Un día para no olvidar

El pastor, alcalde

El sol empezaba a colarse en un frío amanecer de la meseta castellana. Fermín ya volvía de la tenada de revisar el pienso de las ovejas. La nieve aún sepultaba la campiña y el ganado no podía alimentarse sólo.

Era el día del miedo. El Almirante Aznar había convocado elecciones municipales y había que ir a votar. Don Gumersindo era alcalde desde siempre. Él era el pueblo. Él mandaba. Él daba, perdonaba, apretaba, castigaba, elogiaba, mandaba callar, daba la palabra, … Él era dueño y señor. Los demás iban dos pasos detrás al ritmo que marcaba el dueño del molino, de la carretería, de la taberna, del estanco, del 80% de las tierras del pueblo y de la mitad de las vidas también.

Fermín no era rico, tenía su pequeño rebaño de 80 cabezas, sus cien fanegas de tierra, unos cuantos cochinos en la cochiquera, dos machos [mulos], cuatro cabras y una veintena de gallinas. No pasaba hambre y procuraba ayudar a todo aquel que lo necesitaba.

Gumersindo era astuto, avaro, perspicaz, liante, no se casaba con nadie y de las cuatro mil fanegas de tierra, cerca de dos mil las había conseguido legalmente a base de engañar a quiénes no sabían leer ni escribir y le pedían favores. Si le pedían un saco de trigo, él les decía que pesaba cuarenta kilos y sólo les daba treinta. Cuando se lo devolvían no borraba la deuda y al cabo del tiempo se la reclamaba. Cuando el pobre hombre ya no podía pagar, le amenazaba con acudir a la guardia civil y siempre daba la impresión de no querer hacerlo. Les decía que, sin que nadie se enterase, firmaran un papel con la cesión de una tierra, y rompía la hoja del préstamo en su presencia.

Fermín no se presenta a las elecciones pero si lo hace un vecino suyo, Damián el pastor. Un tipo que cuando está con las ovejas en el campo, en lugar de tallar madera, se dedica a leer novelas. Aprendió a leer malamente en la escuela pero poco a poco, novela a novela, ha conseguido conocer nuevos mundos, nuevas ideas, máquinas monstruosas, terribles volcanes, universos paralelos, mundos submarinos,… Le gusta mucho Julio Verne. Tiene las ideas muy claras, no le gusta Don Gumersindo, ni su forma de hacer las cosas y aunque cree que no ganará, le ha plantado cara.

Inesperadamente Damián ha ganado las elecciones por un voto. Al parecer Don Gumersindo, el Gume, como le llaman en el pueblo cuando él no está presente, tiene más enemigos de los esperados.

Desde que Demetrio ganó las elecciones, la vida del pueblo se ha enrarecido. Éste ha dejado de ser el pastor de Don Gumersindo y su comparsa. Fermín, y alguno más le ha dado trabajo y tiempo para acudir a la alcaldía. El señorito, no muele para los que dan trabajo al alcalde pastor y tienen que hacer quince kilómetros de ida y quince de vuelta al pueblo aledaño. Damián, además de Alcalde, se ha ofrecido como notario de las transacciones. Pero Gumersindo no presta si aparece el pastor. Además, quién aparece una vez con el Alcalde como testigo, se puede olvidar de volver a pedir porque el cacique se niega en redondo. Hay mucha miseria. La gente pasa hambre porque los inviernos son duros, la tierra escasa, la cosecha no da para el año en muchos casos, y al cerrarse en banda el cacique, Fermín y sus compinches no pueden prestar todo lo que quisieran.

Han pasado dos años y medio desde e1 12 de abril de las municipales. España, es una república desde dos días después de las elecciones. Pero en el medio rural, hay mucho odio, mucha hambre y mucho malestar.

Es noche cerrada. Un frío intenso revienta el atardecer de ese día de otoño. Damián se dirige al ayuntamiento. Un vecino, de los pobres, le para en la puerta de su casa y le dice que pase. Le cuenta sus miserias. El hambre, sus niños,… El zaguán está oscuro. El vecino, aspavienta mucho. Demasiado. Algo raro hay en el ambiente y Damián se ha dado cuenta. Justo cuando va a volverse para salir a la calle, el ojo de un azadón se incrusta en su cabeza.

Damián, ha sido asesinado y por uno de los suyos.

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El veinte de noviembre es un día clave en la historia de España. Un día como hoy murieron fascistas como Primo de Rivera, asesinos como Franco e idealistas como el sindicalista anarquista Buenaventura Durruti.

Pero si hay algo que nos ha marcado en la reciente historia de este país es el 20N del 2011, fecha en la que la persona más negada, el tipo más lerdo de la historia de este país, ganó las elecciones, no por méritos propios sino por deméritos del pusilánime ZP, que en lugar de haber dimitido dos años antes y contarnos el chantaje al que fue sometido, prefirió seguir las instrucciones que nos llevaron al principio de la ruina y al poder de este melindroso abundio que no entiende su letra, que dice cosas de perogrullo y que no es capaz ni de sostener él solo, ni el puro que se fuma.

