lecciones miserables

Revancha

Cabalgaban en formación. El estandarte delante. Tras él el jefe de la guardia real. Un mal presagio oteaba en el horizonte en forma de columna negra de humo.

Las cabezas del conde, la condesa y sus tres hijos les hacían pasillo a lo largo del camino que llevaba al castillo. Estaban colgadas de cinco lanzas a los lados. El castillo era una ruina. El fuego había consumido el torreón central y todas las caballerizas.

No había ni rastro de criados, sirvientes ni condenados. Sólo un bufón permanecía sentado en el pretil del puente con la cabeza entre las manos y la frente junto a las rodillas.

El sátrapa que dirigía la guardia real zarandeó al enano exigiendo respuestas. Pero el bufón no podía contarle lo que el malvado asesino ya sabía.

El pueblo harto de diezmos, de castigos elevados conforme se incrementaban las protestas, de mujeres e hijas violadas, de trabajar de sol a sol por nada porque el señor acababa llevándose hasta lo que el campo no daba, de pedir justicia al rey y de que éste siempre dijera que tomaría cartas pero nunca las tomaba, de hijos secuestrados como escuderos y sirvientes, de tener que dormir al raso porque los soldados quemaban aldeas y pueblos cuando no recibían los exigido, habían tomado la ley que les castigaba injustamente, y la habían usado para ajustar cuentas y llevarse por delante, primero al conde y después al propio rey.

El silencio se volvió tenso. El tirano militar levantó la vista y vio como el pueblo con aperos, hoces, azuelas, martillos, dalles y garias rodeaban a la veintena de soldados. Desenvainó su espada, pero observó que uno a uno, los soldados se iban acercando a los labriegos con las manos en alto.

Al anochecer, las cabezas del sátrapa zascandil y los cinco soldados que habían permanecido impávidos en sus monturas, acompañaban a la familia condal en el camino de lo que había sido el castillo.

*****

Estamos bastante perplejos con la estrategia del partido B, que intenta, como siempre, arrimar el ascua a su sardina, instalando en la conciencia de los pobres de mente la idea de que, todo lo que no sea dejar manejar a los sinvergüenzas las instituciones a su antojo, es antidemocrático, extremista y filo-terrorista.

Están inculcando a los analfabetos sociales con la ayuda de los voceros paniaguados, la idea de que la única mayoría legal es la que les interesa y la que evitaría que de nuevo siguieran chanchulleando en ayuntamientos y comunidades y algún papel no destruido en estos días, acabe llevándolos al cuartelillo y a pasar algún tiempo a la sombra.

Parece que las matemáticas sólo les interesan a la hora de incrementar ceros en sus cuentas en Suiza o las Caimán, porque según ellos, 2+4+3 es menor que 6. O al menos sus seis valen más que los nueve de los demás.

Hablan de democracia como si fuera cosa de ellos. De ellos que votaron en contra de la tan manida Constitución porque creyeron que con ella, se les iba a acabar el ordeno y mando. Hablan de libertad mientras estamos a una semana escasa de la entrada en vigor de una ley que cercena las libertades individuales y colectivas y acaba, a través de las cuantiosas multas, con cualquier tipo de manifestación, escrache o reparo a su quehacer, si te los encentras por la calle. Los que ordenan a la policía cargar contra ancianos e impedidos en las manifestaciones de preferentes, los que ordenan a la policía reventar puertas de casas en desahucios indecentes, los que ordenaron quitar banderas republicanas a los que osaban acercarse al desfile del nuevo rey, los que detienen periodistas que están informando sobre manifestaciones y desahucios, los que amenazan con recortar licencias de canales de TV para que el servil de turno acabe despidiendo al que informa sobre sus corruptelas y prebendas, los que reformaron las leyes electorales autonómicas para asegurarse el poder para siempre (y les salió el tiro por la culata) se declaran adalices y salvaguardas de la democracia y la libertad. Al igual que se declaran españoles y salvapatrias y tienen el dinero en Suiza o las Islas Caimán.

Y por si faltaba algo, los delincuentes que viven del terror, de la ingente cantidad de dinero público en salarios estrambóticos y de dar consejos que para ellos no quieren, nos intentan colar una más por si se nos ocurre seguir votando en contra de sus intereses. Dicen los sinvergüenzas del FMI, esa institución presidida por una corrupta que entregó varios cientos de miles de Euros de fondos propiedad del estado francés a su amigo de del alma Bernard Tapié, que España debe seguir el camino de hacer pobres a todos sus ciudadanos para que los que ellos representan puedan seguir embolsándose grandes cantidades a costa de lo público. Dicen que debemos pagar aún mas por la sanidad y por la educación, que debemos pagar a los empresarios si nos despiden y que debemos de ganar aún menos, porque sino aun hay gente que levanta la voz y no se resigna a seguir callado ante las tropelías de estos hijos de mala madre.

Necesitamos ahora más que nunca un frente ciudadano que consiga, por medios legales, parar los pies a esta gentuza. Porque de seguir así, pronto habrá fuego en el castillo.

Dejémonos de RH de izquierda y de si yo soy más que tu y unámonos para que el pueblo no tenga que derramar sangre inocente.

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11 comentarios en “lecciones miserables

  1. Cabreo y agotamiento
    El frente ciudadano no estaría mal. Lo veo difícil y complicado. Al leerte se me vino a la cabeza SUMA y algunos siguen intentándo. Lo mismo Bea Talegón lo consigue con gente que fue de Podemos del circulo de enfermeras y otros o de IU como Tasio que dice en caffereggio
    “ABRID EL DEBATE; SED FRATERNOS; SED AMABLES; FINALMENTE, DEJADNOS INTERVENIR Y DECIDIR”

  2. Pingback: lecciones miserables | EL VIL METAL. | Scoop.it
  3. Estoy completamente de acuerdo con tu tesis. Y creo que las confluencias han demostrado que ir de la mano no es que sume, sino que multiplica las posibilidades de DESALOJARLOS, que es lo único que de verdad importa por todo lo que nos jugamos. Es la PRIORIDAD.

    Y a quienes estén aún sin entender que la gente quiere unidad de todos cuantos se mueven por el CAMBIO, sin desperdicio de ninguna fuerza y valor, pagarán la factura de dejar esta oportunidad pasar. Y con ellos, la pagaremos todos.

    Esto es una guerra silenciosa, sutil, enmascarada, de la que entresacas, Cele, perfectamente los desperfectos, destrozo y bajas. Desapercibida, salvo para quienes la podemos apreciar y ver. Pero una guerra.

    O ellos, o nosotros.

    Mucha salud y entendederas.

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