Insumisos

El Colmenar

Mariano es un porquero hosco y lila que confunde con cierta temeridad los refranes y las épocas de labor en la labranza.
Vive a las afueras de una mediana localidad, en una cabaña cutre en medio de una amplia dehesa en la que pastan los cerdos que dan buenos jamones y que el amo vende a precio de oro, y cuyas encinas y alcornoques dan sombra y protegen infinidad de flores con las que sus abejas hacen una exquisita miel que da nombre a la finca y es negocio primordial de quién le paga su sueldo.
Mariano, sin embargo, no hace mucho caso a las flores, y aún menos a las abejas. Él está para cuidar a la numerosa piara que es por la que tiene trabajo y un techo destartalado en el que cobijarse. Lo demás, no le interesa.
Una mañana de mayo, una de las abejas empezó a rondar el alcornoque bajo el que Mariano dormitaba mientras cuidaba de los lechones. Despertado por el zumbido, buscando a la dichosa abeja, acabó mirando al cielo azulado y se dio cuenta de que cientos de ellas habían montado una colmena en una de las casetas de madera que cuelgan de los árboles para que gavilanes y azores aniden.
Mariano pensó que aquello sería peligroso. Un enjambre descontrolado que sale del lugar habilitado para las colmenas, sin control sobre la miel, ¿y si cundiera el ejemplo? Así que pensó que lo mejor sería devolver el abejero a su origen. Y como no sabía cómo hacerlo le preguntó al mayoral, quién le dijo que debería trasladar la toda la caja del árbol, al colmenar.
Así que Mariano, se dispuso a realizar aquello que le había ordenado el auriga. Sin embargo, tenía un problema. No era fácil trepar al alcornoque, cortar la soga que sujetaba la caja para nidos y bajarla con cuidado. Llena de abejas pesaría un montón y además no creía que las abejas se estuvieran quietas mientras realizaba la operación.
Durante días, estuvo sopesando cómo atacar la colmena volante para bajarla del alcornoque y devolverla a la abejera. Mientras se izaba al árbol, las abejas rondaban su cabeza como avisándole de que las dejara en paz. Ninguna abeja le había picado. Sin embargo, no podía consentir que le amenazaran de aquella manera. Así que, tras una semana de estudio, decidió que lo mejor era poner una gavilla de paja justo debajo de la caja-colmena, subirse al árbol y cortar la soga. La colmena caería, la paja amortiguaría la caída, y el cajón quedaría intacto y podría llevarlo tranquilamente al colmenar.
Y así lo hizo. Preparó una gavilla de paja de centeno, la colocó debajo, trepó al árbol, cortó la cuerda y ¡zasss! la colmena cayó en un pispás.  Las abejas comenzaron a revolotear enfadadas, primero sobre su destartalado hogar y después, una vez localizado el culpable, sobre el cuerpo de Mariano. Éste, con algunas picaduras ya en el cuerpo, se dejó caer y echó a correr ladera arriba en dirección al colmenar, pensando que, ya que no podía llevar la caja que había quedado destrozada, llevaría el enjambre porque los animales le seguirían. Y así fue. Lleno de bultos por los aguijones, Mariano llegó a la abejera y abrió una de las colmenas pensando que así las que le perseguían, se mezclarían con las otras y le dejarían en paz. Pero no. Las abejas de la nueva colmena salieron en son de guerra y rodearon el cuerpo de Mariano, quién revuelto por el dolor,  comenzó a girar sobre sí mismo, como loco y a dar manotazos. Uno de ellos derribó una de las colmenas que cayó sobre otra y otra y otra,… en un efecto dominó. Ciego y dolorido, Mariano empezó a dar tumbos y las abejas salieron en tromba.
Dos días más tarde, encontraron el cuerpo de Mariano tirado junto al colmenar, todas las colmenas derribadas y ni una sola abeja en los alrededores.
Un enjambre pequeño que no molestaba a nadie, había acabado con todas las abejas huidas, el porquero muerto y los cerdos desperdigados.

*****

 

Insumisos

A mí los catalanes me caen bien.

Por eso PREFIERO que se queden.

Luego, hay gente que los odia,

que por algún motivo,

EXIGE que se queden.

Gerardo Tecé (Twiter 11 sep de 2013)

“Golpe de Estado” o “Secuestro de la democracia” . Así calificaban algunas cabeceras de la prensa del régimen (#Vertimedios) lo sucedido en los últimos días en el Parlament de Catalunya. Mientras, el desgobierno del presidente que miente y se comporta como un bodoque, apelaba a la legalidad, al respeto de la ley y a la Constitución. Por su parte, la Vicepresidenta del Gobierno decía no haber pasado más vergüenza democrática en su vida.

Este desgobierno de testaferros mamelucos tiene el don de irritar a las personas. Tanto que si no fuera por la vergüenza de los medios de incomunicación, adoctrinamiento y difusión del régimen a quienes tienen cogidos no sólo por el reparto indiscriminado y arbitrario de la publicidad institucional, sino por la ideología de los grandes accionistas a quiénes representan ambos, no creo que fueran capaces, no ya de mangonear España, sino ni si quiera de regentar una comunidad de vecinos. Porque hay que tener cuajo para hablar de legalidad y de vergüenza democrática, quiénes tienen el dudoso honor de haber sido definidos por el Juez de la Mata como “ORGANIZACIÓN CRIMINAL”. Que quienes tienen más de 30 casos de corrupción (investigados) y ochocientos treinta y cinco (835) imputados por corrupción, cohecho, tráfico de influencias, evasión fiscal y otra decena de delitos apelen a la legalidad, es como si el violador del ascensor se declarara feminista. Por no hablar de la regulación del blanqueo de dinero a través de las amnistías fiscales y algunos otros “arreglos” legales realizados por estos insumisos del sistema. Y de la financiación ilegal con la que han falseado los procesos electorales. Y el Tamayazo. ¿Se acuerdan ustedes del Tamayazo? ¿Conculcar la voluntad popular no es una vergüenza democrática?

