Jaque Mate

¡Libertad!

Acababa de salir por una enorme puerta hacia la luz. Llevaba horas encerrado en un chiscón oscuro. Pensó que la luz le daría libertad. Pero la luz llegó y encontró un enorme círculo lleno de humanos que jaleaban como posesos. En el centro, un tipo que también irradiaba luminosidad le estaba esperando. Tal vez él fuera la clave de su libertad. Corrió hacia él, pensando que si jugaba acabarían dejándolo en paz. Pero el tipo brillante, le echó encima un trapo ensangrentado. ¿Qué significaba aquello? Tras varios paseos entorno al trapo, apareció otro humano montado a caballo. Pensó que era parte del juego y arremetió contra el caballo. Un fuerte dolor le recorrió la columna vertebral. Dejó al caballero y se centró de nuevo en el tipo del trapo rojo que irradiaba luz. Al menos éste no le estaba hiriendo. Entonces observó a otro tipo, algo más oscuro que le retaba desde el centro. Él sólo quería que todo acabase, salir corriendo de allí y volver a sus pastos. A los árboles y la hierba. A descansar, a trotar, a comer, a saltar,…, a ser libre. Pensó que tampoco éste le haría daño y se fue hacia él. El tipo le esquivó y le dejó dos dolorosos aguijones clavados en sus cervicales. Luego dos más de otro tipo y otras dos de otro. Angustiado y extasiado, intentó una vez más seguir lo que él entendía como el pasaporte hacia su libertad. Pero al final, el tipo del traje que reflejaba la luz, le acabó clavando una espada en su interior.

Antes de morir, el toro pensó que todo había sido una trampa. Que no había libertad en la luz y que, quizá hubiese sido mejor haberse tumbado al salir al ruedo. ¡No sabía cuánta razón había en aquellos pensamientos!

 

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LA TRAMPA

Asistimos asombrados al tratamiento informativo que este fin de semana le han dado los grupos de incomunicación, adoctrinamiento y esparcimiento del espíritu nacional al paripé montado por los del partido de los cuñados salvapatrias y los encausados por corrupción. Asisto indignado y cabreado por la elevación del paripé a los altares del pacto de estado. Asisto indignado y cabreado a la propaganda que alimenta a la idiocia. A ese pueblo que se fija en la muleta para encontrar la libertad sin darse cuenta que le siguen desangrando en cada pase.

Desde el día siguiente del 26J llevo preconizando la celebración de nuevas elecciones porque de lo que se trata es de aburrir al personal para que se abstenga y así los encausados por corrupción puedan seguir destruyendo lo que en la Constitución se recoge como estado social y de derecho. Todos sabemos que los que votan a los corruptos nunca se abstienen. Y da igual que las elecciones sean el día de navidad o la noche de Nochebuena, porque si hay elecciones, allí estarán los de siempre acompañándolos para hacer lo que hay que hacer.

Pero en toda esta estrategia, hay algo que empieza a olerme muy mal. Sinceramente creo que hemos caído en la trampa. Hagamos lo que hagamos esteremos legalizando la situación y creo que es eso en realidad lo que están buscando. Si el PSOE acaba claudicando y el indecente Don Tancredo sigue siendo presidente, mal porque la famosa gran coalición será un hecho y lograrán su objetivo. Pero si el PSOE no acaba cediendo (que yo creo que es lo que va a pasar) también estaremos en una vuelta atrás. Ciudadanos habrá conseguido su objetivo de sacrificarse como formación (sus dirigentes acabarán colocados en cualquier otro sitio) el bipartidismo que fomenta el liberalismo, la involución y la vuelta a los cánones del feudalismo habrán triunfado y lo que es mejor para ellos, el arma del cambio, PODEMOS o cualquiera de sus formas autonómicas, habrán sido desactivadas. El peligro habrá pasado y todo seguirá igual (empeorando para la gran mayoría y mejorando para la casta). Eso sí, nos dirán que se ha entendido el mensaje, que saben lo que el pueblo quiere y que obrarán en consecuencia, pero todo irá a peor. La Sanidad y la educación, acabarán destrozadas, los funcionarios dejarán de existir, con lo que el escaso control actual de la administración se habrá desarmado y los salarios que permiten vivir, las pensiones y los derechos sociales pasarán a los libros de historia (quizá ni siquiera).

Tanto si hay acuerdo de gobierno, como si hay terceras elecciones, habremos caído en la trampa. Aquel caldo de cultivo del cambio, las protestas en la calle, el 15M, las Marchas de la Dignidad, Rodea el Congreso y todo el cabreo generalizado del pueblo que pedía un cambio a voces, habrá sido desarmado y convenientemente reconducido hacia el interés de quién maneja los hilos: la abstención, el silencio y el convencimiento de que la política es un rollo, que todos son iguales y que no merece la pena seguir luchando.

Jaque Mate.