El que mató a Manolete

Errando el tiro

Nadie entendía ese cambio. Ni misa, ni funeral, ni un cura cerca. ¡Si Joan siempre había sido un tipo religioso!

Durante años, Joan había castigado su hígado. De niño, pan con vino para merendar. De joven, imitando lo que veía en la taberna de sus padres, moscatel con orujo en ayunas. Ya en la adolescencia, no había fin de semana en el que no llegara a casa con un pedo del dieciséis. Muchos domingos, ni se acordaba de la noche anterior. Y luego, cuando empezó a trabajar, copa de coñac antes de entrar al currelo, y cubatas de ron con limón, cuando dejaba atrás la oficina y antes de llegar a casa. Cuando el médico le dijo que, o dejaba de beber, o se iría para el otro barrio, Joan intensificó la asistencia a misa. Ahora, además de los domingos y festivos, reservaba la primera hora de la mañana para este menester. Eso si. Después de misa, la copita de coñac.

Por eso, cuando la cirrosis hizo inevitable el camino hacia el más allá, en lugar de echarle la culpa al alcohol y a su dependencia, cargó todo su odio contra ese dios al que había confiado toda su vida, salud, incluida, y que le había abandonado.

La culpa era de dios.

*****

Es curiosa la mente humana. Se obceca en una creencia y es difícil dejarla atrás. Millones de personas creen que una gota de una medicina química, disuelta en 100.000 litros de agua, del que se sacan gotas que a su vez se disuelven en otros tantos litros de agua, es una medicina efectiva. Y todo gracias a una propiedad inexistente a la que llaman “memoria del agua”. Es la homeopatía. Entre esos millones, hay doctores en medicina. Personas con conocimientos serios que realmente creen en esas supuestas propiedades de lo que en realidad es solo agua filtrada. Por mucho que les expliques, por mucho que les demuestres que científicamente no hay nada de verdad en la homeopatía, ellos siguen en sus trece. Sólo cuando alguien muere y ha confiado ciegamente en ello como solución, a veces, se da cuenta del error. Otros sin embargo, atarán cientos de cabos inexistentes, manipularán sus propios recuerdos para seguir creyendo que una pastilla de agua y azúcar sirve para curar un catarro, un asma o un cáncer.

Ayer, se me ocurrió rebatir un twit sobre la independencia de Catalunya, y, sin querer, abrí la caja de los truenos. Da igual que yo crea que todo pueblo tiene derecho a decidir su camino y que siempre haya creído que se les debe dejar decidir en un referéndum. Da igual lo que tu opines porque de un lado, y de otro, acabarán yendo a tu yugular.

El otro día Wyoming, en el intermedio, daba datos sobre porcentajes de lo que se invierte en educación y sanidad en Catalunya y en Euskadi. Desde luego, nada que ver el tanto por ciento que dedican los fascistas de Más a estos servicios, con los que dedican en el Pais Vasco. Y tampoco admiten la similitud de que esos porcentajes en Catalunya, sean muy similares a los que el PP dedica en Madrid, o ha dedicado durante años en Valencia o Murcia.

La culpa de la pobreza en Catalunya, la culpa del paro, de los recortes, de las plantas cerradas en el Vall d’Hebrón y otros hospitales, de la violencia de los Mozzos,… todo es culpa del estado. Ellos son los que más aportan y los que menos reciben (leyenda urbana también, porque no es cierto). Ese es su piñón fijo y de hay no les mueves ni un ápice.

Y sobre todo se olvidan de un principio que cualquier persona de lo que denominamos “izquierda” nunca debe dejar de lado: la solidaridad. Si creemos en la justicia social, en la solidaridad entre las personas y en que los impuestos deben ser progresivos (más ganas, más pagas) en indecente que alguien diga que una Comunidad paga más que lo que recibe. Por esa misma lógica, los ricos estarían en el derecho de solicitar al estado recibir mayores prestaciones porque pagan más.

Nunca he discutido el derecho de cualquier nacionalidad a decidir. Nunca he puesto en en duda que muchos catalanes se sienten maltratados por parte del Gobierno de Rajoy. Lo que pongo en duda es que ellos sean los únicos. Todos hemos sufrido los recortes de estos indeseables. Todos estamos sufriendo sus trampas políticas para hacerse con todas las instituciones del estado con un único fin: la impunidad.

Todos sufrimos el aumento desmesurado del recibo de la luz. Todos su política contaminante del Fracking (los de Burgos, más por ser los primeros). Todos hemos sufrido sus políticas contrarias a los derechos laborales que han hecho de este país, un país de salarios de miseria y de gentes sumisas.

Todos estamos sufriendo la manipulación informativa y la utilización de la publicidad institucional para comprar voluntades.

De todo eso, le pueden echar la culpa los catalanes a Rajoy.

Pero decir que los recortes en sanidad o educación en Catalunya, que el porcentaje invertido en estos menesteres esté quince puntos por debajo de lo que se invierte en Suecia o Finlandia sea culpa del Estado cuando MAS fue el primero en meterle la tijera a la sanidad y la educación es faltar a la verdad.

Y creer que la independencia va a acabar con las desigualdades sociales, con el paro, con los salarios de mierda, con la pobreza, … en un mundo liderado por tiburones liberales, es cuando menos, ingenuidad.

Independencia no es lo mismo que socialismo. Y en Catalunya, como en el resto de España, los liberales, campan a sus anchas.

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7 comentarios en “El que mató a Manolete

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  3. Totalmente de acuerdo en las dos cosas:
    Como escribió Mac hace tiempo:
    Le querían sacar beneficio al ” Sana, sana culito de rana” y lo llamaron Homeopatia. Y vaya si le sacan, te lo digo por experiencia ( a mis padres les timaron de mala manera).
    En cuanto al derecho a decidir, estoy convencido de que , si el Estatuto que presento Maragall, no hubiera sido despreciado y desmantelado ( te acuerdas del: “Cuando haya pasado por nuestras manos no lo va a reconocer ni su p… madre”), no estriamos en esta situación, y si hubieran permitido el referéndum, la diferencia entre el si y el no habría sido más grande que en Escocia, a favor del no.
    Pero, ahora no lo tengo tan claro,
    Pero, es solo mi opinión…….
    Un saludo

    • Pues fíjate amigo que, sin vivir en Catalunya, hace tiempo que dije que el error de este insufrible presidente que dice perogrulladas como un estúpido, ha sido ese. No dejar votar. Cuanto más se ha opuesto al referéndum, más independentistas ha creado. Y entiendo que la gente esté cabreada porque no es para menos. LO que pasa es que por la otra parte han actuado igual de mal. Ellos, queriendo hacer olvidar los recortes, le han echado la culpa al casposo nacionalista español hasta de la muerte de Manolete.

      Gracias amigo. Para mi es de gran valor que alguien que está allí me indique que no voy mal encaminado.

      Salud, más escuelas y menos televisión.

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