Apariencias

NODO

Esther, estudió la EGB en un colegio público, el bachiller lo cursó en un instituto público e hizo la carrera en una universidad pública. Trabaja en una empresa pública, tiene un sueldo de los que antes eran considerados como salarios bajos (un poco más del paria mileurista) pero que ahora, la prensa canallesca y este gobierno de bandidos, considera como un buen sueldo o un sueldo excepcional.

Casada con un funcionario del grupo A, tienen dos hijos de tres y dos años respectivamente. Hasta ahora, y durante las horas de trabajo, los llevan a una guardería privada por la que pagan cuatrocientos euros mensuales por cada una de ellas.

Esther es uno de esos miles de españoles que en los últimos treinta años sólo ha pisado una iglesia en bodas, bautizos, funerales, comuniones y en alguna que otra visita turística. No cree que en general los curas hagan bien su trabajo, pero si tuviera que declarar su confesión religiosa, diría que es católica.

Ahora que su primera hija tiene que ser escolarizada está buscando colegio. A ella le gustaría que fuera uno concertado porque, son baratos, porque tiene uno junto a su casa y porque tal y como están las cosas, los menos favorecidos no se juntarán con sus hijas. Además cree que las monjas les darán una buena educación. Eso a pesar de que ella ha tenido la mejor educación posible en la enseñanza pública y a pesar de que, todos aquellos compañeros que hicieron COU con ella y que provenían de centros privados, tenían una formación cicatera y unas notas no acordes con su cualificación.

Pero, aunque se considera católica, como no le gusta la actitud general del clero, está un poco indecisa porque no quiere que a sus hijas, éstos les coman la cabeza. Que les enseñen religión si, pero no quiere que les hagan rezar y como no saben, les acaben llamando a la atención por no haberlas enseñado.

Esther, es como muchos, católica sólo para los ritos sociales (casarse por la iglesia, bautizos, comuniones, …). Porque lo importante no es cómo uno vive, sino como te ven los demás.

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El pasado martes 24 de febrero, el BOE se despachaba con un montón de idioteces salidas de un gobierno extremista (y fascista) a cuenta del currículum de la asignatura de religión. (Entre otras cosas nos comunicaban por decreto ley que dios existe).

Siempre he estudiado en la escuela pública, estoy en la escuela pública y siempre estaré con la escuela pública.

Creo que la religión, no tiene un lugar en la escuela pública ya que este tipo de creencias sólo tienen cabida en lo más profundo de las personas y por tanto, su enseñanza y su credo sólo es posible en la intimidad o dentro de las iglesias, de las sinagogas o de las mezquitas. Allí es dónde deben desarrollarse todo aquello que tenga que ver con el uso, difusión y perfeccionamiento de ese tipo de pensamientos.

Dicho esto, me parece que, la gente en este puñetero país, sólo muestra indignación cuando le obligan a hacer algo con lo que no está de acuerdo y que le atañe personalmente. Si no queremos religión en la escuela, habrá que luchar porque desaparezca, pero lo que no podemos es indignarnos porque a nuestros hijos les van introducir una serie de pensamientos y obligaciones que no queremos para ellos pero que son intrínsecas a esa materia. Es como si montáramos en cólera porque en clase de química les enseñan a nuestros hijos que el sodio metálico se vuelve muy peligroso al contacto con el agua.

Este es un país de apariencias. La gente se casa por la iglesia, no porque crea en dios o porque esté dispuesto a seguir los preceptos que manda esa confesión (como por ejemplo sólo tener sexo con fines procreativos) sino porque una boda por la iglesia y 300 invitados da apariencia de opulencia y además es un buen negocio para los novios.

Este es un país dónde he visto como algún listo ha usado los dineros de la comunidad para pagar la comunión de su hijo porque no podía consentir que los demás tuvieran banquete y regalos y el suyo, no.

Este es un país, en definitiva, con gentes de dudosa ética y moral. Un país dónde los hombres de bien, van a misa los domingos y los jueves lo dedican a la querida o a las putas. Un país dónde, al parecer, no importa tener un gobierno lleno de mangantes si existe la posibilidad, aunque sea mínima, de entrar a formar parte de esa élite mangante. Un país dónde se cobra el paro y se trabaja en B, dónde si se puede, no se paga el IVA, se ocultan ingresos para no pagar impuestos o dónde se hacen trampas para obtener una plaza escolar. (Por otra parte, comportamientos que no son distintos de los que llevan a cabo los que mandan, aunque éstos utilizan medios legales para realizarlos)

Y con esos comportamientos surgidos de una educación inadecuada en la doble moral predicada por la iglesia católica, en que al final, no importa nada lo hijoputa que uno se comporte porque dios, en su misericordia, acabará perdonándolo todo. Una sociedad basada en una educación religiosa que durante años ha premiado los comportamientos pícaros, confundiéndolos con listeza.

Y claro, aun nos preguntamos como los mangantes, los borrachos, los que practican el hijoputismo más cruel, siguen teniendo uno de cada tres habitantes como líderes absolutos.

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3 comentarios en “Apariencias

  1. Este es un país… en el que cuando crees que has avanzado un paso, descubres que en realidad lo que has hecho es retroceder dos. En el que cualquier apariencia de movimiento es similar a la que acontece cuando desde un islote en medio del mar, contemplas como el paisaje de nubes va cambiando y girando a tu alrededor.

    Un país en el que no sabes ni cuando ni cómo, pero que cuando ya crees que la caspa milenaria ha desaparecido… resurge nuevamente en el horizonte para volver a cubrir toda esperanza.

    Y que por mucho que el tiempo transcurra, sigue primando la incultura del súbdito por encima de la cultura del ciudadano. Donde el talento carece del reconocimiento del que la necedad disfruta.

    Que existe gente muy válida, no cabe la menor duda. Pero no están precisamente al mando del timón del barco.

    Salud.

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