Apagar el infierno

Abolición

En el callejón oscuro, unos dientes blancos rompían la noche como la cola de una luciérnaga. Asustado, Sam permanecía acurrucado detrás de un barril vacío de arenques. El miedo no le dejaba dormir. La calle no le dejaba dormir. El cielo no le dejaba dormir. La vida no le dejaba dormir.

Desde 1865 la esclavitud estaba abolida legalmente en el sur de los Estados Unidos. Pero él estaba en 1952, casi un siglo después, y su vida de negro seguía siendo la de un esclavo. Legalmente no, pero durante toda su vida había trabajado para un blanco, recogiendo maíz, algodón o cacahuetes de sol a sol por unos centavos al día y un plato de frijoles y puré de patatas frío e insípido. No podía subir al autobús si había blancos. No podía entrar al lavabo de los blancos y los que había para negros parecían charcas para cerdos. Aunque hubiera tenido dinero, no podría haberse comprado una casa porque en ese poblacho de Leary todo el territorio pertenecía a los blancos y jamás permitirían que un negro fuese propietario de nada, y mucho menos de una casa. No podía salir de allí porque no tenía dinero para un billete de autobús y si el Sheriff te pillaba andando por la carretera, te llevaba directamente al calabozo acusándote de vagabundear. Su vida, no se diferenciaba tanto de la de su bisabuelo Albert. Bueno, éste al menos no tenía que dormir al raso porque el dueño de la plantación estaba obligado a darle un techo en el que cobijarse.

Su único momento de evasión es la iglesia. Una iglesia de negros. El único lugar en kilómetros a la redonda donde los negros, como Sam se sienten seguros, cantan seguros, comen seguros y se relacionan seguros. Allí los blancos no se atreven a dictar sus normas.

Hace unos días el reverendo Martin estuvo allí en Leary. Hablaba de igualdad con los blancos, de lucha para conseguir esa igualdad, de desobediencia para conseguirlo, pero sobre todo, hablada de amor, de no violencia y de unión de todos los negros.

Muchos de los allí presentes pensaban que sus palabras eran música celestial pero que, después de casi un siglo desde la abolición de la esclavitud, nada había cambiado y un negro no lo iba a cambiar por muy reverendo que fuera y por mucho carisma que tuviera.

Unos cuantos creían que todo es posible si se lucha y que si no fuera así, aún seguirían con cadenas en los tobillos.

Si les hubieran dicho que cincuenta años después, Estados Unidos tendría el primer presidente negro de la historia, ninguno de los allí presentes se lo hubieran creído.

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Ahora que la unión de Podemos, IU, Compromís, Equo y demás confluencias tienen opciones reales de poder darle la vuelta a esta tortilla en la que nosotros ponemos los huevos, las patatas, la cebolla el aceite y la sartén y son otros los que le sacan beneficio, tenemos que pensar que nada será fácil.

Si nos fijamos en los ayuntamientos del cambio, Madrid, Barcelona, Ferrol, Santiago, Coruña, Cádiz, Valencia, … vemos que hay algunas cosas que han cambiado pero no todo lo que quisiéramos ni tan rápido como suponíamos.

En Madrid, por ejemplo, sabíamos que la ciudad era una ciudad sucia y que la limpieza era escasa y sólo efectiva en aquellos rincones de la casta peperiana como el Bario de Salamanca. La sorpresa ha venido cuando hemos descubierto que el contrato de limpieza no se puede cambiar (remunicipalizarlo costaría la friolera de 7.000 millones de euros) y que aún nos quedan cinco años de sufrir esta suciedad.

Lo que quiero decir es que es muy posible que aunque Unidos Podemos acabe ganando las elecciones, haya muchas cosas que no puedan cambiarse de momento.

Me preocupa mucho la deuda que nos han traspasado desde bancos y empresas privadas hacia lo público y que sobrepasa el 100% de PIB. Y me preocupa porque la UE es un club de hijoputismo en el que los indeseables que regulan las normas, tratan severamente a los díscolos (véase lo que ha pasado en Grecia). Una deuda del 100% no es en si, ni buena, ni mala en este sistema de humo y presencia (Japón tiene el 249,08%) pero si es un peligro si quienes te pueden exigir su pago son aquellos a los que quieres derribar y acabar con su cortijo. Es decir, este sistema actual en el que la economía se basa en algo tan volátil como la “confianza”, permite que por ejemplo California pasara de la bancarrota a la superriqueza en solo cuatro años o que Japón con un 250% de deuda sea una de las potencias económicas del mundo.

Todos sabemos lo que la UE y las agencias mafiosas de calificación internacional le hicieron al Gobierno de Zapatero subiendo el precio del dinero que pedíamos prestado hasta niveles insoportables con el fin de derrocarlo. Decían que el paro, la deuda y el exceso de gasto eran las causas. Hoy tenemos más paro que entonces, la deuda se ha duplicado y el gasto no ha caído (aunque si se han defenestrado los servicios públicos sanitarios y educativos, que eran el objetivo) y sin embargo el precio del dinero está seis veces más barato que entonces.

