Falta de humanidad

Espejismo

Durante años, la única evasión consistía en dar vueltas como loca a una rueda. Añoraba la libertad sin haberla conocido. Siembre estuvo entre esos barrotes. Le daban de comer, tenía todo el agua que necesitaba y aun así añoraba lo que había al otro lado de la jaula. Hoy por fin había llegado el día de la libertad por el que tanto había luchado.

Tras un largo paseo por un angosto pasillo, había llegado a un nuevo espacio. ¡Por fin libre!

Al levantar la vista se dio cuenta de que eran los mismos barrotes, el mismo comedero y el mismo agua. Al fondo la misma ruleta de los paseos de siempre. Le habían colocado un túnel de metacrilato que rodeaba la jaula.

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Dice el dicho popular que la historia siempre se repite. Los que vivieron la tragedia humanitaria de los cientos de miles de refugiados de la segunda guerra mundial, como Günter Grass o Elfriede Jelinek firmaron a principios de año un manifiesto en contra de la “ausencia de solidaridad” en el que decían que Los refugiados no deben seguir arriesgando sus vidas para llegar a Europa y no deben seguir siendo criminalizados cuando soliciten asilo en Europa“. Y eso que aun no había sucedido la tragedia de más de dos mil personas muertas este verano en el Mediterráneo o los más de cien muertos en camiones entre Austria, Hungría y otros países del este europeo.

Los medios de incomunicación, adoctrinamiento, manipulación de masas y sesga de la información, insisten en llamar a esto crisis de inmigración. (¡Lo que cuesta que te den anuncios públicos como los de tráfico en la SER!). Y no. Lo que está sucediendo en esta Europa de la esclavitud y la vuelta a la edad media, en esta Europa del IV Reich alemán, es simplemente una tragedia humanitaria sin precedentes. Una tragedia humanitaria de refugiados políticos.

No es un problema de inmigración sino de refugio. Quiénes huyen de Libia, de Siria, de Afganistán, de Sudán, Mali, Ruanda, Uganda o el Congo no lo hacen por capricho o por conseguir una vida mejor (que también sería lícito) sino por salvar la vida. Huyen de países que están en guerras provocadas por quiénes expolian recursos naturales como el Coltán o la pesca. Países a los que la UE vende armas sin control o envía barcos a defender el expolio pesquero.

En este estado social de hijoputismo activo por parte de unos y de hijoputismo pasivo de otros, hemos llegado al punto en el que convenios como el de Ginebra de 1949 son papel mojado. La ONU no es sino un corral de prebostes vividores sin autoridad ya ni siquiera moral. La democracia se ha convertid en algo que se nombra pero que no existe (véase lo que ha pasado en Grecia, dónde tras un referéndum en el que mayoritariamente el pueblo griego rechazaba las condiciones impuestas por la Troika al pueblo griego, la UE, con la Fürer Merkel a la cabeza, presionó al Banco Europeo para que ahogara económicamente la administración griega y para que los griegos murieran de inanición si su gobierno no aceptaba unas condiciones mucho más duras que las propuestas en la consulta rechazada). Votamos cada cuatro o cinco años, si. Pero quienes salen elegidos no luchan ni gobiernan para quienes son sus electores sino para unas fuerzas ocultas bajo el paraguas económico, quiénes les dictan las normas a seguir. Eso si, para éstos, para los que dicen ser nuestros representantes hay suculentos premios económicos que además acabamos pagando quiénes somos masacrados.

A nadie parece importarle que no se cumplan los acuerdos mínimos de humanidad. A nadie parece importarle que Israel masacre a cientos de miles de civiles inocentes, que bombardee hospitales o escuelas (antes eso era moralmente impensable). A nadie le importa lo más mínimo que cientos de miles de personas sean masacradas, retenidas, golpeadas, gaseadas y devueltas por huir de la guerra. Todo el mundo piensa a corto plazo y en su beneficio inmediato. Con un poco de inteligencia se darían cuenta de que estas migraciones son imparables y cada vez serán más numerosas porque a nadie le gusta vivir en guerra. Se darían cuenta que, pronto, esa migración será mucho más numerosa, tantos, que no podremos pararlos y que nos acabarán quitando por la fuerza lo que no queremos darles de forma humanitaria. Yo también lo haría en su caso.

Y como siempre ha sucedido durante la historia de la humanidad, quiénes pagarán los platos rotos no serán los del hijoputismo activo (esos siempre acaban librándose), ni sus hijos ni sus descendientes. Los que acabaremos pagando los platos rotos de la indecencia, de la falta de humanidad, de este capitalismo rapiñero que nos ha convertido en algo peor que esclavos, seremos los de siempre. Los de abajo. Los que no tenemos dinero robado en paraísos fiscales, ni para pagar protección privada, ni para empezar de nuevo en una finca de 20.000 hectáreas en la Pampa argentina o en el Mato Grosso brasileño.

Sigamos en nuestro estúpido mundo de Madrides, De Geas, Barcelonas, terrazas, baloncestos, teledeportes y Mierdaset. Sigamos “viajando” con nuestras drogas particulares, que acabarán matando a nuestros hijos. Pronto lo lamentaremos, pero entonces, ya no habrá remedio.

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8 comentarios en “Falta de humanidad

  1. Vamos a desaparecer como especie.
    Basta tomar un poco de distancia mental, ver las cosas en abstracto para comprender que la Humanidad se está suicidando.
    Desapareceremos, en 50 ó 100 años, da igual.
    La vida , la Naturaleza, seguirá. Sin nosotros.

    • Tal y como nos tratamos y como tratamos a la Pachamama, no me extrañaría ni un pelo. Pero no estoy seguro de que antes no acabemos con la tierra. El puto dinero, se ha convertido en la nueva moral, la nueva ética, el nuevo prisma bajo el que todo vale si hay ganancia.
      Somos absolutamente idiotas.

  2. Pingback: Falta de humanidad | EL VIL METAL. | Scoop.it
  3. Muy bueno, Cele.
    Complementando lo que dices, dejo enlaces a tres artículos que merecen ser leídos:

    Miedo de primera (Juan Carlos Monedero)
    http://www.comiendotierra.es/2015/08/31/miedo-de-primera/

    El rastro de las heridas abiertas (Olga Rodríguez)
    http://www.eldiario.es/zonacritica/rastro-heridas-abiertas_6_426317383.html

    y el de Refugiados, inmigrantes, personas (Iñigo Sáenz de Ugarte)
    http://www.guerraeterna.com/refugiados-inmigrantes-personas/

    Salud y un abrazo.

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