Quijotes no, Lazarillos.

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Siempre he sostenido que el Lazarillo de Tormes es la obra maestra de la literatura española y además es intemporal. Muchos sostienen que es el Quijote. Muchos creen que los españoles nos identificamos preferentemente con Don Quijote, pero creo que este personaje y lo que supone, no deja de ser nada más que el sueño inalcanzable de todos nosotros. A todos nos gustaría ser esa persona que lucha contra lo establecido, que no se atiene a las normas y que en su condición de persona, lucha por sus ideas. Pero en realidad, sólo lo somos en el bar, con los amigos o en esas interminables reuniones familiares que suelen acabar como el Rosario de la Aurora.

En realidad, lo que nos define es la intolerancia, la envidia, la insolidaridad y el pensar que, lo que hacemos, cuando sabemos que está mal, lo hacemos porque también los demás lo hacen y si no lo hiciéramos, actuaríamos como verdaderos tontos. Somos más de coger las uvas de tres en tres porque pensamos que el de al lado, las está cogiendo de dos en dos. Somos más de pagar al fontanero o al carpintero en negro, porque “los demás tampoco pagan el IVA” o “porque bastantes impuestos pagamos ya”. Somos más de protestar en casa por el mal funcionamiento de los servicios públicos, y poner verdes a los trabajadores públicos, en lugar de pensar que, el culpable, es realmente quién está recortando la financiación de esos servicios y machacándonos la cabeza todos los días asociando ideas de rentabilidad económica a lo que, en realidad, debe tener una rentabilidad social y una financiación suficiente.

Por eso, me llama poderosamente la atención que, cuanto más sabemos de Caja Madrid, más se cabrea el personal, pero siguen defendiendo a los que son tan culpables como los que se han llevado la pasta. Lo que ha pasado en Caja Madrid, no es algo exclusivo, algo anecdótico de una panda de chorizos que se han juntado para desfondar ese banco. Lo que ha pasado en Caja Madrid, es lo que ha pasado en el 99% de las Cajas Municipales, banca pública de ahorro y financiación de los pobres, que durante tres cuartos de siglo funcionó correctamente, dedicándose a la recogida del ahorro de la “gente normal” y a la financiación de proyectos colectivos y sociales y que, a partir de que unos listos, pusieron el ojo en ellas, acabaron funcionando como el coto privado de unos cuantos que daban préstamos a amigos y conocidos, que cobraban miles de euros en dietas por asistencia a asambleas, que en muchos casos ni siquiera iban, y pasándole los gastos personales de sus vicios y excesos a través de tarjetas de crédito que camuflaban como “errores informáticos”.

Lo que ha pasado en Caja Madrid, Caja Duero, Caja Burgos, Caja Castilla la Mancha, Banco de Valencia, CAM, y tantas y tantas entidades PUBLICAS de crédito, no es sino el reflejo de lo que está pasando en este país, dónde unos cuantos ponen el ojo en lo público única y exclusivamente para engordar su patrimonio, para que los amigos hagan caja y para vivir como dios a costa del pobre personal incauto que ve lo que ocurre, y se cabrea, pero que, a la hora de mentir en la declaración de la renta, en el pago de una chapuza o en la matrícula de sus hijos, no pone ningún tipo de reparo.

Si de verdad estuviéramos cabreados y fuéramos quijotes, estaríamos pidiendo la cabeza de Aznar, este tipejo que fue quién puso al otro tipejo amigo de pupitre, que no sabía hacer la “O” con un canuto y que acabó dirigiendo una de las mayores entidades bancarias públicas que, usó como se ha visto en los correos, para todo eso que todos sabemos, y que encima no puedo decir aquí porque, esta mafia, tiene amigos poderosos y acabas en el talego a la mínima.

Si de verdad estuviéramos absolutamente indignados con estos actores del hijoputismo más desilustrado y bárbaro, no habría un 45% de personas que siguen diciendo en las encuestas que su intención es seguir votando a quiénes han arruinado la vida a la mayoría, mientras se han solucionado la suya para varias generaciones.

Ayer, en la Sexta, decía Pablo Iglesias, que en España no hay mala gente. La maldad es algo que es muy subjetivo y que por tanto, no voy a valorar. Lo que si creo firmemente, es que España está construida desde el analfabetismo cultural y funcional. Desde la indecencia y la desconfianza, desde el quijotismo de barra y cacahuetes y el lazarillo de las actitudes.

Que nos hayan robado el capital de todas las cajas de ahorro y que además hayamos tenido que pagarlo, para luego regalarle les entidades a cuatro cantamañanas, tiene bemoles, pero no menos que ver como nos atracan con la luz, no menos que ver como los que viven sin pegar ni golpe, en puestos meramente “de imagen”, casualmente después de haber tomado decisiones a favor de las entidades que les dan esos puestos, encima se permiten el lujo de dar lecciones de moral y recomendar que los demás tengamos que vivir en el umbral de la pobreza.

Perdónenme ustedes, pero me lo expliquen.

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5 comentarios en “Quijotes no, Lazarillos.

  1. Acerca de lo que Pablo Iglesias dijo de la maldad entiendo que va en el mismo sentido en que tú señalas a los verdaderos culpables de todos nuestros sinsabores. Como decía un personaje en una pelicula argentina de hace unos años: “el país se fue a la mierda y tan solo prosperaron los hijos de puta”. Son esos mismos actores y autores de las tropelías en las que estamos inmersos. Y los que se permiten desde sus magníficos pedestales dar a los demás lecciones de moral y de modos de vida. Son maestros en poner el foco en banalidades y originar debates para idiotas mientras camuflan lo trascendental hasta desaparecerlo visualmente.

    Que quienes son o los representan tengan ese suelo electoral que se les presupone, aún, no tiene más explicación que la de las ingentes masas de población sumidas en un analfabetismo cultural y funcional que ellos bien se encargan de originar y fomentar.
    Nada nuevo, por otro lado.

    Pero no se puede poner puertas al campo. Las ideas y la percepción de las cosas llegan cada vez a más gente. A pesar de los controles citados. Y la fuerza que viene es imparable. Todas las cartas están quedando al descubierto. Y de la indignación a la ira se suele pasar por una gota. La que colma el vaso.

    Saludos.

    Por cierto: Ahora van a por las Cajas Rurales. Las única entidades que no se han metido en “el ladrillo”. Las van a bancarizar. Luego las venderan a los postores correspondientes. Que todos sabemos quienes son. Nuestros ahorros, cada vez en menos manos. Y más poderosas.

    • Si. Yo también entendí que el sentido de las palabras de Pablo eran esas. Pero me saca de quicio que aun haya gente que crea que lo de Caja Madrid, o las otras, sea algo puntual. Me saca de quicio que el señor Sánchez, consejero de Caja Madrid y por tanto conocedor de lo que pasaba ahora se haga el longuis y corra rápidamente una cortina de humo, pidiendo a Hacienda que vaya tras ellos por delito fiscal.
      Y me saca más de quicio que la gente no sepa diferenciar una gota de agua de una de vodka a pesar de haberla probado y a pesar de que alguien les diga que ese sabor raro es el que distingue el agua del licor.
      Salud amigo

  2. Se agotaron los calificativos . Vergüenza 0 y ética 0. Y ahora encima ébola. Espero que dimita
    Asco de País

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