Parasitando

El nido del cuco.

Doña Cuca, agazapada y camuflada entre el follaje de un enebro, observaba las tareas de Doña Carricera. Ésta acababa de construir su nido en una haya rala y desnuda junto al Duero. Hacía dos semanas que Doña Carricera flirteaba con Don Carricero. En una gran zona encharcada llena de juncos se hacían arrumacos. Allí habían construido su nido y allí criarían a sus polluelos.

Pero Doña Cuca, que había observado durante días no sólo el quehacer diario de la pareja de Carriceros, sino también la de algunos acéntores comunes y de unas cuantas parejas de chochines, aprovechó la ausencia momentánea del nido de Doña Carricera, que había puesto cuatro huevos por la mañana, para sustituir uno por otro suyo. No tardó ni cuatro segundos.

Doña Cuca es especialista en parasitar a otras aves y todos los años, pone sus huevos en diversos nidos para que, pobres desgraciados acaben trabajando durante 16 horas al día para dar de comer a una cría que no se les parece y que acaba siendo cuatro veces ellos.

Por fin, tras diez días de incubación en los que los Carricero no habían dejado el nido sólo salvo en una ocasión y durante 10 segundos, apareció el primer polluelo. Era un pollo blanco con plumones parduzcos. Dos días más tarde, aparecieron los otros tres polluelos, uno tras otro. Eran casi del mismo tamaño que cuando nació el primogénito pero mucho más estilizados y con tintes amarronados. Los carriceros estaban muy felices por los nacimientos. Aunque la felicidad les duró poco. Tras la vuelta del primer vuelo después de la eclosión de todos los huevos, ya había desaparecido uno de sus polluelos, tras el segundo ya sólo había dos en el nido y al finalizar el día, sólo quedaba el polluelo parduzco, feo y gritón. Gritaba como diez de sus hermanos y siempre tenía hambre.

Durante nueve extenuantes días, los carriceros volaron y volaron. Dieciseis horas al día cazando libélulas, gusanos, mosquitos,… Todo para alimentar a un insaciable ser que sólo hacía gritar y pedir más y más.

Doña Carricera, le dijo a su marido que no entendía nada. El polluelo no se les parecía. Era mucho más grande y cada vez más plateado. Su plumón grisáceo se estaba convirtiendo en un platino brillante y su redondez en un estilizado pollo que ya superaba en dos unidades el tamaño de ambos. Pero el piar era parecido al de los otros polluelos de otros nidos, aunque este chillaba como diez. Don Carricero, más sosegado y conformista, le decía que todas las especies mejoran y que era lógico que su polluelo fuera más grande que ellos.

Así que siguieron hasta la extenuación cazando insectos para su vástago ilegítimo, día tras día hasta completar los dieciocho en los que el Cuco, echó a volar.

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Hay un anuncio de la Comunidad de Madrid que dice algo así No podemos asegurarle si tu hijo va a ser niño o niña pero, pero podemos ofrecerte 500 colegios públicos, TE ASEGURAMOS no se cuantos colegios concertados…”.

Como los cucos, los sinvergüenzas del partido dónde todo es B, parasitan la sociedad dando a cambio, muchas palabras y pocos hechos. Que en el anuncio se recalque que ASEGURAN los colegios concertados como si eso fuera lo esencial en una política pública educativa coherente, no es casualidad. La gente, las personas que viven en Madrid no quieren que sus hijos se junten con gitanos, marroquíes o personas desfavorecidas. Y por eso se pronuncian masivamente por la elección de la educación privada que pagamos todos con nuestros impuestos.

Mientras, los que elegimos la escuela pública, nos encontramos con centros masificados como el IES Alameda de Osuna con un aforo que casi duplica lo recomendable, o con un Barrio como el de las Tablas en Madrid, que supera en habitantes con creces a ciudades como Ávila o Teruel y dónde no hay ningún instituto público de enseñanza secundaria y bachiller. O como los padres que eligieron el colegio del Ensanche de Barajas que llevan cuatro años teniendo que llevar a sus hijos a aulas prestadas en el Calderón de la Barca porque su colegio, primero no se hacía y luego se paralizó con el consentimiento (cuando no intervención) de la propia Conserjería de Educación madrileña. Mientras, la parcela PUBLICA de dotación educativa del distrito 21, se cedía al arzobispado para la construcción de un colegio concertado (que también, al parecer, se ha construido desde la Comunidad de Madrid, sin permisos y sin miramientos). Y con toda esta política diseñada para crear personas incultas y sumisas, mientras nos niegan una y otra vez centros públicos alegando la crisis como excusa para todo, tienen las desvergüenza de gastarse 2,8 millones de euros en publicitar las “excelencias” de la enseñanza concertada.

Claro que, lo de la sanidad si cabe es peor. Mientras siguen muriendo personas infectadas del virus de la Hepatitis C, tienen la cara dura de gastarse 1.105.875 € en decirnos por la radio que si nos pasa algo, llamemos a emergencias. ¡Tócate los webs!

La ponzoña que rezuma esta gentuza es del todo insoportable. Allí dónde han tocado algo, les pasa como al rey Midas, sólo que en lugar de convertirse en oro, todo se convierte en mierda. Mierda por doquier. Evasión de impuestos, cajas B, obras pagadas con dinero negro, ministros que se dedican más al comercio de las armas que a su ministerio, ministros que en lugar de dar ejemplo, se dedican a amenazar al contribuyente con declaraciones de la renta paralelas, mientras el bufete creado por él es investigado por la fiscalía y vemos como cuadriplica la facturación desde que su creador está en el ministerio, etc, etc, etc.

Mientras, sigue muriendo gente porque no se dedican fondos a conseguir la medicina que les cure, siguen dejando a personas en la calle o sigue habiendo colas tercermundistas para recoger alimentos en Cáritas o en los Bancos de alimentos, estos sinvergüenzas siguen hablando de crear no se cuantos millones de empleos. Empleos que ya prometieron hace cuatro años y que no sólo no han creado sino que han dejado sin ellos, a 600.000 personas más que entonces. Con la inquina de que los que trabajamos, cobramos bastante menos y en muchos casos, tantos como uno de cada tres, ni siquiera llegan al salario mínimo establecido.

No son Podemos, IU, AhoraMadrid, Barcelona en Comú, etc, balsas de aceite ni caminos de rosas. Pero cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad debe saber que por el bien de nuestra salud económica, laboral, educativa y sanitaria, es necesario desalojar de los gobiernos de cualquier pueblo, ciudad, comunidad o nación de esta escoria llena de mierda que, mientras nos lanzan su basura, acaban viviendo de lo público a cuerpo de reyes.

Esta gentuza no está para servir, sino para servirse. No están para ayudar al pueblo, sino para ayudar a quién lo explota. No están como dicen por el bien común, sino por lo común de su bienestar. No están por hobby como dicen , sino para lucrarse de lo nuestro y con lo nuestro.

No criemos seres que no son nuestros, que no nos representan y que cuando vuelan, siguen hostigando para poder seguir viviendo de nuestro patrimonio.

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2 comentarios en “Parasitando

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  2. Inmejorable la metáfora del cuco.
    Insoportable la permanente, diaria, contabilización de actuaciones que debieran de hacer saltar todas las alarmas democráticas a la vez.

    HAY QUE ECHARLOS DE LAS INSTITUCIONES…!!!

    Y sin embargo… aún hay necios que no terminan de caerse del guindo. De despertar. Razón por la que hay que resistir y persistir martilleando hasta la saciedad con el mismo tesón con el que ellos predican sus mentiras en los medios afines, que son casi todos.

    Salud

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