Por otra parte está la incapacidad de estos individuos e individuas. Además de haber llevado a la Seguridad Social a la quiebra técnica , a los españoles a la miseria (28,6% de la población según el 6º informe de la Red Contra la Pobreza y Exclusión de España de 2016), al trabajo accidental y precario han llevado al país a una situación política de inestabilidad que ya veremos si no produce un amargo futuro.
Catalunya no se acostó una noche española y se levantó independentista. El PP es una fábrica de crear problemas donde no los hay si con ello pueden ganar algo, ya sean votos, financiación o poder. Allá por el 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la II República, Francesc Maciá proclamaba la República Catalana. Supongo que no por capricho y que, ya entonces, habría un sentimiento que acompañara a esos hechos. Por eso Tarradellas fue el primero en volver del exilio como presidente autonómico. Por eso en el régimen del 78 se instauró el café para todos, porque los franquistas no podían consentir que catalanes y vascos se sintieran distintos y acabaran con el sistema posfranquista establecido. Por eso en 2006 se aprueba un nuevo Estatut para Catalunya. Estatut que el PP recurre, como siempre, para ganarse el voto del españolito medio que ve la tele al que manipulan como un pelele. Estatut que funciona sin problemas hasta que en el 2010, el Tribunal Constitucional, ese que en 12 horas ha paralizado toda la legislación aprobada en el Parlament para el desarrollo del referéndum, tarda cuatro años en dictaminar ¡OJO! que en el preámbulo no se puede aludir a Cataluña con el término nación. Que es como si hubiera dicho que todo estaba bien salvo que las pastas de la publicación no pudieran ser de cartón que tenían que ser de papel. Y aquí debo recordar que el PP estuvo manipulando la elección de miembros del TC, negándose a pactar candidatos de consenso hasta que pudo ganar las elecciones e ir colocando a los suyos, de tal forma que hasta el propio presidente parece haber sido militante del Partido Popular y que ahora la administración de justicia no responda al primer axioma de una democracia: la independencia y la separación de poderes.
Pero aquí no sólo es culpable el PP. El PDeCAT (antigua Convergencia y Unió), la misma cara de la misma moneda que el PP, los que tienen el mismo sistema de corrupción que sus homólogos del charrán o la gaviota, los que envían a los Mossos a reprimir el 15-M como el PP envía a la Guardia Civil a registrar un semanario de prensa en busca de papeletas, los que cercenan la Sanidad Pública como lo hace el PP en Madrid o el PSOE en Andalucía, los que consideran este sistema del hijoputismo como el ideal para sus inversores, los empresaurios, los herederos de los que en 1936 apoyaron y financiaron a Franco en su golpe contra el poder establecido, son tan culpables como el propio PP. El PDeCAT no es independentista. Durante años, ha estado mareando la perdiz. Y ahora que la actitud intransigente de Mariano y sus secuaces ha creado tal conciencia independentista que se les ha ido de las manos, se ha subido a esta ola independentista propiciada por la CUP, esperando que pase algo tan dramático que el Procés, tenga que paralizarse.
Por su parte el PSOE tiene también su parte en este pastel de culpabilidades. Primero su enfrentamiento con el PSC por su apuesta por el Estatut, y después siempre a remolque de las posiciones fascistas de la FAES puestas en práctica primero por el Insufrible ególatra y después por el gallego pasmado. Siempre en la indefinición más absoluta por miedo a perder votos, o lo que es peor, a actuar como un verdadero partido de izquierdas, ha consentido todos los desmanes de este desgobierno de ineptos y de los anteriores del Insufrible señor de la guerra, que lo único que han hecho, en lugar de solucionar un problema latente, es inflamarlo con una virulencia que ya no tiene marcha atrás. Y ahora, de nuevo, Pedro Sánchez enseña su patita ponzoñosa debajo de esa mancha de harina del nuevo PSOE, y se alía nuevamente con los intransigentes, los que echan gasolina al fuego, los que ganan elecciones viviendo en un eterno caos, ya sea por la ETA, Cataluña, el yihadismo o cualquier otra situación conflictiva de la que puedan sacar partido ante la estupidez humana del españolito medio que ve la tele.
Es posible que el 1-O acabe siendo un Fake. También que debido a que no hay garantías porque por una parte todos los poderes del estado están contaminados por estos insurrectos de la legalidad y por otra se desconocen las garantías del Procés, así como que el miedo a ser inhabilitados, ha hecho mella en los consistorios con más habitantes del cinturón de Barcelona, es muy posible que no pueda celebrarse este referéndum que cojea por todos los costados pero que es de necesaria realización.
Pero el problema no se acaba el 1-o. La situación que el PP seguirá agravando día a día, acabará por sacar todo el pus que lleva dentro. Y si lo hace de forma virulenta, será el fin del régimen del 78.

Salud, laicismo, república y más escuelas.

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