Problemas reales

UN PROBLEMA TANGENCIAL.

Atrincheradas tras el sofá que sujetaba la puerta, las meretrices lloraban desconsoladas. Tenían mucho miedo. Fuera, una decena de gañanes al más puro estilo medieval, portando hachas, palos y garias aporreaban los portones de la vieja venta que desde hacía más de diez años servía ahora para el desfogue e infidelidades de puteros, jóvenes y viejos, locales y foráneos, pastores y señores, curas y guardia civiles, tontos y listos,casados y solteros.

Era la primera vez que las trabajadoras del sexo se encontraban en una situación tan grave. Era habitual que algún payaso pasado de copas se propasara con alguna de las chicas. Era normal que, alguna que otra puritana, acompañada de otras iguales, a la vuelta del paseo, se acercaran a los portones de la entrada a controlar el acceso para frustrar la visita de los vecinos del pueblo. Era normal incluso que apareciesen pintadas contra las prostitutas en las paredes pintadas de rosa de la antigua venta. Pero nunca habían tenido que poner el sofá y algunas mesas como contrafuerte a los portones porque nunca habían tenido hordas de paletos con la aorta a punto de explotar por la rabia. Y eso que la gran mayoría de ellos eran clientes ocasionales del lupanar.

Las mujeres lloraban desconsoladas y estaban cada vez más seguras de que los rabiosos catetos le iban a prender fuego al lugar con ellas dentro. Como un susurro que poco a poco cobra conciencia, las sirenas de la guardia civil fueron cada vez más reconocibles hasta hacerse plenamente conscientes.

Ahora había diez energúmenos con palos y hachas parados frente a una treintena de guardia civiles y unos doscientos paisanos (casi la totalidad del pueblo) mirando el espectáculo desde el otro lado de la carretera. No hizo falta que los de verde intervinieran porque los catetos folloneros en cuanto vieron la treintena de civiles armados con escudos, porras y cascos, bajaron las hachas, abandonaron los palos y , uno a uno, fueron dejando la explanada que servía de aparcamiento al lupanar.

En el Ayuntamiento, a la misma hora, el alcalde se fumaba un puro con los pies encima de la mesa del consistorio. En dos días había elecciones y ya nadie se acordaría de las peticiones para que presentara cuentas sobre los pastos de la hermandad. Ya nadie se acordaría del sobrecoste de la depuradora que había duplicado el presupuesto inicial y que, a pesar de todo, aún seguía sin finalizarse y ya nadie se acordaría del sablazo que les había pegado con el impuesto sobre pavimentación. Nadie se acordaría de que, sin oficio ni beneficio, en los últimos cuatro años, se había comprado un coche de 60.000 euros y arreglado una casa qua antes se caía a cachos.

Ahora, durante un par de meses, el pueblo entero estaría pendiente del prostíbulo de la carretera y del rumor que él mismo se había encargado de extender de que las prostitutas eran unas depravadas que a la hora de la siesta, regalaban sexo a los chavales adolescentes del pueblo.

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Comentaba este fin de semana con mi hermana, que tiene amistades políticamente “peligrosas” porque en su círculo de habituales tienen un poder adquisitivo alto, profesiones liberales (de esas que NO dan para pagar impuestos porque no llegan al mínimo, pero que sin embargo dan para tener casas de cuatrocientos mil euros, vacaciones en la India, Cancún o Miami y para que sus amados mochuelos estudien en las universidades privadas más elitistas de España o los Estados Unidos) que todos estos “emprendedores” que como digo, no les da el negocio para pagar impuestos, están con el culo prieto por el temor a que PODEMOS llegue al gobierno. Tienen tan integrado en su cerebro que Venezuela es la peor dictadura del mundo y el lugar más horrendo del universo y que PODEMOS quiere convertir España en Venezuela que es lo único “malo” que pueden decir de nosotros.

Y es altamente llamativo que toda esta gente que contribuye menos de lo que debería al bienestar de la patria a pesar de autoconsiderarse altamente patriotas y de autoengañarse con el que “ellos son los que sostienen el estado”, no dediquen ni un solo segundo de su vida a parar, y pensar que coño le ha pasado a este país en los últimos diez años y quiénes son los culpables de ello. Porque puedo entender que esos grandes empresarios que, a base de mordidas, contrataban a espuertas con la administración y se han hecho multimillonarios, no tengan ninguna duda de que para ellos, este sistema y estos partidos (PP-PSOE o Ciudadanos) son los que les interesan. Pero estos desgraciados que nunca han sacado partido de su ideología más allá de haber explotado a la asistenta o a los empleados de su pequeño negocio, más allá de defraudar los impuestos no por llevarse la pasta a Suiza o Panamá, no por tener contratadas SICAV, sino simplemente porque hacienda no hace su trabajo y no pregunta de dónde cojones sale tanto chalet, tanto coche de lujo o tantas universidades privadas con un salario anual de 15.000 euros (que es lo que declaran), ¿que tienen que temer de nosotros?

