Tramposos

Un hombre de bien

Marianín era el hijo del alcalde y siempre hacía que las reglas del juego fueran acordes con su voluntad. Cuando era pequeño, si querían jugar al fútbol, como era el único que tenía pelota, las reglas las ponía él. El decidía cuando era fuera de juego, cuando había sido falta, cuando un jugador cambiaba de equipo y quién se integraba en cada uno de los dos equipos.

Conforme fue creciendo, descubrió que el miedo era siempre un as que podía sacar de la manga para ganar el juego. Cuando le gustaba una chica y otro chico se la disputaba, siempre solía cogerle en un aparte y decirle que no estaría bien que su padre se quedara sin trabajo.

Cuando cumplió los veinte, descubrió además que el dinero abre puertas y voluntades. Cuando quería algo y encontraba mucha resistencia, siempre acababa saliéndose con la suya, o pagando al contrincante para que abandonara su posición, o pagando a alguien que le convenciera a base de colgarle el gato o el perro en la puerta de la casa, de que un buey muriera de repente sin saber muy bien la causa, o de que un pajar se incendiara accidentalmente.

Ahora, es el presidente del equipo de fútbol de su pueblo, demás de haber heredado el cargo de alcalde y de haber sido elegido entre los suyos, como presidente de la diputación. Y siempre ganan el torneo provincial. Casualmente, es cuñado del presidente del colegio de árbitros provinciales. Como presidente de la Diputación, además de alcalde, concede favores que casualmente la gente acaba pagándole con creces. Siempre hay un buen trabajo para quién le pita un penalti a favor, el día que se decide el torneo. Siempre hay un puesto en la diputación para ese portero que ese día tiene un mal día. Siempre hay un puesto de auxiliar para la hermana del defensa que en un patadón, acaba marcándose un gol en propia meta. Todo el mundo le debe favores y todo el mundo sabe que no hay que ganar al equipo del Presidente.

Como persona de bien, mantiene una relación sexual extramatrimonial con una mujer casada. Es la esposa de un guardia civil del pueblo. A ella, no le gusta nada el alcalde, pero se acuesta con él por miedo. La primera vez, fue la única que lo hizo con consentimiento. Él la agasajaba con flores, bombones, estaba siempre atento, le regalaba entradas para que fuera con su marido al teatro en la cercana capital, colocó a su hermano en la diputación, le consiguió plaza en una residencia pública a su abuelo, … Y ella que pasaba días y noches en soledad, confundió el agradecimiento con algo más. A partir de ahí, el chantaje fue el elemento que siguió llevándola a la cama del alcalde.

Hoy, como todos los domingos, el alcalde ha salido a pasear por el campo. Le gusta la soledad. Le gusta mirar el valle y sentir el poder. Todo lo que hay abajo lo controla. Eso le hace sentir bien.

De pronto, se ha parado. Ha oído un chasquido de una rama seca partiéndose. Se para, mira alrededor y no ve ni oye nada. No tiene miedo, su poder es inmenso. Cree que ha sido un animal. Nadie se atrevería a seguirle y mucho menos ha hacerle daño. Emprende la marcha. Un cálido resquemor le recorre la cabeza. Se toca, se mira y cae al suelo. Un gran charco de sangre se forma rápidamente alrededor de su cabeza yacente.

****

Creo que ya lo he comentado alguna vez, pero, el verano pasado, fuimos a entrevistarnos en el Área Territorial de Educación de Madrid Capital con la responsable, y cuando le echamos en cara la cantidad indecente de alumnos por clase que hay en el IES Alameda de Osuna, lo primero que nos dijo es que estaban por debajo del ratio que marca la ley. Hace unos cuantos años, el ratio por clase era de de veintiséis alumnos, hace dos años, con la política de acabar con todo lo público lo elevaron a 35. Es decir, primero modifican la normativa a su antojo y después te dicen que todo es legal. Muy legal.

