A río revuelto, recortes asegurados

Pirañas

Se estaba montado un buen follón. El pueblo se arremolinaba en la puerta del Consejo. Dos días atrás, una vaca que se había acercado al pantano a beber, se había quedado sin pezuña. Hoy, un joven bañista había sido atacado y sufrido heridas considerables en una pierna. Hacía años que unas doce pirañas se desaguaron por error en el pantano. Nunca había sucedido nada anormal hasta ahora. Las pirañas iban subsistiendo como los demás peces depredadores. El grande se come al más chico. Pero ahora, con la contaminación y la sobrexplotación de la pesca, los peces escaseaban y por tanto, también la comida de las pirañas. No eran muchas. Alrededor de una treintena, pero el miedo estaba empezando a causar mucho revuelo.

El Consejo Municipal se había reunido de urgencia. Compuesto en su mayoría por pescadores que pescaban río arriba, en la segunda presilla (la zona pantanosa se dividía en tres pequeños pantanos), habían decidido envenenar las aguas de la primera presa y así acabar con las pirañas… y con todos los peces, aunque de eso no querían saber nada. Las protestas de los pescadores más pobres que carecían de vehículos para desplazarse río arriba, no se hicieron esperar. La medida les condenaba a morir de hambre o a cambiar su modo de vida. Pero, el Consejo no se anduvo a razones.

Diez días más tarde, el veneno se extendió por toda la primera presa. Dos días después, centenares de peces flotaban en el agua.

Los miembros del Consejo habían matado dos pájaros de un tiro. Habían acabado con las pirañas y con la competencia.

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Dice el refrán que se pilla antes a un mentiroso, que a un cojo. Y estos, los que mandan, son muy, muy mentirosos. Si el domingo me temía que en los sucesos de Francia había un montón de anormalidades o cosas raras y que seguramente se utilizarían para lo de siempre, más recortes de libertad, hoy estoy y podemos estar seguros de que esa será su salida.

Al igual que cuando Sarkozy dijo que había que “refundar el capitalismo” y acabaron refundando nuestros bolsillos y nuestros derechos laborales, hoy hablan de acabar contra el Yihadismo y que perdure la libertad de expresión y sin embargo lo que sucederá, si no lo evitamos, es que acabarán con nuestra información y con nuestra libertad para protestar y decir aquello con lo que no estamos conformes.

Hace tiempo que tienen en mente que Internet (twitter, Facebook, pero sobretodo los blogs independientes) son la cesta por la que se les está escapando el control de la información. Ellos manipulan, desinforman y distorsionan la realidad a través de los medios de incomunicación y adoctrinamiento tradicionales. Pero cada día somos más los que nos informamos a través de los otros canales alternativos que son los particulares de cada uno. Ya se que hay mucha basura dentro de la red. Pero también hay mucha crítica constructiva que no intenta adoctrinar, sino dar opinión. Cada uno coge lo que le gusta y se sirve. Y claro, hay gente para todo y gente con mucho tiempo. Y a los que manejan los hilos de este sistema especulador, no les gusta que haya quién, por ejemplo, se dedique a buscar informaciones de hace cuatro años y contrastarlas con lo que se dice ahora que sucede. Por ejemplo; si el Gobierno invierte centenares de miles de euros en hacer correr la idea de que el paro ha bajado y llega un twittero y saca la estadística del paro de hace tres años (Noviembre de 2011 con un 22,8%) y la compara con la de ahora (noviembre de 2014 con un 23,67), quién ha invertido tiempo y dinero en manipular la información tiene el problema de que ya no toda esa información es monótona y lineal sino que hay quién se atreve a desmentirla con datos y lo que es peor, está dispuesto a contarlo a sus conocidos, familiares y amigos. Y eso no les gusta.

Así que llevan tiempo intentado acallar internet. Intentando que cualquier atisbo de lucha, de irreverencia, de protesta sea acallada. Y aprovechando que la gente tiene miedo a cuatro mamarrachos a los que se les ha cerrado cualquier proyecto de futuro a base de recortes, de hambre y de injusticias, mientras que otros les prometen algo nuevo, un mundo mejor, que acaban abrazando y que cuando llegan allí ven que es peor que lo que han dejado pero ya se les ha inculcado que la culpa es del sistema actual, pues se vuelven para matar, para sembrar el terror y que los demás sientan lo que sienten ellos. Es el consuelo del tonto. Pues bien, aprovechando ese miedo que tanto los terroristas como los gobiernos se empeñan en difundir, surgen estas peregrinas ideas de recortar y cercenar derechos y libertades de comunicación. Así el líder del Reino Unido, Cameron, plantea bloquear whatsapp, el Ministro de inJusticia, ese que estaba a favor de rescatar autopistas de peaje, plantea escuchas telefónicas sin autorización judicial y el delito de terrorismo individual. Es decir, ayer por ejemplo tuve una amarga discusión sobre los abogados de ETA detenidos y sobre el supuesto delito fiscal de éstos, en twitter. Pues bien, si los planes de este señor salen adelante, y si les sale de las narices, con esa ley, probablemente por esa charla podrían acusarme de terrorismo. Y claro, aquí, en este tipo de delitos de opinión y subjetividad, entramos en lo de siempre: tu terrorista, el de mi partido o mi amigo, no.

Quiénes están dispuestos a perder libertad y cambiarla por una supuesta seguridad, deberían pensar que en España, en la época del asesino Pacopantanos, el índice de delincuencia era muy superior al actual ( y eso que ahora en temas de libertad estamos tomando el camino de vuelta al franquismo). En Estados unidos, dónde te pueden detener casi por cualquier cosa, el índice de asesinatos es el más alto de los países “democráticos”. Es decir, que la falta de libertad no supone mayor seguridad. Y que quienes venden esta milonga, son los mismos que dicen que hay que rescatar bancos porque sino nos iríamos todos a la mierda y resulta que nos vamos igual sólo que los dueños de los bancos siguen con su estatus a nuestra costa.

Quiénes están dispuestos a perder libertad, deberían pensar a quién beneficia la falta de oposición, la falta de crítica a las decisiones erróneas y a la injusticia.

Si de verdad quieren acabar con el terrorismo, no hace falta cercenar la libertad de opinión, sino dejar de vender armas, perseguir a aquellos que las venden (algunos valiéndose de su cargo y de su posición), luchar contra esos estados arcaicos y fundamentados en la edad media como Arabia Saudí, Qatar o el propio Vaticano y que, como en el caso de los primeros, a parte de financiar equipos de fútbol de Europa, son los principales formadores y sostenedores del terrorismo internacional. Si quieren acabar con el terrorismo, más ayuda a los pobres, mas educación y menos injusticia. Esas son el caldo de cultivo del terrorismo. Si quieren acabar con el terrorismo, en lugar de bombas, ayuda, en lugar de explotación, cooperación. Pero eso no interesa. Topamos con la economía (de los de siempre).

Salud.

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