misoneísmo y caspa

Yo soy PRO.

Acercándose como un rayo, el coche amarillo retumbaba a su paso dejando estelas de ruido. Dentro, Jose Miguel y sus amigos cabeceaban al compás de una música ratonera, martilleante y monótona. Sus bafles, sus sub low, y sus tres mil vatios de potencia de sonido, convierten un llamativo coche amarillo, en una discoteca móvil.

José Miguel es lo que hace unos años llamaban nini. No estudia, no trabaja y pasa el rato con su deportivo de aquí para allá vacilando con sus amigos, intentando ser el macho alfa de una manada de indigentes culturales cuyo único fin es pasar la vida lo mejor posible, sin dar clavo, follando todo lo que se pueda y sin ningún tipo de preocupación o responsabilidad que no corresponda al objetivo de ser guapo, de ligar mucho y de ser el “puto amo”.

La madre de Jose Miguel limpia escaleras y su padre, cobra el paro y hace trabajos como jardinero, en B, porque no llegan a fin de mes. El coche familiar, se lo quedó Jose Miguel cuando se sacó el carnet. Éste lo destrozó en un accidente a los dos meses. Ahora, van andando para que su hijo vaya en coche. Se descuernan currando para que su hijo tenga coche con el que ser el más pro. Nunca salen, su dieta se ha enriquecido en patatas y arroz y todo para que su hijo se pase el día de aquí para allá, con sus bafles cantando y dando el cante por el barrio.

La madre de José Miguel no está de acuerdo, pero hace tiempo que dejó de luchar. Cuando su hijo le espetó en plena calle un “tú te callas, que quién manda es mi padre” y su padre, que estaba junto a ellos, no dijo nada, supo que había perdido la batalla.

José Miguel, discute a menudo con su novia. No quiere que salga de casa si no es con él. No quiere que se ponga la ropa que a ella le gusta y no quiere que le lleve la contraria.

José Miguel está loco por entrar en Gran Hermano, por ir a la tele a hacerse famoso y por ser una estrella. Está convencido de que puede ser rico, vivir la vida y qué el esfuerzo no sirve para nada. Eso sí, aunque nunca se ha planteado trabajar, cree firmemente que las mujeres y los inmigrantes le quitan el trabajo.

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Hoy no me ha costado mucho escribir este pequeño relato porque tengo un vecino así. Y no, no es andaluz.

Vivimos en una sociedad sin ética, egocéntrica, basada en la mentira de que lo más importante en la vida es el éxito entendido como dinero, posición y poder. Una sociedad que ha reducido todo a lo económico. Una sociedad que premia la idiotez, que hace de un tipo culturalmente analfabeto ídolo de masas, de la tele el gran escaparate del éxito y de los gritos, las peleas y el insulto, la forma normal de discutir las cosas.

Ayer, nos desayunábamos con un estudio que decía que los jóvenes andaluces opinan que las mujeres deben estar en casa y al cuidado de los hijos. No me preocupa que eso suceda en Andalucía. Me preocupa que eso suceda en toda España. Veo en mi entorno, dónde los hombres de cuarenta años para arriba contribuyen a las tareas familiares sin pudor y sin remilgos, como sus hijos, nuestros hijos, no mueven ni un solo dedo dentro del hogar. Cómo les hacemos la cama, les lavamos los platos, la ropa, les hacemos la comida y servimos sus exigencias. Veo con preocupación cómo un salto cualitativo hacia la igualdad, que nos costó años, sudor y muchas lágrimas, se está convirtiendo en un salto hacia el machismo, hacia el misoneísmo, hacia el odio a lo distinto, a las mujeres,… Un paso hacia atrás. A estas alturas, deberíamos haber acabado con la violencia contra las mujeres y sin embargo esas conductas se repiten con asiduidad. Y en esto, como en casi todo, tiene mucho que ver la educación, la que les damos, pero sobre todo la que les omitimos y la que dejamos que entre a través de la TV.

Creemos que el cambio está cerca, pero como no nos pongamos las pilas en esto, el cambio será hacia atrás.

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4 comentarios en “misoneísmo y caspa

  1. De nuevo todo un acierto tu magnifica reflexión.
    “Una sociedad que premia la idiotez” Esa es la raiz y como tu has dicho miles y miles de veces la tv hace su trabajo
    ” Cómo les hacemos la cama, les lavamos los platos, la ropa, les hacemos la comida…” lo mas repetido en cada rincón de España pero muxos que lo dicen no merecen atención pq cuando un hijo consigue un trabajo precario e intenta ir a compartir piso con otros cuatro o cinco ya salen los padres facilitadores diciendo que esa forma de vida precaria que ha elegido no le llevará a ninguna parte con lo que consiguen adolescentes eternos con miedos patológicos.
    A ponerse la pilas y sigamos haciendo autocrítica.
    Salud

    • Los padres, y me incluyo, tenemos mucha culpa. Aun que claro, siempre hay diferencias. Si cuando ves el primer comentario racista, machista o xenófobo no “les pones las pilas” eres culpable por omisión.
      Como siempre digo, el camino se demuestra andando y no permito que mi hijo haga comentarios de este tipo. No permito que vea ciertos programas y tampoco que campe a sus anchas con el ordenador. Pero claro, es más facil colocarle una tele en el cuarto para que te deje ver el fútbol que enseñarle a ser respetuoso.
      Salud y pilas

      • “Si cuando ves el primer comentario racista, machista o xenófobo no “les pones las pilas” eres culpable por omisión.”
        Muy muy de acuerdo .
        Límites ¡que importantes! reparto de tareas como apuntas , cuidar el lenguaje .. bueno y si nos ponemos un cambio radical en la forma de educar en la escuela donde se está cediendo terreno a los coles privados segregacionistas o no.
        Salud y pilas

        • Eso amiga es un quiz muy importante. Los retrógrados PParásitos lo saben y de ahí que apuesten por lo privado. (Aparte claro del negocio que les supone)

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