8 de marzo.

Mi vida eres tu, y solamente tu.

Marcela tienen en las manos unos calzoncillos. Junto a ella, una tabla de planchar ejerce de barrera en un amplio salón. Al fondo de la sala, una tele es el zumbido de las tareas con las que Marcela lleva el pan a su casa.

Ahora mismo, en la pantalla está hablando su jefa, Isabel, quién día a día presta su cara en el telediario del mediodía. Marcela, mientras mueve la plancha con desenvoltura y maestría, evade su mente pensando en lo feliz que debe de ser su jefa. Todo el día sentada, charlando con unos y con otros sin tener que ocuparse de limpiar las zurraspas de los baños, planchar los calzoncillos de su exigente marido o tener que soportar las peticiones de unos niños malcriados. Y todo por 450 euros que le pagan en metálico, sin seguro, ni pagas extraordinarias. Día a día desde las doce de la mañana a las cinco de la tarde.

Si alguna vez se queja, le responden, ¡haber estudiao! Como si ella fuera una analfabeta. Marcela es licenciada en sociología por la universidad de Asunción. Llegó a España hace quince años y nunca ha trabajado en otra cosa que no sean tareas domésticas. Tiene un marido en paro (que tampoco busca trabajo) y que siempre va embutido como un morcón en un chándal del Real Madrid, y dos hijos, uno de ocho y otra de siete años. Su marido es español y el único trabajo que hace es ayudarla a traer las bolsas del banco de alimentos con los que malviven. Marcela, antes de ir a trabajar, debe dejar hechas las cosas de su casa: camas, comida y limpieza. Y cuando vuelve, debe fregar los platos que su marido y sus hijos han dejado tras la comida, recoger las migas de la mesa y volver a barrer el suelo.

Isabel, es periodista. No está todo el día sentada como opina su asistenta, sino que trabaja desde las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde buscando noticias, reuniéndose con sus jefes y con los redactores para debatir el enfoque que han de darle al noticiario y cuáles son las noticias que deben dar en el mismo, así como el orden en el que aparecerán. Todo está guionado y siempre priman los sucesos y la política sobre las noticias culturales así que ya tampoco se preocupan mucho de buscar otro tipo de novedades. Las palabras que los televidentes oyen en el noticiario, aparecen en una máquina llamada telepronter, que colocado debajo de la cámara, leen, por lo que tampoco tiene que preparar lo que va a decir. De eso se ocupan los guionistas. Ella, según su contrato, es una redactora más aunque más famosa porque pone su cara en la pantalla. Cobra mil trescientos euros como redactora y seiscientos más por salir en el telediario (esos no figuran en nómina). Su jefe y compañero en el estudio, David, cobra cuatro mil euros. Claro que su jefe fue un fichaje mediático y ella un fichaje sin transcendencia.

Isabel cree en la igualdad entre los hombres y las mujeres pero no cree en la igualdad de las personas. Es de mentalidad conservadora y cree que debe haber personas que sirvan y otros que manden. Cree que sin empresarios, no habría trabajo y que los sindicatos sólo sirven para mantener liberados que viven sin trabajar. Cree que el derecho de huelga es un derecho rancio y obsoleto y que dadas las circunstancias, lo importante es trabajar, aunque sea por cuatrocientos euros. Claro que también cree que, a ella, le pagan poco y que es una injusticia que su jefe se lleve dos veces más salario que ella, aunque no cree que sea injusto que ella se lleve quinientos euros más que cualquier otra redactora de su telediario. Porque ella lo vale y para eso sale en la pantalla del televisor. Tampoco cree que sea injusto que una guionista cobre mil euros, porque así es la vida.

Marcela nunca se ha parado a pensar si la vida es justa o no. No tiene tiempo para ello. Que su marido se pase el día viendo la tele, mientras ella trabaja, es una circunstancia de la vida. El pobre no tiene trabajo y tampoco lo busca, porque no hay. Que sus hijos no se laven ni los platos es algo normal. En su casa siempre ha sido así. Su hijo no lo hace porque para eso es hombre y su hija, a su temprana edad, le ha salido respondona y dice que si su hermano no limpia, ella tampoco. Y ella está lo suficientemente cansada como para no discutir.

Isabel cree que le hace un favor a Marcela dándola trabajo. Si no fuera por ella, no podrían pagar ni el alquiler. Claro que tampoco se ha parado a pensar si los cuatrocientos cincuenta míseros euros les llega para pagar el alquiler. Nunca se lo ha preguntado y da por hecho que así es. No sabe que, Marcela, lleva dos años sin pagar el alquiler y que en dos semanas, se quedará en la calle.

*****

A pesar de que los días internacionales sirvan para poner el énfasis en un problema social, no creo que, en el caso de las mujeres se haga justicia. Hoy, 8 de marzo no debiera ser el día de la mujer trabajadora, porque, desgraciadamente, en esta sociedad machista y andrógena, las mujeres siempre son trabajadoras.