¿Qué pasará si Unidos Podemos gana las elecciones o forma gobierno? ¿Alguien tiene alguna duda de que esa sanción por incumplimiento del déficit que el indeseable de Juncker ha postergado hasta Julio no nos caerá con todo el peso de sus leyes? ¿Creéis que el precio del dinero que nos prestan se va a mantener al coste actual?¿Creéis que la mafia de las agencias no rebajarán nuestra calificación?

Alguno de los lectores puede pensar que entonces es mejor votar a los causantes de la actual situación económica (PPSOEC’S) y defensores del actual sistema. Y por supuesto que NO. A veces, para evitar la gangrena, hay que perder una pierna pero si no lo hacemos, el cuello, que se siente siempre a salvo, acabará igualmente gangrenado y con la muerte por la enfermedad de todo el cuerpo.

Debemos continuar en nuestra lucha por cambiar este sistema tan injusto en el que se globaliza la precariedad, en el que el 1% de la población posee el 99% de los recursos y en el que, cuando hay mucha disidencia, se toman medidas que recortan la libertad de las personas.

Será difícil, nos pondrán en serios problemas, pero si no cortamos ahora, en unos años estaremos matándonos por la superveniencia.

P.D.: Desde aquí, quiero dar la bienvenida al equipo del cambio a Rosa María Artal. Su decisión se que ha sido difícil pero necesitamos a esas personas valientes, íntegras y luchadoras. Desde aquí Gracias Rosa.

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5 comentarios en “Apagar el infierno

  1. Que un necio de mi entorno, que no tiene ni ha tenido pajolera idea de quien es Rosa María Artal, la haya nombrado vilipendiándola, me indica que su cacería mediática -por decidirse a colaborar con Podemos- ha comenzado por parte de la caverna. Tal y como era de esperar.

    A nadie se le escapa, o eso creo, que si para que Podemos no toque poder han sido precisos toda una batería de hechos y acciones por tierra mar y aire para desmontar a la formación, sus enemigos tendrían intención alguna de parar en el empeño si las confluencias lograran su objetivo de alcanzar el gobierno de la nación. Más bien al contrario, y sin solución de continuidad, no cesarían en su empeño por descarrilarlos.

    El sistema ha entrado en pánico. Porque no se fia de poder engatusar y asimilar -como es la tradición- a quienes les han dejado en cueros y al descubierto. Y cuyo siguiente paso, podría ser el acabar con el sistema de impunidad que les permite hacer y deshacer a su antojo sin responder de sus fechorias.

    Esto es así. Se trata de ellos… o de nosotros.

    Salud y entendederas, Cele. Y amigos.

    • Es curioso lo de Rosa. Que se metan con ella sólo por adherirse al cambio, si que es sintomático.
      El miedo que más me duele, el que más me ronda es que volvamos al 35. Que si acabamos ganando, estén dispuestos a todo con tal de no cambiar nada para seguir exploiando y seguir riéndose por su impunidad como hacían anteayer con el muchacho del megáfono.
      Eso si, se les llena la boca de la palabra democracia y exigen en otros sitios lo que aquí nos niegan.

      Salud, amigo

  2. Si echamos la vista atrás y hacemos un repaso de nuestra Historia, puedo entender tu miedo. No en vano, sus páginas están preñadas de gestas cuya única “virtud” fue lograr abortar todo intento de progreso y modernización; y siempre teniendo como única razón… la de las armas. Progreso que no es otra cosa que la conquista de derechos e igualdades para la mayoría frente a quienes controlaron -y controlan- esta piel de toro como si de su cortijo se tratara.
    El Siglo de las Luces sigue siendo el referente para quienes aspiramos a la prevalencia del uso de la razón por encima de la sinrazón.
    A mi particularmente me da miedo del potencial que tienen para controlar las cabezas. ¡Es tan ardua la tarea a realizar para desmontar lo que prospera y se asienta en ellas mediante las ténicas de manipulación..!!

    Salud.

    • Hemos llegado a un punto amigo en el que han retorcido tanto las cosas que hay ya demasiada gente que a la que no le pueden manipular la cabeza como lo están haciendo. De ahí mi temor a que el siguiente paso sea la violencia y el siguiente desmontar todo.
      Además en Europa estamos como en los años 30 dónde los fascismos, los egoísmos y los cortoplacismos están en boga. Cuando hay crisis de valores de humanidad, solidaridad y socialidad, la gente se cree para proteger su agujero, necesita a los que no creen en más valor que su supremacía. Y no se dan cuenta que eso es justamente lo que acabará con lo poco que tienen.

      Salud,

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