La ley, con trampa.

Cólera

Sentados en círculo, observan como el Chamán marca los pasos llamando al dios de la salud. Ataviado con un plumaje colorido, pintado de rayas rojas y azules realizadas con una mezcla de sangre y barro e índigo que cubren un torso musculado y una cara lánguida y seria, (lo que en occidente llamamos cara de pocos amigos), el Chamán danza alrededor del corro sin quitarle ojo a Pablo que, observa la situación incómodo, temeroso y con la avidez de quién sabe que está siendo testigo de algo poco común a lo que muy pocos ciudadanos de occidente han sido invitados.

Pablo ha viajado a la selva brasileña. Quiere observar a los indígenas para un estudio científico de la facultad de medicina. Le aconsejaron que no fuera sólo, pero Pablo no quiere compañía porque dañarían el estudio. Solo le acompaña un maletín con pastillas de cloro para depurar el agua, pastillas de sodio, de potasio y de bicarbonato por si ha de hidratarse y cinco cajas de amoxicilina, Un fonendo, un tensiómetro, algunas vendas, Betadine y unas cuantas jeringuillas, completan el material médico. Además lleva un Isatphone Pro (un teléfono por satélite) y un GNSS que le da la posición a cada momento.

Capturado por una tribu, fue llevado al poblado. Allí observó que había muchos enfermos. Gente con dolores abdominales, diarreas, cianosis, calambres, deshidratación y fiebre. No había duda, tenían cólera. El lugar estaba en un remanso del Amazonas, con aguas retenidas que sólo se renovaban cuando el río crecía. Allí, además de recoger el agua para beber, la gente se bañaba, limpiaba e incluso hacían sus deposiciones.

Retenido durante dos semanas, le dejaron junto a otro prisionero enfermo, encerrado en una cabaña. Tuvo la suerte de que no le quitaron ni el instrumental, ni tampoco los medicamentos. Así pudo depurar el agua y preparar suero que le daba a beber al enfermo, junto con la amoxicilina. Así, poco a poco el enfermo mejoró y él no cayó enfermo.

El prisionero enfermo era un misionero español que hablaba la lengua de la tribu.

Intrigados por la pronta mejora del enfermo, mientras los miembros de la tribu morían, ambos fueron llevados ante el Jefe. El misionero explicó que la enfermedad que padecía su pueblo era consecuencia del agua contaminada y de la suciedad. Que para curarse, debían recoger el agua para beber rio arriba y que debían evitar lavarse, bañarse y hacer deposiciones en el gran charco con aguas cerradas.

El Chamán y el Consejo de ancianos no creían ni una palabra de lo que decían los forasteros y pronosticaban grandes males si les hacían caso. Poco a poco, convencieron al gran Jefe para que dejara que cuidaran de su hijo gravemente enfermo. El hijo mejoró en pocos días con el tratamiento. Los ancianos, con el Chamán al frente, seguían pronosticando grandes males para la tribu, mientras el hijo del jefe se restablecía.

Y así, habían llegado al día en el que se encontraban. La ceremonia de baile del Chamán, era el preámbulo del nuevo consejo que se celebraría a continuación en la que debían decidir si dejaban que Pablo se encargara de curar a los enfermos y recuperar su libertad o si era introducido en una gran olla, donde cocería hasta morir.

*****

Hay un refrán en Castilla que dice “ hecha la ley, hecha la trampa”.

Decía el otro día el egregio cantamañanas del plasma y las explicaciones de perogrullo que a él le gusta la democracia, en comparación con Maduro, del que evidentemente “dejó caer” este fantoche, que es un dictador.

¿Qué ha llevado a un caradura deslucido, necio y simplón que votó en contra de la Constitución a ser el máximo defensor? Pues claramente el refrán castellano.

En el 78, recién muerto el fascista asesino que construía pantanos y líder espiritual de esta banda de trileros, andaban con miedo. No querían perder el status y las libertades y los derechos recogidos en la Constitución, podían no sólo llevar al traste a sus posiciones, sino que incluso podrían perder la libertad si a alguien se le ocurría propugnar que la ley de amnistía no cubría los desmanes cometidos y los patrimonios recogidos ilegalmente por los ancestros de estos sinvergüenzas comisionistas.

Pasado un decenio, se dieron cuenta que todo seguía igual y que con tiempo, medios de propaganda, llamados de comunicación y sobre todo con el control de las instituciones judiciales copadas por gente de su misma calaña, la cosa no sólo seguiría igual para ellos y sus patrimonios, sino que mejoraría notablemente.

