Mafia

El Tsu-Tsu.

Todo el mundo buscaba un tsu-tsu. Era un objeto inútil, más bien feo y poco entretenido. Y además podía hacerse con un botón grande y un hilo de bramante. Pero eso, a las nuevas generaciones no les gustaba porque no se llamaba tsu-tsu. Y tampoco tenia vivos colores. Aunque silbar, silbaba mejor el casero que el de marca.

Ramón había tenido en su escaparate uno tanto tiempo, que ya se había olvidado de él. Tanto, que cuando un muchacho de unos quince años entró y pidió uno por su nombre, no sabía qué era lo que quería. Y por supuesto, ni se acordaba dónde estaba el cajón grande con dos mil unidades más que el fabricante le había mandado para su promoción y que nunca le habían reclamado.

Ramón buscó la caja y sacó la mercancía. Puso varios sobre el mostrador y el muchacho eligió uno, dejó cinco euros encima del mostrador y se marchó. Ramón salió en su busca y pero ya no fue capaz de ver dónde se había metido. ¿Cinco euros por algo que en el albarán que había al abrir la caja ponía que costaba ochenta céntimos?

Media hora más tarde, otro joven pedía otro aparato por el nombre de tsu-tsu. Y le dio otros cinco euros. El muchacho, ya dispuesto a abandonar la tienda fue abordado por Ramón que le dijo que esperase que le daba las vueltas.

-¿Que vueltas?- Dijo el muchacho-. Es lo que vale. Cinco euros. Si no vale cinco euros es porque no es un tsu-tsu auténtico. ¿Y lo es, no?

Ramón estuvo rápido y pensó que si le decía que no, no se lo llevaría. Y le dijo: -¡uy, que tonto! ¡Pensé que me habías dado un billete de veinte!

Dos días más tarde la cola salía de la juguetería y daba la vuelta a la manzana. Nadie, salvo Ramón tenía Tsu-Tsus.

Un día después, las existencias se habían agotado. Ramón llamó al representante y éste le dijo que estaban volviendo a fabricarlos, pero que ahora ya no costaban ochenta céntimos sino tres euros la unidad.

-¿Cómo es posible que algo que lleva en mi escaparate casi dos años, de pronto se venda como churros?

-La tele, Ramón, la Tele. -Dijo el representante- Paquirrín lo ha sacado en Gran Hermano.

*****

Estamos bien jodidos. No no es que haya perdido la esperanza. Pero viendo ayer por encima la lista Falciani, me he dado cuenta de que los pobres movemos el mundo y los ricos se sirven de él. Utilizan la ley para evadir. Utilizan el poder para evadir, para no pagar impuestos y para que, en caso de que sea ilegal, no acaben pagando por ello. Y lo que es peor, parte de los pobres, no se si por algún tipo de síndrome, o porque la ignorancia es la peor enfermedad de la humanidad, apoya esas tropelías, las defiende y vota a los corruptos para que sigan haciendo de las suyas. El miedo es el aceite que impide que el engranaje mafioso de la corrupción chirríe y se caliente.

Durante años, nos repiten mantras que los ignorantes, los simples, los temerosos, acaban asumiendo como leyes universales. Durante años nos han repetido que la macroeconomía se basa en la confianza en la estabilidad de los estados que hace que ángeles custodios les presten dinero con el fin de que éstos tengan financiación para pagar los servicios públicos. Esos ángeles custodios además, nos dicen, crean millones de puestos de trabajo. La verdad es que esas hermanitas de la caridad son en realidad demonios mafiosos que especulan con la deuda y que no se manchan las manos creando trabajo, sino especulando con el dinero. Y es que si pensamos seriamente, resulta que si una familia debe el 100% de los ingresos que entran en casa, están en la puta ruina y acaban viviendo en la calle. Y además les ostian psicológicamente por haber vivido de esa forma. Entonces, ¿cómo es posible que si un estado hace eso, esté en el buen camino? Nadie en su sano juicio haría suyas las deudas de su cuñado, de su hermana, de su sobrino, de la criada y de su compañero de trabajo. Y mucho menos, quitaría las hipotecas que recaen sobre los bienes de éstos y luego los vendería a un euro a su vecino el cabrón. Ese que te amarga las reuniones de vecinos y que no te da ni los buenos días. Bien, pues, por instrucciones de la Troika, los estados de la UE como Grecia, Portugal, España, Irlanda, Italia y Francia, han echo suyas las deudas de los bancos privados para convertirlas en propias. Y además le han vuelto a vender por un euro, a esos bancos, los negocios de otros bancos ruinosos después de haber asumido todas sus deudas. Increíble. Pero más increíble que quién ha pagado eso con sus impuestos, encima crea que es la solución y defienda esas medidas. Y encima se fian del vecino cabrón que es en realidad el propietario de todas esas deudas ya que él era el prestamista de tu cuñado, de tu hermana, de tu criada y de tu compañero de trabajo.

