Episodio 2. La Batalla de lo Público

El desahucio confidencial

En la sartén unas patatas aullaban en aceite hirviendo. Fortunato batía unos huevos en un bol, mientras su esposa Manolita leía recostada en un sillón orejero, la última novela de Almudena Grandes.

El timbre de la puerta cortó el silencio del salón y apagó el chup-chup de las patatas.

  • Llaman a la puerta, Manolita.

  • Ya voy -respondió la lectora compulsiva-

Manolita, cerró la tapa del libro digital y se encaminó hacia la puerta. Al abrirla, se encontró de bruces con dos señoritas con una carpeta cada una en el costado y varios guardia civiles de comparsa.

  • Buenas tardes, señora

  • Buenas tardes – respondió Manolita-

  • ¿Es usted Manuela García Román?

  • Si señorita, digame.

  • Su marido Fortunato Serrano Lara, ¿está en casa?

  • ¡Fortu! Ven -gritó Manolita-

Fortu dejó el bol sobre la encimera y apartó las patatas del fuego.

  • ¿Es usted Fortunato Serrano Lara?

  • Si señorita. ¿A qué viene tanta guardia civil?

  • Traemos una orden de desahucio sobre el domicilio de ustedes.

  • ¿Una orden de desahucio? ¿Y por que?

  • Eso no se lo podemos decir. La ley, tiene confidencialidad.

  • Confi… ¿que?

  • Si, que no podemos decirle la causa porque así lo estipula la ley.

  • ¿Que ley?¿Y quién coño ha aprobado esa ley?

  • La nueva ley de servicios bancarios. La aprobaron el mes pasado en el Congreso. Tanto la ley como sus acciones no se pueden comunicar en los próximos cinco años.

  • Pero vamos a ver – dijo Manolita- ¿Me están ustedes diciendo que me van a quitar la casa y que no voy a saber cuál es el motivo?

  • Eso lo tendrá usted que hablar con el BBVA que es quién ha interpuesto el recurso al juez. Ellos son los que se quedan con su casa. Pregúnteles a ellos.

  • ¿Y si es un error? ¿Y si pago lo que supuestamente debemos?

  • No es posible el error. Y aunque pague, su casa no volverá a ser suya. Lo prohíbe la misma ley.

*****

Te ha resultado la historieta poco creíble, ¿a que si? Bueno, pues cambiamos casa por el servicio público de salud o por el agua del Canal de Isabel II (o de la compañía o ayuntamiento de tu ciudad o pueblo) y tenemos lo que nos quieren aprobar con el TISA.

Como decía el otro día, en mi anterior artículo, estamos en guerra. La Tercera Guerra mundial se está desarrollando sin que la percibamos. Porque no es una guerra con tiros, tanques, trincheras, bombarderos sobrevolando ciudades, gentes corriendo hacia el metro o cuevas en las que refugiarse,… No. Es una guerra económica en la que los muertos son por enfermedades contra las que no pueden luchar por no tener acceso a la medicina moderna ni a la investigación y los padecimientos son los salarios de miseria, el trabajo inestable, la nulidad de un futuro seguro, los horarios infernales y la comida escasa para millones de personas. A cambio nos drogan diariamente con espectáculos infames en una televisión que nos seda y nos calma. Para asegurarse esa paz social, los que nos explotan, el enemigo que está ganando la guerra, controla los deformativos de las radios y las teles, no con censura, sino con la espada de Damocles del despido si no se cuentan las cosas tal y como están asignadas.

Escribía el otro día Vicenç Navarro un excelente artículo (como todo lo que publica) en el que nos contaba quién es el miserable responsable de las obligadas políticas de austeridad de Grecia y España que tienen como fin acabar con los servicios públicos y sobre todo, llenar las arcas de un paraíso fiscal que todos desconocemos: Holanda.

Para ello, están convirtiendo las leyes inmorales de la piratería en legislación internacional. Legislación que negocian, no sabemos quién, que no dejan que nadie vea y que luego los estúpidos políticos de turno, votan desconociendo el contenido, aunque no las consecuencias: pobreza, miseria, esclavitud y dominio sobre los pobres, a los que dicen representar y pingües beneficios para sus cuentas corrientes en Suiza, las Bermudas o las Islas Caimán.

Eso son los tratados que negocian a nuestras espaldas, que como en el caso del TTIP los diputados no sólo desconocen, sino que deben verlos, cuando les dejan, sin cámaras, ni bolis, ni móviles y casi hasta sin ropa. ¿Como coño luego pueden votar afirmativamente a algo que desconocen?

En el caso del TISA es aún peor. Lo que conocemos sobre la privatización irreversible de los servicios públicos, sobre el transporte, el agua, la medicina, etc., es porque wikileaks lo filtro hace unos cuantos meses. Ahí no dejan ni siquiera ver los papeles y encima, cuando se apruebe tendrá una confidencialidad de cinco años y la irreversibilidad a lo público. Con este panorama, ayer en la Eurocámara, los diputados del PSOE, del PNV, de Ciudadanos y del PP votaron a favor. ¿A favor de que? ¿De sus bonos? ¿De su mordida? ¿De que votaron a favor si no saben que coño dice el tratado?

Y claro, viendo estas cosas, uno entiende el ansia de Pedro Sanchez por formar un gobierno en el que no esté PODEMOS. Un gobierno con el apoyo del sucedáneo del PP, el partido de falangito y sus ciudadanos, en el que el propio partido encausado por blanqueo de dinero y por borrar los ordenadores de Bárcenas, se abstenga. Cambiar de gobierno para que nada cambie. El mismo perro con otro collar que despiste a los que se pasan el día detrás de la tele. Los que nunca han visto un ordenador en su vida y los que lo usan habitualmente para hacer trending topic chorradas como #Felizlunes; #GranHermano o #Gatosdecampeonato.