Si la #mafia deformativa no fuera como es, la mayor parte de los españoles estarían pensando que el partido de estos señores que están en el Gobierno está imputado, que han pagado sedes con los fondos para la lucha antiterrorista, que tienen más de seiscientos casos por corrupción abiertos, que se han lucrado ilícitamente (recordemos que Bárcenas llegó a tener más de 70 millones de euros fuera de España y se supone que sólo son una parte de la caja “B” del partido), que allí dónde se ha levantado la alfombra como en Madrid se han encontrado desde el pago de 41.500 euros MENSUALES a una empresa por unas naves sin uso, hasta el pago de UN MILLON QUINIENTOS MIL EUROS por el mantenimiento de una estación meteorológica en la M-30 que cuesta la friolera de 700 euros, pasando por los CUARENTA MILLONES DE EUROS que una trabajadora afirma que el Ministerio de Agricultura acordó pagar a FCC por algo que en realidad valía 3, 5 millones.

El español debería estar pensando que en Andalucía el caso de los ERES nos ha supuesto unos SEIS MIL MILLONES DE EUROS defraudados, mientras el partido de Sanchez Castejón y Susana Díaz tiene imputados a los dos últimos presidentes de la Junta de Andalucía y cientos de casos de puertas giratorias.

Si la #mafia deformativa no estuviera en manos de quiénes se han llevado el 90% del dinero público que nos ha costado la crisis (los bancos), el español medio entendería que el único miedo que hay que tener a un gobierno de las confluencias está en la UE y el hijoputismo que han demostrado los Juncker de turno con quiénes no creen en representaciones sino en democracia real, con los que creemos que es el pueblo el que debe decidir por sus intereses y no los lobbys, que el TTIP no es un acuerdo comercial sino una nueva constitución mundial para legalizar el abuso de las multinacionales y para que la salud de las personas, sus derechos y sus intereses queden supeditadas al interés de unos pocos sin escrúpulos.

Pensemos para quién es un peligro PODEMOS y sus confluencias y decidamos si tenemos algo en común con ellos. Si no tenemos nada en común con los defraudadores, banqueros, periodistas paniaguados, constructores, ¿porque votar a PP-PSOE o C’s? ¿para trabajar gratis o tener que emigrar? ¿Para que mientras contribuimos con nuestros impuestos al sostenimiento del estado les paguen la deuda a los bancos? ¿Para que firmen un tratado como el TTIP que nos hará consumir veneno, nos dejará en el paro y sin condiciones laborales?

Piensen y decidan, pero piensen y apaguen la TV.

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4 comentarios en “Problemas reales

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      • Ese el el problema, Cele: el de cómo llegar “a quienes tiene que llegar”.
        Un simple almuerzo familiar -hablando de los propios entornos, que suelen ser un magnífico termómetro de por dónde se respira- puede hacerte constatar cuan difícil resulta de desmontar el permanente envenenamiento que a través de los medios masivos convencionales (estoy pensando en la TV, que es lo que a todos llega y las más de las veces lo único) en el que estamos instalados con caracter de “normalidad”.

        La brecha digital existente entre los medios de siempre y la transversalidad informativa que ha aportado Internet no es algo baladí. Y no lo determina tanto la edad como la capacidad de lectura y la sed de información que tengamos. Porque en este país, aunque no lo creamos, hay mucha, muchísima gente, que no lee absolutamente nada. Pero nada de nada. Un hecho que determina que consigas caerte o no del guindo.

        Cada vez, percibo, me resulta más difícil entablar el más mínimo debate en los entornos habituales. Salir de la órbita de las redes -en donde te nutres de Periodismo y periodistas auténticos y en la empatía y entendimiento que sostenemos quienes por aquí nos relacionamos-, me supone un enorme contraste y esfuerzo. Y una fuente de conflicto permanente que raya en lo desagradable.

        Un saludo.

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