Centrocracia

Reluciente

Atardecía en el campo. Las sombras se alargaban. El sol se retiraba a sus aposentos. Los niños escarbaban en la ribera para construir unas pequeñas glorias dónde hacer fuego. El otoño arreciaba. El Cierzo se había adueñado de la tarde y el frío se colaba entre los abrigos y los gorros de lana. Las lluvias no habían llegado y, como todos los años por esa época, tocaba jugar a los hornos.

Luis y Prudencio ya habían horadado la ribera y buscaban combustible para la gloria. Unas hojas de pino y una piñas servirían para encender. Luego la encina haría el resto del trabajo.

Entre la pinaza seca apareció una caja de madera roñosa. Al abrir la tapa, descubrieron varios objetos. Uno de ellos metálico, brillante como si acabara de colocarse allí. Tenía forma esférica pero no era una esfera perfecta. Una cazueleta coronaba la parte más estrecha. Los otros objetos, parecían monedas, pero no se veía la inscripción. Más bien eran arandelas sin agujero en el centro. Estaban sucias y tenían un color herrumbroso. El objeto grande y dorado no parecía tener puerta, bisagras o parte por la que llegar al interior. La cazueleta no se separaba de la bola de ninguna de las maneras. Tiraron las arandelas al suelo y se fueron con el objeto metálico entre las manos a buscar a sus compañeros de juego. Ninguno de ellos había visto nunca uno igual. Como no pudieron abrirlo, lo dejaron allí de lado y continuaron con el juego de los hornos.

Media hora más tarde, aburrido de ver salir la llama por el extremo de la Gloria que hacía de chimenea, Prudencio agarró el chisme metálico que habían encontrado en el pinar y lo metió dentro del hogar.

Dos minutos más tarde, una gran explosión reventaba el horno y una esquirla de metralla, le daba a Prudencio en el ojo dejándole tuerto. Podría haber sido peor porque un gran trozo de la granada pasó rozándole el pelo.

Dias más tarde, el maestro del pueblo, paseando por el pinar, recogió las arandelas, las limpió y vio que se trataban de ducados de oro.

*****

Esta mediodía iba camino de la parada del bus, cuando observo que toda la calle está cortada porque hay un congreso de arruinadores populares a nivel europeo. Cabreo monumental, subo al bus (que menos mal que el hombre ha sido bueno y me ha cogido en mitad de la calle porque la parada estaba sin servicio), y en la siguiente parada sube otro conductor que le pregunta porque hay tanta policía en el contorno. Este le dice que hay un congreso del PP y empiezan una conversación de la que sale algo como lo siguiente:

-¿Tu que eres de derechas, en lugar de votar a estos corruptos, vota a Ciudadanos que también es de derechas.

-Noooo. Ciudadanos es de centro izquierda. Buueno, de izquierdas igual no, de centro, osea , de derechas pero poco.

-El conductor “titular” se calla y se acaba la conversación.

Por mi parte he comentado (quizá demasiado alto, porque se me ha quedado mirando un señor mayor sentado enfrente), “lo que hay que oír, por tener orejas, Ciudadanos de izquierda”.

Reflexionando sobre esto, me he dado cuenta de que ya hemos perdido la batalla antes siquiera de haber empezado la guerra. Las televisiones están dando cera a diestro y siniestro contra PODEMOS, de tal forma que en una encuesta de Cuatro TV, Pablo Iglesias estaba valorado peor que Don Tancredo.

¿Porqué este ciudadano conductor con pinta de tener pocas luces y de ver mucho la tele, ha dicho eso de que Ciudadanos es de izquierda? Pues sin duda porque es lo que están transmitiendo todos esos canales de TV que están aupando a Primo de Rivera para canalizar el cabreo de la gente contra la corrupción mafiosa que estamos sufriendo. Los que manejan los hilos se han dado cuenta de que el cabreo general es grande y de que, o lo reconducen hacia opciones que no cambiarán nada, o pueden tener un disgusto.