No se pueden permitir que nadie les joda las puertas giratorias, los bonos, las acciones, los sillones en los Consejos de Administración, los estupendos negocios que los amigos hacen a base de montar escuelas en terreno público y hospitales con sobrecostes del 300%. No se pueden permitir que a los lobbys se les fastidie el negocio de la privatización del agua, de las medicinas de uso obligatorio, de las enfermedades inventadas o de la relación causa efecto sin que ningún estudio lo justifique como pasó con la gripe aviar y ahora con el virus del Zika.

Lo peor de todo son los siete millones de infames votantes a los que no les importa la corrupción, el latrocinio, el cohecho, el robo masivo, etc. Siete millones de bobos televisivos que morirían por España e invadirían Cataluña si osaran independizarse, pero que no moverían ni un sólo dedo si su vecino se quedara sin trabajo, sin comida y sin casa. Siete millones a los que les da igual si en el supermercado de la esquina se pelean por la comida arrojada al cubo de basura porque ellos, tienen trabajo y de momento dinero para comprarla. “Si tanto quieres a los refugiados, llévatelos a tu casa, me dijo un día uno de esos”.

Indecentemente, sus padres vinieron de Jaén, de Toledo, de Almería, de Ciudad Real, de Guadalajara, de Ávila, de Salamanca,… a Madrid porque allí se comían los mocos y no todos los días porque por no haber, ni había mocos. Indecentemente, vinieron a Madrid, se instalaron en chabolas, ocuparon campos que eran propiedad privada de alguien. Reclamaron aceras, cemento, agua potable, casas,…

Cuando se lo recriminas te dicen que ellos eran Españoles. Como si los de Olivenza, por poner un ejemplo, se diferenciaran de los de Elvas. Como si la casualidad que hizo que Olivenza sea ahora de España, cuando durante siglos fue de Portugal, fuera un plus que te da derechos. Como si las mujeres y hombres de aquí fuéramos mejores que los de allí.

Nos están matando en una guerra cruel que nos deja sin servicios públicos, que privatizará el agua que bebemos, que no nos permitirá ir al médico porque no podremos pagárnoslos. Una guerra de la que el 90% de la humanidad no tiene conocimiento y del otro 10%, el 80% se cree a salvo.

O les hacemos espabilar o nuestros hijos serán esclavos.

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10 comentarios en “Episodio 2. La Batalla de lo Público

  1. Madre mía Celemín, cuánta razón. En primer lugar, la situación del desahucio es creíble, ya lo creo. Somos testigos del maltrato a las personas por parte de las instituciones a diario. Con respecto al TISA y a la madre que lo parió, pues ya lo dices tú mismo y muy bien: neoliberalismo, secretismo, y de paso, choteo. Porque asumásnolo. Los poderes fácticos se chotean de ti, de mi, de todos, del 99%. Y nosotros qué hacemos? Bostezar, como dice Berlin.
    Magnífico artículo!!

  2. Acertadamente pones hoy el acento en un elemento clave, imprescindible, para que esa minoría de privilegiados que hemos dado en llamar el 1% consiga sus objetivos sobre el resto de la población: la ocultación de sus auténticas intenciones mediante el disfraz.

    Dice J.Vaello en un artículo en Infolibre acerca de todo esto: “debemos procurar no perder de vista algo que resulta decisivo: la gran mayoría de las decisiones que se han ido tomando en materia de política económica y en otros muchos aspectos de la vida social no constituyen errores, que es lo que se suele decir cuando se constata que la manida recuperación no es tal y la crisis sigue rampante. No se equivocan los responsables de las decisiones, lo que en realidad hacen es ocultarnos sus propósitos”

    http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2016/02/05/la_ocultacion_como_estrategia_politica_44314_1043.html

    Porque aunque la ocultación no es privilegio sólo de nuestra época -basta repasar la Historia para constatarlo-, en la era de la transversalidad informativa resulta algo más difícil que nada pase desapercibido. Lo que no impide al sistema recurrir al manual para salir al paso de la evidencia. Y perseguir y encarcelar a cuantos como Assange y Snowden les deja con el culo al raso por mostrar las cartas marcadas o las truculencias, si es preciso.

    Sigamos, a pesar de tantos obstáculos, batallando por abrir los ojos y la mente a quienes no son capaces de distinguir el grano de la paja.

    Salud y ánimo.

    • En este caso, amigo mío, no nos queda otra que batallar con nuestros propios y pobres medios. Una honda frente a cabezas nucleares. Ellos tienen el poder significativo del adoctrinamiento y de la sumisnión a través de los deformativos televisivos y de radio y de idioteces como Gran Hermano que nos dejan en un estado cataléptico peor que un chute de heroína. Nosotros tenemos los medios que tenemos. Y muchas ganas y sobre todo inteligencia para intentar saber que nois conviene y qué no.(Aunque en muchos casos caigamos en su trampa).
      Por eso amigo, hay que seguir. No podemos dejar a nuestros hijos y a los idiotas desamparados.
      Salud

  3. Cierto. Fue mi intención decirlo: somos quijotes ante poderosos molinos de viento.
    El sistema lo tiene todo. Y hará lo que sea menester con tal de que el status quo permanezca invariable. Para ello, goza de todos los medios imaginables e inimaginables de “convencimiento”, incluído en última instancia los de la fuerza.

    Y para quienes crean que la Red es intocable, esperen y verán. Es cuestión de tiempo.

    Salud.

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