Y aquí estamos. Teóricamente en un país democrático. Una democracia dónde el máximo responsable de la judicatura es de los suyos (con carnet). Dónde la Constitución es papel mojado. Ni siquiera cumplen el tan manido artículo 135 reformado con alevosía, agosticidad y, según descubrimos ayer, fruto del acuerdo entre dos personas.(Dos contra 47 millones). Y dónde a ninguno de nuestros políticos tradicionales parece importarle una mierda el bienestar de las personas, mientras que hacen todo lo posible por no perder sus privilegios y porque aquellos que tienen poder y dinero, no pierdan ni un ápice de sus intereses.

La democracia ha sido secuestrada. Los derechos no existen. Los deberes sólo son para los pobres y quién debiera salvaguardar los derechos de los ciudadanos, como la fiscalía o la judicatura, en la mayor parte de los casos, se alía con los poderosos.

La democracia de la que gusta el egregio registrador que nunca ha registrado, es la que tenemos aquí, dónde los empresarios pueden dejar de pagar a los trabajadores sin que pase absolutamente nada (salvo algún tonto que aún responde con sus bienes). Y aún más. Los empresarios a los que se les ha concedido un servicio público, despiden a la gente sin ningún pudor, dejan de pagarlos, y no hacen el servicio público concedido en las condiciones pactadas, sin que la administración, que debiera ser salvaguarda del cumplimiento, haga absolutamente nada. Que se lo pregunten a los ciudadanos de Parla, a los trabajadores de la limpieza de Madrid Rio o a los vecinos de una ciudad sucia, dónde no se barre, no se limpia y no se recogen las papeleras como se debiera, una ciudad como Madrid, mientras las concesionarias se llevan la pasta.

La democracia de la que gusta al egregio de los sobresueldos, los sobres y la contabilidad B es aquella en la que los amigos pueden tener concursos amañados, como denuncian los trabajadores de AENA. O aquella en la que los amigos pueden montar un emporio de restauración sin tener experiencia en el sector a base de concesiones públicas. O dónde las constructoras se hacen cargo de los hospitales. Hospitales que pagamos todos y que nos cuestan un potosí, mientras se rebajan las prestaciones a los enfermos. Que se lo pregunten a los burgaleses.

La democracia que le gusta al egregio de los habanos y del MARCA, es aquella en la que un partido puede tener cientos de caso de corrupción, financiación ilegal, cajas en B, millones de euros en paraísos fiscales, y aun así no haber sido ilegalizado, y además. seguir día a día inventando, mintiendo y manipulando a la ciudadanía.

La democracia que le gusta al Babas del plasma es aquella en la que, a quién se manifiesta, se le arruina, a quién saca fotos o vídeos de policías maltratando, se les arruina, a quién difunde concentraciones, se les arruina, a quién les pide explicaciones a la policía, se les detiene, a quién lucha por que la gente no pierda sus casas, se les encarcela, a quien evade impuestos, se le obvia, a quien se lleva los dineros al extranjero, se les perdona, a quién se vale de su puesto para engordar su patrimonio, se le bendice y a quién paga sus obras en B, se le deja gobernar.

La democracia que no le gusta a perogrullo que no entiende su letra, es la que tiene un 36.30% de deuda pública frente al 100% de España. La del gasto del 20,66% en educación frente al 9,52 de España. La de los 25.000.000.000 de euros de superávit de la balanza comercial frente a los -18.000.000.000 de déficit de España.

Hecha la ley, hecha la trampa. Como buenos chamanes que viven del cuento, no les gustan los forasteros que quieren cambiar costumbres que sólo benefician a los suyos.

Anuncios

3 comentarios en “La ley, con trampa.

  1. Magnifico el relato y que bien cuentas para ordenar y luego contar a otros de forma sencilla. Jo y con resumen x si quedan dudas.
    “Hecha la ley, hecha la trampa. Como buenos chamanes que viven del cuento, no les gustan los forasteros que quieren cambiar costumbres que sólo benefician a los suyos.”
    Gracias!!
    Salud

  2. Me parece interesante lo que dice Iñigo Errejón a partir min 41:51 ” Soy enormemente escéptico con respecto el impacto de las nuevas tecnologías en la política.. lo fundamental sigue siendo el que … ”

Los comentarios están cerrados.