No vi el programa de Jordi Évole el domingo pasado. Lo tengo “arrestado” desde aquel infame programa sobre el 23F. Pero por lo que he podido leer y lo que me han contado, a la gente que no es de PODEMOS, en general les gustó más Primo de Rivera. Porque, al parecer, hablaba sin parar, no dejando hablar, interrumpiendo maleducadamente, pero a eso ellos lo llaman ser más incisivo.

Ciudadanos es un envoltorio llamativo (ni siquiera bonito) que esconde un programa netamente liberal (pseudofascista). Desde apostar por la privatización del sector público, hasta el copago educativo y sanitario, pasando por una ley de impuestos no progresiva, en la que, primen más los impuestos indirectos que los directos (lo que beneficia a las clases pudientes y perjudica a las clases obreras). El IVA lo pagamos todos y subirlo al 23% quién más lo sufre es quién menos tiene. Bajar el tipo máximo impositivo del IRPF y el mísero tipo del 10% que ahora pagan las empresas beneficia a los de siempre.

¿Porqué se empeñan en hacernos ver que están en el centro? Porque desde Suarez, este país se ha autoconvencido que es la solución, que hay que cambiar las cosas sin cambiar nada. Y eso es imposible. No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Y quien diga lo contrario, miente.

Se han empeñado en hacer de PODEMOS unas chapas roñosas y peligrosas, mientras que ocultan la bomba Ciudadanos con un envoltorio llamativo.

En un país que ve más de cinco horas de televisión al día y en el que TODAS están en manos de quién nos ha robado el trabajo, el pan y los derechos , ganar las elecciones con un programa contrario a los intereses de esta gentuza se hace imposible.

Si además andamos con separaciones en opciones cuyo fin dice ser el mismo pero que dividen el voto, más todavía.

La centrocracia es la ideología de la masa, de la idiocia. La centrocracia nos hace esclavos.

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7 comentarios en “Centrocracia

  1. Quizás al denostar –con toda la razón del mundo y con la que estoy de acuerdo igualmente- el Centro político (ese oscuro objeto de deseo que tan buenos réditos proporciona a los poderes auténticos de siempre y que todos buscan aunque sea el caladero de votos que más necios reúne), quizás, repito, sea el problema más serio que tiene Podemos en estos momentos: el haber abandonado el discurso original suavizando tanto el lenguaje como los contenidos.

    Creo que lo que mejor hizo Podemos fue sacar a la luz con absoluta claridad una foto de nuestro país fidedigna. Con un lenguaje tan radical como radical era la situación que retrataba.

    Centrarse es, como bien defines, pretender hacer una tortilla sin huevos. Algo imposible.

    Para la reflexión, dejo este enlace, el editorial de Ctxt, que titulan “El peor día de Pablo Iglesias”
    http://ctxt.es/es/20151021/Firmas/2696/Pablo-Iglesias-Rivera-PP-debate-Salvados-España.htm

    Salud.

    • Intentando recoger voto de los que nunca se definen, de los que nunca quiero que cambie nada porque ellos están al sol que más calienta, hemos perdido frescor, credibilidad y novedad. Y la credibilidad es y ha sido nuestra mejor arma.

      Salud, amigo

    • Respecto al enlace, lo poco que he visto de la charla Primo de Rivera-Iglesias, al parece para que uno resulte más creíble, hay que ser mal educado, no dejar hablar al oponente y cortar constantemente.
      Pero si es cierto que dejó pasar muchas oportunidades de quitarle la máscara al fachoso. No s puede ir de “colegas” con esta gentuza.

      • Totalmente de acuerdo. Olvidar que es un partido que se juega con reglas diferentes ya es habitual, para desgracia nuestra: Ellos juegan al rugbi. Nosotros, al tenis inglés. Como ha señalado certeramente el periodista Javier Valenzuela. Mientras no seamos conscientes de esto, la partida está perdida de antemano.

        Salud.

  2. Pingback: Centrocracia | La Tronera de Celemín | E...

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