Más hijoputismo

Muerto el perro…

Amanecía. Las primeras luces del alba salían por poniente. ¿Poniente? Apresuró el paso hacia el Cerro de las Viñas. Desde allí vería mejor el lucero del Alba. Según iba subiendo por el sendero, la luz blanca se iba convirtiendo en amarilla. El Lucero del Alba se trastocaba en una enorme masa amarilla y roja. ¡Fuego! ¡Era fuego el resplandor que adelantaba el día! Airis ardía por los cuatro costados. Algunos hombres luchaban inútilmente contra una masa ingente de calor y fuego. No había mujeres, ni niños y los hombres de los cubos no eran más de diez. ¿Dónde estaba el resto?

¿Quién impediría ahora que el pueblo engrosara los cientos de hectáreas congregadas por el Marqués?

Si no había más manifestaciones, el Marqués tenía vía libre y sin la necesidad de tener que verlos diariamente junto a la verja de su casa.

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No tenemos la eficacia de la tele, la radio o la prensa inmovilista. No podemos inferir como lo hacen los grandes medios de incomunicación, adoctrinamiento y transmisión del pensamiento único. Pero tenemos la obligación, (debemos), de seguir informando y luchando hasta el final.

Ahora quieren bombardear Siria. Ahora quieren aliarse contra el estado Islámico. Ahora Al Asad ya no es malo. El 8 de febrero de 2012 el periódico ABC publicaba esto:

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Aquí el texto de la noticia

Entonces, Al Asad era un sátrapa al que había que derrocar porque masacraba a su pueblo. Nada tenía que ver su posición contraria a la política expansionista de Israel, ni su posición hacia la liberación del Líbano, ni mucho menos que en junio de 2010, firmara junto a Hugo Chavez un acuerdo para poner en relieve la política expansionista y criminal de los Estados Unidos en Oriente Medio (y en América Latina) y para informar al mundo sobre las mentiras de la guerra de Irak. Quién se opone al gran Sherif americano acaba muerto. ¡Que se lo pregunten a Gadafi!

Entonces, en 2010, la OTAN, los Astados Unidos y esta Europa que ha demostrado ser la del IV Reich alemán, se pusieron como locos a armar a los entonces llamados disidentes sirios. Disidentes que, al igual que pasó con Bin Laden en Afganistán, resultaron ser mucho más sátrapas, asesinos, déspotas e incontrolados que aquellos contra los que luchaban. Disidentes que ya entonces no eran otra cosa que, descerebrados que pretenden expandir su fe por el mundo a golpe de degüellos, de sumir a las mujeres, de quemar vivos a los homosexuales y de asesinar a todo aquel que ose decirles que son unos miserables estúpidos con menos inteligencia que una gallina.

Ahora, quieren bombardear Siria. Pero ¿para acabar con los descerebrados del mal llamado Estado Islámico? No. Simplemente, porque no les gusta que los pobres llamen a nuestra puerta. No les gustan los refugiados. Y como el pueblo, en contra de lo que piensan sus fascistas gobernantes, ha dejado claro que las personas no pueden ser tratadas como animales, para evitar el problema, van a quemar Siria. Muerto el perro, se acabó la rabia.

De paso, el hijoputismo desilustrado que nos gobierna en la sombra y que igual se dedica a vender armas, que droga, que órganos humanos en el mercado negro, que deja morir de hambre a medio África especulando con el precio de los cereales o que plantea una invasión en Irak para poder vender armas y materiales de construcción, hacen su agosto particular con el negocio de las armas.

Debemos volver al boca a boca. Debemos contar a todo aquel que quiera escucharnos quiénes son estos desalmados y lo que pretenden.

Porque, al igual que todos fuimos Charlie Hebdo y el 99% no sabíamos ni que existía esa revista, todos somos Siria. Con la diferencia de que quizá muchos de nosotros no sepamos dónde está Siria pero, como Siria, o Grecia, o Líbano, o Chad, o Irak, o tantos otros, estamos en la misma lista. Cuando ya no sirvamos para sus propósitos, estaremos también condenados a muerte.

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4 comentarios en “Más hijoputismo

  1. No cabe duda de que manejan -tienen toda la experiencia acumulada- a la gente de tal manera, con sus controlados medios de difusión, que consiguen que la mayoría pida a gritos lo que previamente era una estrategia diseñada en un tablero de operaciones. Con unos fines que no son precisamente los que mejor convienen a la mayoría de las poblaciones.

    Cada vez es más claro, a pesar de las ingentes masas de ciegos, que quienes se oponen al “trazado oficial” han de ser, en el mejor de los casos, desactivados. En el peor, aniquilados.

    Los métodos son de libro. Da igual que estén ahí aunque haya ligeras variantes. Pero la manipulación es feroz. Hasta el punto de que cuando la verdad logra salir llega a parecer una extravagancia, algo inverosímil.

    Salud, amigos.

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