es adivinanza y confianza.

Si pensamos que en 2015 hay elecciones autonómicas y municipales y que al final de año o principios del siguiente también hay generales, entenderemos el por qué de esta mentira en formato de pendrive y 800.000 folios ilegibles. Se trata de repetir una información falsa durante meses para embaucar a la gente y que sigan votando a esta banda de trileros de los sobres que nos están arruinando, mientras ellos son cada vez más ricos.

Pujol, acusado de tener cientos de millones en Suiza y Andorra de procedencia presuntamente ilegal (del 5% que todos suponemos). El Partido Parásito, con la Gürtel, los sobres, los sobresueldos, el mercado sanitario creado para el enriquecimiento de los amigos constructores, el mercado eléctrico que nos está dejando sin sangre, etc, etc, etc.

El otro día conocíamos que el hermano del ahora Ministro de Justicia y defensor de las compañías concesionarias de los peajes madrileños, fue indultado en el 2003 por una condena por asalto con fuerza.

Otro hermano, el de De Guindos, era responsable de seguridad el Ayuntamiento de Madrid cuando sucedió la tragedia del Madrid Arena.

Rato y el insufrible Blesa, forman parte de los presuntos beneficiarios de las tarjetas de crédito con la que le sacaron a Caja Madrid 15,2 millones de euros que durante 10 años camuflaron como errores informáticos. (Aquí hay que recordar que en Enero de 2013, un juzgado dictó ingreso en prisión de una madre que había comprado unos pañales con una tarjeta de crédito que se había encontrado. Estos, los de Caja Madrid, siguen disfrutando de las rentas sin que nadie les toque).

Este es un país lleno de mierda, dónde la gente no quiere mirar y tuerce la vista, para no enterarse. En mi bloque, llevamos 12 días con un agua de color de vino Valdepeñas en el grifo. Mi vecino dice que no es culpa del PP (¡probablemente sea mía!) y eso que hay una empresa que se llama Canal Gestión (¿qué gestionan?) en la que mandan estos caraduras. En Madrid, también, han cambiado todas las marquesinas de las paradas de autobús. Las otras estaban nuevas, pero seguro que a algún amigo le hacía falta engordar la cuenta de resultados. Y eso que Madrid está lleno de mierda. Que podrían haber utilizado ese dinero en contratar barrenderos. Pero no. Y encima, estamos endeudados por encima de nuestro PIB.

Así nos va.

Necesitamos darle la vuelta a la tortilla, aunque nada más sea por higiene.

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2 comentarios en “Sandro Rey, Ministro de Hacienda.

  1. Dices que Abundio nació con una flor en el culo y creo que la mayoría de Abundios políticos y votantes parece nacieron con un jardín y la indecencia en el ADN.
    Joer parece que hasta para ir al balneario lo tenían más facil que otros. http://www.elconfidencial.com/espana/2014-10-01/una-edil-del-pp-de-madrid-no-justifica-40-viajes-a-balnearios-reservados-para-ancianos_220577/
    Pues sí, hay q dar la vuelta a la tortilla y sin nadie q pudiendo denunciar prácticas delictivas o irresponsables haya sido cómplice pq no hizo bien su trabajo pues se les paga para que controlen lo que hacen con el dinero de todos . No se puede arreglar con pedir perdón y diciendo no me he enterado.
    Q hartura!!
    Salud y descanso merecido

    • En el PP mana mierda en cuanto rasques. La inmunidad que creen que tienen (y que están consiguiendo) les hace de lo más osados. Siempre han estado acostumbrado a hacer lo que les ha venido en gana, pero es que ya ni disimulan.

      Salud

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