Además, en este regreso al fascismo medieval, los roles machistas vuelven a los jóvenes como el acné. Parece que vuelve a estar de moda que los hombres le digan a sus mujeres cómo deben vestir, qué debe de hacer y con quién pueden salir, como si éstas fueran una más de sus propiedades.

La educación, como siempre es vital en estos casos. Y la educación en la igualdad, más. Pero, con este gobierno al que no le gustan las ideas de igualdad, al que no le gusta lo público salvo que sea para que sus amigos hagan negocio, es difícil mantener una educación que lleve a los estudiantes a pensar en lugar de a ser sumisos y serviles.

Se han cargado la educación pública y con ella, la educación en la diversidad ideológica. Fomentan los colegios concertados, habitualmente religiosos dónde se enseña a los niños que hay quién manda y quién obedece, que las mujeres son algo secundario en la sociedad y siempre doblegadas a la voluntad y los intereses de los hombres.

Y así no. Así no es extraño que vuelvan las actitudes machistas, la violencia de género y la sumisión de la mujer. Si a eso le sumamos las condiciones laborales impuestas, tenemos este caldo de cultivo de mueres esclavas y sumisas. Y no debemos olvidar que en las sociedad que promociona el partido fascista del gobierno, las mujeres son las que educan a los hijos y las que les transmiten las ideas de comportamiento y pensamiento.

Hemos retrocedido, socialmente 60 años. Y en el caso de la mujer no iba a ser menos. Si los salarios son injustos, siendo mujer, la injusticia es doble.

Hoy, necesitamos más que nunca mujeres luchadoras que nos saquen de esta espiral machista. Hoy necesitamos más que nunca profesoras que enseñen en la igualdad, maestros que enseñen a pensar.

La justicia social es primordial para acabar con el machismo y la discriminación de la mujer.

Hay mujeres libertadoras y mujeres explotadoras, tampoco eso debemos olvidarlo porque algunas siguen el patrón de esta sociedad hecha por los poderosos.

P.D.: Mª Dolores, necesitamos que te recuperes pronto, porque las mujeres luchadoras, como tu, no abundan.

Dedicado a todas aquellas mujeres que aparte de darnos la vida, nos han dado la libertad.

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6 comentarios en “8 de marzo.

  1. Dices que hemos retrocedido 60 años y de repente pienso no será que no hemos avanzado nunca y ahora notamos retroceso x las nuevas limitaciones y recortes en derechos y libertades.
    Muxos jóvenes de 34 y 35 contemplan asustados como sus jefas mujeres de similar edad unas conservadoras otras progresistas siguen los mismos patrones de antaño sin contemplaciones.
    Ya sabemos una cosa es SER y otra Parecer
    Educación mamada en familia y amplicada en escuela. Casi na

    Salud

    • A eso me refiero. Y sufro, aunque no te lo creas, todos los días verguenza ajena ante las actitudes de muchos hombres. Y los jóvenes, ni te cuento. Claro que seguro que naide les reprende en casa cuando sueltan alguna perla machista.

      Salud.

  2. “Marcela tienen en las manos unos calzoncillos…”
    Un comienzo como este es imposible que no te hipnotice para seguir leyendo. Un nuevo post imprescindible del buen amigo Cele en la conmemoración del día de la Mujer.
    “Hoy, 8 de marzo no debiera ser el día de la mujer trabajadora, porque, desgraciadamente, en esta sociedad machista y andrógena, las mujeres siempre son trabajadoras”. Pero al parecer las actitudes machistas están de regreso e imponiéndose entre los jóvenes. Todo es problema de EDUCACIÓN. Justo lo que el PP está ninguneando, fundamentalmente la Educación Pública. No interesa que la ciudadanía sepa, que aprenda para lograr ser LIBRE y no una masa borreguil que se desplaza según le indica el puto-amo.
    Si el problema es grave para el estrato social más bajo (cada día más amplio), en el caso de las mujeres la situación es mucho peor. Ya Aristóteles (s IV a. C) afirmaba que la mujer “no tiene alma”. Esta se halla tan solo en los hombres.
    La Hª nos proporciona infinidad de ejemplos y autores, algunos realmente sabios en muchos temas, que han defendido la inferioridad de la mujer, ‘bicho’ semejante al resto de los animales.
    Por ello y porque nadie ha podido demostrar científicamente ninguna superioridad por razón del sexo, son necesarias aportaciones impagables que defiendan la igualdad de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres. Y ello con la meridiana claridad de saber que “Hay mujeres libertadoras y mujeres explotadoras, tampoco eso debemos olvidarlo porque algunas siguen el patrón de esta sociedad hecha por los poderosos”.

    Gracias, amigo. Y muy especiales por esa mención que tengo el honor de recibir de tus manos.

    Un muy fuerte abrazo.

    • Gracias a ti.
      Necesitamos personas que como tu, enseñen desde la libertad de pensamiento. Personas que enseñen a nuestros hijos a pensar, a escribir y a expresar sentimientos, ideas y pareceres.
      Gracias por el comentario que es bastante mejor que el post. Pero yo también necesito aprender. De hecho, lo hago todos los días.

      Salud y recuperación.

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