Ayer nos enteramos que la Jefa de los Abogados del Estado es sobrina del ex-tesorero del PP Alvaro Lapuerta. Coincidentemente, la abogacía del estado no se persona en el caso de la(s) caja (s) B(s) del PP. También, y casualmente, esta señora era un alto cargo de la empresa Sacyr, también casualmente, en la época en la que esta empresa ha sido acusada de haberse quedado con la concesión de basuras de Toledo a cambio de 200.000 euros para la campaña del alcalde del PP que ha acabado siendo imputado por el juez Ruz en el caso Bárcenas.

Que la abogacía del estado no se presente como parte en el fraude fiscal y en las comisiones ilegales que afectan contra los intereses de todos los españoles es legal, muy legal, pero muy tramposo.

Y curiosamente también, la empresa Sacyr, es la socia del cacique de Burgos en la concesión de las malogradas obras del Bulevar de Gamonal y ahora en la remodelación por casi seis millones de euros de una plaza de toros que se usa únicamente para eso, para la lidia de toros la friolera cantidad de cinco días al año. Todo legal, con un montón de cosas raras como que la oferta del cacique y de Sacyr era la tercera más cara y que la más barata FCC fue desechada por una baja temeraria que el Ay-Untamiento decidió que era emitida por una empresa poco conocida y nada solvente.

Estos días, he estado en Burgos, y cada vez que voy, entiendo mejor alguna de las cosas que dicen los parásitos. Ahora, cada vez que sube el paro o que la baja da es insignificante, salen con los datos de los afiliados a la Seguridad Social. En Burgos me entero, que en la sanidad pública, se están sustituyendo los contratos de 8 horas por cuatro de dos horas. Evidentemente, en lugar de un afiliado hay cuatro, pero, ¿Con un contrato de 230 euros al mes, dónde además tienes que poner el coche porque muchas veces el trabajo se encuentra lejos de la ciudad y a las seis de la mañana no hay cómo acudir al trabajo en transporte público, se puede vivir? Como se ve, todo legal, muy legal.

Ahora, también he observado que todos los presuntos mangantes acaban diciendo que no necesitan de la política para vivir. Pero si se pagan viajes particulares con el dinero de la política, si están implicados en el caso Noos, en el caso Bárcenas, en los sobresueldos, en los sobres, en las comisiones ilegales o en otros cientos de chanchullos. No están en política para vivir, pero se han hecho multimillonarios desde que están en política. Todo muy legal, eso si, al menos, mientras no podamos demostrar lo contrario.

Por último, me cabrea de una forma especialmente significativa, el concepto que tienen de los ciudadanos. Creen que viven con retrasados mentales, que gobiernan a gente absolutamente estúpida y que todos nosotros somos absolutamente bobos. Niegan el derecho de los catalanes a decidir sobre su futuro, les prohíben hasta soñar y cuando la gente va y vota, sin ningún tipo de legalidad, pero con un interés digno de admiración, les dicen que la votación ha sido un absoluto fracaso.

No podemos seguir bajo el yugo de esta gentuza. No podemos seguir siendo expoliados por estos parásitos que llevan siglos haciendo lo que les da la gana y que se consideran impunes y por encima de la ley, porque o las leyes, las hacen ellos, o porque quién tiene que decidir sobre la correcta aplicación de las mismas, tienen carnet del partido.

No sólo estamos en una democracia de bajo nivel, sino que además usan su poder para reprimir con violencia como está pasando en Burgos, dónde, hasta los propios votantes del PP consideran inviable e innecesaria una obra de seis millones de euros para lidiar toros cinco días al año.

Anuncios

2 comentarios en “Tramposos

  1. Bon dia
    Oído de un colega:
    Dice el refrán: ” Cree el ladrón que todos son de su condición, o político del PP” ( se ha añadido recientemente al refrán ).
    Un placer inmenso seguir leyéndote
    Disfrutad/emos del día a pesar de los ladrones

Los comentarios están cerrados.