Parásitos, inútiles, negligentes y caraduras

Aparicio

Los niños salieron corriendo tras el vehículo. El aire canturreaba una cantinela que todos conocían: quien compra con Aparicio, siempre lleva beneficio. Un viejo camión recorría las calles del pueblo antes de aposentarse en la plaza, dónde Manuel Aparicio, sacaba mesas y cacharros, legumbres y pimentones, cafés exóticos, tés de la india, cestos, fuentes de barro, romanas, jabones perfumados o mantillas de lana o seda. Nadie sabía lo que eran Harrods o Galerías Preciados pero Aparicio era lo más parecido a un gran almacén. Y todo en un pequeño camión.

Aparicio era conocido por su eslogan, pero también porque éste no hacía honor a la verdad. Todo el mundo compraba en Aparicio, porque entonces no se viajaba a la ciudad salvo por razones inexcusables. Pero todo el mundo sabía que las botas katiuskas compradas en la plaza, no aguantaban dos arroyos, que las lentejas, a veces traían bichos o que la seda de las mantillas era rara (en realidad eran de una nueva fibra sintética traída de América, llamada Nylon).

Además, Manolo camión de bolos, como le conocían en la comarca, tenía fama de osado. De vender cosas que no sabía con certeza para que servían o hierbas que él aseguraba que combatían el reúma o el dolor de espaldas y que, a parte de calor y a veces tener que ir al corral más veces de lo debido, no actuaban conforme a lo prometido.

Aparicio confiaba en la suerte y en la fortuna ya que nadie tuvo nunca ningún grave percance con ninguno de los productos que él vendía.

Hoy, había traído una novedad. Había sustituido las mesas por una especie de estanterías con ruedas que, salían directamente del camión a la calle mediante una rampa, de forma que la venta podía empezar casi al instante de llegar y el recoger era tan sencillo como volver a colocar las mismas dentro del camión.

A todo el mundo parecía gustarle la novedad. Era otra forma de “presentar” la mercancía y además, había mucha más variedad.

Pero los chavales estaban aún más encantados porque las estanterías se movían solas (con un pequeño tirón) y cuando Aparicio se volvía para atender a una clienta, ellos aprovechaban para subirse en la más alejada y dar una vuelta por la plaza. Aparicio, por miedo a perder a la clientela, atendía a las señoras y casi dejaba hacer a los mozuelos. Pero los chicos, son chicos y nunca ven el peligro. En uno de esos pequeños viajes, uno de ellos pensó que 10 segundos era poco tiempo de divertimento y empujó la estantería de los cacharros de barro, calle abajo con su primo y su hermano, agazapados entre las baldas. Cuando quiso pararla, el efecto del peso y la gravedad lo hicieron imposible. Él aterrizó de bruces y sus compañeros de viaje terminaron estampados contra un dos caballos del electricista que venía a arreglar una avería. El golpe fue lateral, pero uno de los barreños situados en la parte alta, se venció sobre la cabeza del hermano del chaval y le abrió la cabeza en dos.

El invento de las estanterías había resultado ser un arma cargada por el diablo.

*****

Ayer mañana, escuchaba en @radiocable, la entrevista que Fernando Berlín le hacía a una enfermera a cuenta del primer caso de Ébola. La entrevista pone de manifiesto que no hubo formación específica para los profesionales de la medicina, salvo una charla de diez minutos en un salón de actos sobre cómo poner y quitarse el traje. Una charla, a la que no fueron invitados ni celadores ni personal de limpieza.

España es un país de traca. El desgobierno está formado por una banda de indeseables irresponsables, que además pretenden sacar pecho. Han estado tres años CERCENANDO drásticamente la sanidad pública. El Carlos III, que debiera ser hospital de referencia de estas enfermedades, ha sido poco a poco saqueado con el fin de convertirlo en una residencia de ancianos o geriátrico. En España, no existe ningún hospital cuya seguridad sea de nivel P4 (El Carlos tercero lo era de nivel P3), todos los expertos mundiales dicen que el virus del Ébola se debe aislar allí dónde sucede, evitando traslados y movimientos y el Ébola es una enfermedad mortal, de la que no hay remedio que se sepa ni vacuna. Aún así, este atajo de egregios cantamañanas deciden contravenir por dos veces las directrices de los expertos y traerse a dos religiosos desde África a España. Y es importante que los enfermos fueran religiosos, porque si a los chavales españoles que salen fuera a buscarse el cocido, a los seis meses les retiran la tarjeta sanitaria, dudo mucho que si estos cooperantes no hubieran sido religiosos, estos sinvergüenzas hubieran montado el tinglado que montaron y más con el coste económico que supuso (y el que va a suponer ahora).

Pero aquí estamos. La enfermera contagiada, según cuenta Infolibre, el día 30 empezó a tener fiebre y llamó a emergencias diciendo quién era y lo que le pasaba. Le dijeron que se controlara la temperatura pero que se quedara en casa. Hace tres días acude al Carlos III con fiebre y dice que puede tener Ébola y le indican que se vaya a su hospital de referencia y cuando tenga la certeza de la enfermedad vuelva. Todo es un despropósito. Desde que las enfermeras hicieran turnos normales y un día cuidaban del religioso enfermo de Ébola y al día siguiente a enfermos de La Paz, hasta que alguien que ha tenido contacto directo con la enfermedad, se pueda ir de vacaciones nada más morir el contagiado. Marca España.