Parece una broma de mal gusto que, el día que padecemos la tristeza de la llegada al poder de los tramposos, de los que cobran en B, de los que cobran sobresueldos, de los que tienen a sus espaldas el mayor número de corruptos por metro cuadrado, los de la Gürtel, el Brugal, la Púnica, las tarjetas Black, la remodelaciones en B, …, se celebre en el mundo el día mundial de los derechos del niño. Y parece una broma de mal gusto porque estos sinvergüenzas han creado dos millones y medio de niños pobres (uno de cada cuatro están en riesgo de exclusión).

Y es que hoy es un día, más que para recordar, para denostar. Y no sólo por los seis millones de parados, no sólo porque trabajar en España ya no es símbolo de poder llegar a fin de mes porque estos asquerosos maleantes han dinamitado las relaciones laborales, no sólo porque todo el partido parásito que los sostiene parece ser una organización dedicada al sableo, no sólo porque nos están costando millones de euros en servicios públicos que les entregan a sus amigos para que hagan negocio. Es un día para denostar porque estos tipos, además de parásitos son mala gente, son peligrosos y son muy, muy fascistas. Ejercen el poder despóticamente. Se ríen del adversario porque saben que son inmunes (no hay nada más que ver la actuación chulesca de ayer en el Congreso, del comercial de armas que ejerce de Ministro de Defensa, con el asunto Greenpeace, y la activista a la que casi mata el ejército español en una acción desmedida y que no se a atrevido a ejercer ni un sátrapa como Putin). Y lo peor de todo, todos los que denunciamos sus chanchullos, golferías, negocios sucios y sus antipolíticas (estos son más bien arreadores de ganado) corremos el peligro de acabar en la cárcel. Lo corre Artur Mas, a quién van a acabar por convertir en el mártir del independentismo, lo corre el teniente el Teniente Gonzalo Segura, al que acaban de encerrar por segunda vez, sin cargos y por denunciar las tropelías y chanchullos de los generales de este país, lo corren los tripulantes del barco de Greenpeace detenido en Canarias por osar impedir que unos amiguetes del gobierno puedan acabar fastidiando la gallina de los huevos de oro de ese archipiélago, y lo corremos cada uno de nosotros cuando salimos a la calle a protestar y utilizan la policía para amedrentarnos. Y mucho más cuando se apruebe la ley mordaza. Entonces estaremos como en las peores dictaduras. Como estábamos en el año 69.

Estos caraduras que no condenan el franquismo, que niegan el derecho a enterrar a los muertos, que dicen haber pasado página pero siguen negándose a quitar nombres de las calles de generales franquistas, de los pueblos con nombre franquista y que quieren poner una placa al mayor carnicero del franquismo, lograron, a base de amedrentar, que cualquiera que se les opusiera acabara siendo un etarra. Estos buitres manipulan la moral, la ética y la conducta de las personas para conseguir sus fines. Hacen que todo el que no piense como ellos, sea considerado peligroso.

Hoy podemos estar tristes como nunca. España lleva muerta cinco años y tres, enterrada. Y los enterradores están bailando sobre nuestra tumba impunemente.

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7 comentarios en “Un día para no olvidar

  1. Joderrrrrrrrrrrrrrrr, joderrrrrrrrrrrrrrr,
    Hay veces que me da “miedo”, leer tus comentarios, no porque no sean enormes, sino porque me da la depre.
    Pero, hay que aguantarla, es mejor la depre que la anestesia de la TV.
    GRACIAS

    • A ti amigo. Que la realidad no nos haga perder la conciencia. Ya se qué es duro, pero hay que hacerlo así, sin anestesia. La gente debe saber que, en cuanto se apruebe la ley mordaza, salir a la calle, ya será un delito. Lo es ahora sin ley, imaginaos cuando te puedan detenerr por grabar, por reenviar twits, por comentar en facebook,… Eso es lo que hay y eso es lo que debe saber la gente.

      Salud

  2. Realismo brutal para tomar conciencia.
    A por chocolate
    Ojalá multipliquemos nuestras energías para que vean q no pueden rematar a mas de los nuestros.
    Muchísimas gracias
    Salud

  3. Chapó…!! Suscribo hasta las comas.

    Creo que fue en un comentario que hice alguna vez por aquí que, secularmente, el “tarro de las esencias patrias” se sustentaba en un trípode cuyas patas eran:

    1) El mundo del dinero. (¿Hace falta decir algo?)
    2) La iglesia. (Hace falta decir algo más?)
    3) la Espada (Ultimamente la careta de unas FF.AA. “modernizadas” anda saltando por los aires a golpe de declaraciones que debieran conllevar destituciones inmediatas que es lo que suele pasar en Democracia).

    Y todos, están puestos a fecha de hoy en la picota mediática. Afortunadamente. Falta por saber si por fín nos encaminamos hacia la superación de este trípode nefasto o, volver a las andadas aceptando un lampedusiano lavado de cara para mantener el chiringuito una vez más per secula seculorum…

    Salud y buenas entendederas.

  4. Buenos días a tod@s!

    Suscribo plenamente la triste realidad que expones. Cruda,brutal y despiadada.Pero es lo que hay.Seremos capaces de frenar esta espiral y acabar con el trípode que tan acertadamente resume Narbona?. Eso espero a pesar de la presión que aumenta día a día de los defensores del antiguo régimen, de esta restauración que pretende inocular el virus del miedo una vez mas para que nada cambie.

    Salut y buen fin de semana a tod@s!

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