Vivimos en un mundo donde la mafia se ha hecho con el completo control económico y por tanto de las vidas de los individuos. No importan las ideas. Sólo importa el dinero. Estados Unidos lleva algo más de un siglo provocando conflictos para sacar adelante su economía basada en el armamento y en su estilo de vida agresivo de consumo, consumo y consumo, aunque no sea necesario. Invadió Irak asegurándonos que, el por entonces líder Saddam Hussein, un sátrapa de tomo y lomo que llevaba siéndolo un cuarto de siglo, pero que sólo fue peligroso cuando dejó de ser útil para los intereses usanianos, era un peligroso financiador del terrorismo y un potencial destructor de la vida en la tierra con sus armas nucleares, que luego nunca existieron. Durante años, había sido armado por los Estados Unidos. Bin Laden y Al-qaeda fue armado por la CIA y Arabia Saudí durante años. Luego, sirvió como excusa del autoatentado del 11-S y como forma de meter miedo al mundo sobre los musulmanes. Ahora intentan seguir con el negocio de las armas, vendiéndoselas a los Nazis de Ucrania. Todo para putear a Putin y para seguir creando miedo. Cuando éstos se vuelvan contra ellos, no hay problema, armarán a otros contra éstos.

Nos hablan de los peligros del terrorismo, pero no dejan de vender armas a los terroristas, ya sean individuos o países. Nos llenan de leyes que nos coartan con esa excusa, cuando acabar con el terrorismo internacional es lo más sencillo del mundo. Bastaría con bloquear el comercio de armas y eliminar a la familia Saud de Arabia para convertir a este país en un estado moderno, democrático y actual y que dejara de usar los royalties del petróleo para financiar a los terroristas y contraterroristas (y con la CIA y el Mossad, claro).

Por eso Grecia y Syriza son el problema y no lo son los verdaderos cánceres de la humanidad. Suiza, Liechtenstein, las Islas Caimán, Andorra, Gibraltar son el verdadero problema. Allí es donde la mafia guarda el dinero de la venta de armas, de la venta de drogas y de sus sucios negocios. Allí, en esos países, es dónde los patriotas del mundo entero evaden los impuestos que debieran pagar la sanidad de los pobres, la educación de los pobres y la seguridad de los que no pueden integrarse o seguir el ritmo de una persona saludable. En esos países se guarda la hucha de todos los negocios sucios, limpios, mediolimpios, manchados y sin manchar. Su único fin es no contribuir solidariamente con los estados de procedencia. ¿Como van a acabar con los paraísos fiscales si son su caja fuerte?

Y para colmo, la prensa que empezó como la forma de sacar a la luz los desmanes de los mafiosos, ha acabado fagocitada por estos grupos y sirve a su causa. La tele no informa, sino que, como el catecismo del Padre Astete, sirve para adoctrinar al personal inculto e ignorante. La ignorancia y la manipulación, por su parte sólo se cura con la educación y el pensamiento libre. Y como no contribuyen a ello los que debieran, acaba siendo cosa de unos pocos. Se cierra el círculo. La pescadilla que se muerde la cola.

¡Nos queda internet! Dirán algunos. Por poco tiempo. Todas esas leyes contra el terrorismo son en realidad contra los ciudadanos libres. Los que como la aldea de Asterix resisten ante la manipulación informativa de los medios tradicionales. Por eso nos queda poco tiempo de libertad. Intentaron acabar con Syriza y el hambre pudo más que la desinformación y no lo consiguieron. Si PODEMOS llega al poder, tendrán un serio problema y eso, no lo van a consentir.

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7 comentarios en “Mafia

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