¿A ver si va a ser una vaca?

Había amanecido un hermoso día de otoño. Sol, temperatura cálida y una mañana luminosa habían puesto a José María en un estado eufórico. Boina calada hasta las orejas, traje de pana impoluto, camisa abotonada al cuello de un blanco aún más luminoso que la mañana, botas lustrosas y una vara de avellano atezada por cien mil capas de piel barnizadas por los años de toqueteo, reflejaban en el espejo del recibidor a un tipo tremendamente optimista dispuesto a comerse de un bocado la feria del ganado de San Martín.

Ya en la feria, José María se encontró con Mariano, alcalde del pueblo. El concejo necesitaba un choto que pronto se convirtiera en toro con el que cubrir a las vacas que los vecinos cuidaban en comunidad. Mariano, que no conocía el ganado porque no era ganadero, se había ofrecido voluntario para la misión, como alcalde que era. Y confiaba en José María, un tratante de toda la vida y además del pueblo.

Así que, José María le vendió un ternero guapo, bien plantado, sin cuernos, pero con unas hechuras impresionantes.

Pasaban los meses y el novillo, empezó a desarrollar unas incipientes ubres. La gente del pueblo empezó a mosquearse, pero José María les aseguraba que eso era parte del desarrollo testicular del animal. A veces, Copón, que así le llamaban los aldeanos, se montaba encima de una vaca. Eso tranquilizaba a los vecinos.

Siguieron pasando los meses y las ubres de Copón cada vez parecían más las mamas de una vaca que los genitales de un toro. Pero Jose María, seguía insistiendo en que eran las partes nobles del toro que se estaban desarrollando en diferido.

Lo que había empezado como un rumor, iba ganando adeptos. ¿A ver si va a ser una vaca? Decían los vecinos. Pero José María y Mariano como causante de la compra, insistían en que dieran tiempo a la naturaleza.

Un día, Copón se escapó y tras largas horas de búsqueda, lo localizaron en la vaquería de Don Juan Carlos, el rico del pueblo que tenía vacas propias, que tenía toro propio y que no congeniaba con el concejo.

Meses más tarde, copón empezó a echar barriga. A ensanchársele la panza. ¿A ver si va a ser una vaca? Decían algunos vecinos. Y José María y Mariano, que no. Que eso era un empacho. Pasaron las semanas y la panza cada vez era más grande. Copón comía bien y no mostraba síntomas de empacho. Pero Mariano y José María insistían en que no, en que las ubres eran testículos desarrollados en diferido y la panza fruto de un empacho pasajero.

¿A ver si va a ser una vaca? Se preguntaban cada vez más vecinos.

Un día un vecino empezó a ordeñar a Copón y contempló con excitación que Copón daba leche. ¿A ver si va a ser una vaca? Se dijo. Pero no. Jose María y Mariano explicaron que lo que Copón tenía era un trastorno de personalidad que le hacía dar leche siendo toro. Y enseñaron un artículo de un tal profesor Aguirre que publicaba en una revista que nadie conocía.

Cada vez más vecinos se preguntaban ¿a ver si va a ser una vaca? Pero los dos tratantes insistían en el estado transitorio de la personalidad de Copón.

Y un día, cuando el vaquero fue a sacar a los animales del corral de concejo, para llevarlos a pastar, se encontró con que junto a Copón, había un hermoso ternero. Su inflamación en la panza había desaparecido y las ubres eran tremendamente grandes.

-¿A ver si va a ser una vaca? Se preguntó.

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6 comentarios en “¿A ver si va a ser una vaca?

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  2. Que tu realismo bajo cuento relato o artículo nos siga haciendo ver o recordando que este trozo de mundo intolerable es insoportable y hay que transformarlo.
    Todo se desmorona y ojalá que tengamos la lucidez suficiente para no dejar pasar nunca mas a estos vomitivos cínicos que se enfundan en su traje del perdón que está rebozado en mierda.
    Ascazo que esta vez tiene que hacer reaccionar a la mayoría y que esa mayoría no se deje llevar x el miedo y las encuestas cocinadas para seguir controlando; lo digo pq al parecer sale mañana Podemos como la primera fuerza en intención de voto y gente como el presidente de la Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa) dice estar aterrado x la propuesta de nuevo sistema eléctrico que propone Podemos.
    Salud

    • Nos ha jodido. Si yo fuera de las eléctricas también estaría aterrado. ¡Se les ha acabado el chollo! Adiós a la facturación sin saber de dónde vienen los costes, adiós a la mentira del déficit tarifario, adiós a las compensaciones por renobables que pagamos todos en la factura, adiós a la oscuridad y al tejemaneje que hace de estos trileros unos impresentables que nos cobran la luz más cara de Europa y no dan datos del coste real de la misma.
      Salud

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