Hasta ahora, las medidas estúpidas e ineficaces de estos caraduras sólo nos habían tocado el bolsillo. El dinero es importante pero sólo es dinero. Pero estamos ante una negligencia grave que nos puede costar la vida. ¿Y van a tomar responsabilidades? No, señor. Erre que erre. Ellos nunca tienen la culpa de nada. No conocen la existencia de los coches de lujo que tienen sus maridos, ni los negocios sucios, ni los sobres, ni los sobresueldos, ni las comisiones de obras, ni las tarjetas B de Caja Madrid. Ellos no saben nada de nada, salvo la receta para sacaros de una crisis que ellos crearon y en la que nos han metido hasta el fondo dejándonos sin salarios, sin derechos y sin trabajo.

Tenemos que pedir responsabilidades, políticas primero y penales si procede. Ya está bien de que este gobierno compuesto de mujeres floreros y hombres misóginos, meapilas y fascistoides, nos den lecciones de ética y de moral. Ya está bien de sufrir su negligencia, su idiotez supina y su inutilidad. Ya está bien de tanto hijoputismo desilustrado y monetario.

Por cierto, que sobre este tema recomiendo este artículo:
http://elrobotpescador.com/2014/10/06/la-impactante-relacion-entre-el-ebola-y-el-vuelo-mh-17-derribado-sobre-ucrania/

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9 comentarios en “Parásitos, inútiles, negligentes y caraduras

  1. Contundente! Mejor imposible.Gracias Cele. Poco mas se puede decir. Algo saldrá como desahogo. Ando muy cabreara . Disculpas
    Es muy fuerte lo que está pasando muy muy fuerte. Es que alguien quiere mostrar que la sanidad publica tampoco sabe estar a la altura después de haberla debilitado hasta la extenuación. Todo es un despropósito todo. Desde traer al primer infectado a sabiendas que habían desmantelado la unidad del Carlos III hasta cada una de las decisiones que han tomado.
    No estamos preparados!! decía una investigadora de la familia x favor que no lo traigan x favor que manden medios a Africa y ante este grito otras investigadoras de la misma cuerda profesional que no política decían que x razones de humanidad que no pasaba nada. Joder .. que son especialistas igual , que son conocedoras de los altos riesgos si no se siguen los protocolos y estaban a favor, no veían riesgos.
    Cele SÍ es hijoputismo monetario no tengo claro si es hijoputismo desilustrado o hijoputismo egocentrista.

    • Es lo mismo. Es desilustrado porque no saben nada de nada, salvo llevarselo crudo y joder al personal y en egocentrista por lo mismo. Sólo les preocupa su “hacienda”.

      Salud. El cabreo creo que se extiende.

      • Toda la razón del mundo. Excelencia en robo. Eso lo tienen muy claro.
        Por cierto se solucionó lo del agua en Barajas?

  2. A pesar de que algunos anden pidiendo sosiego y que no saquemos el tren de los raíles, la gravedad de lo que nos ha caído encima es algo absolutamente indiscutible. Y en mi opinión imperdonable.
    Porque, como apunta Anibal Malvar en su artículo:

    http://blogs.publico.es/rosa-espinas/2014/10/08/9815/

    “Traer a morir a España a los dos beatos y admirables ancianos millonarios (la Orden religiosa movió el pasado año 13 millones de euros en sicav) no sólo nos ha costado 1,5 millones de euros.” (Por decisión personal de Rajoy) sino que –y es lo fundamental-, “El ébola no ha llegado a través de la valla, sino traído por el Gobierno, en avión.” Tal como expresa Olga Rodríguez en este artículo que también recomiendo:
    http://www.eldiario.es/zonacritica/recortes-perjudican-gravemente-salud_6_311178915.html
    No puede ser que quienes nos han traído esta bomba a casa demostrando una incapacidad insoportable, sean los que gestionen el mal causado. Han de irse y dejar el sitio a gente capacitada para tan grave situación.

    Muy bueno, Cele.

  3. Bueno, pues no es mas que otra, es una línea de actuación de estos impostoresindeseableschupasangres, soy un familiar de una de las víctimas del tren de Santiago, si tenéis ganas de ver que esto es lo mismo, os aconsejo leer mucho de lo publicado en La voz d Galicia, negligencias…a patadas, culpable: el maquinista. Precio político nulo, pero es lo mismo que el metro de Valencia,…preferentes…, esto no iba aser menos. Víctimas de la indiferencia, la prepotencia y la negligencia todas ellas. Los protoclos de actuación siempre terminan con un último punto: “si no pasa naaa”, y de hecho no pasa, nadie paga por la irresponsabilidad de la responsabilidad.

    • En primer lugar pedirte perdón por no haber aceptadop antes el comentario. He estado fuera y no he podido verlo hasta hoy.
      Lo que comentas es más de lo mismo. Al día siguiente, yo fui uno de los que dije que el maquinista cargaría con todoas las culpas. Que no harían nada con quienes vendían billetes de AVE en una vía convencional. Que no harían nada con quiénes haciían que un tren circulara a una velocidad excesiva en una vía sin balizas y sin seguridad. ¿Y sabes por qué? porque unos y otros (PP$%€) tienen mucho que taparse.
      Mientras los familiares de los muertos y los que sufrieron una minusvalía en el accidente y los que lo pasaron mal, esos son los culpables por haber cogido el tren.
      Salud amigo/a y bienvenida/o.

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