Catetos

El Apolítico

Lunes por la mañana. Amalio se ha levantado contento. Siempre está contento cuando gana su equipo. Hoy además, hay algo especial.
Se ha pasado todo el fin de semana tirado en el sofá. Salvo el ratito del sábado por la tarde, después de comer, en el que Filomena hizo que la acompañara al Carrefour para hacer la compra. Y fue a regañadientes. ¡Se estaba perdiendo el partido de Nadal! Y todo por ir al puñetero Carrefour. ¡Allí sólo hay Marías y  calzonazos!, le dijo a Filomena. De regreso, mientras ella guardaba la compra en el frigorífico y los armarios, Amalio se puso un cubata de güisqui con cola (él es solidario con los trabajadores de Fuenlabrada, pero no va a renunciar a un cubata por ellos), se repantigó en su sofá y a ver el partido de fútbol que juega el Madrid. Después del Madrid, Filomena le llevó al sofá un bocadillo de chorizo, otro cubata y se pasó a Teledeporte que estaban echando balonmano. Jugaba el Kristianstad de Suecia, contra el Flensburg-H de Alemania. Ella se fue al dormitorio a ver Sálvame Deluxe. El domingo por la mañana, la Fórmula 1 y por la tarde más fútbol que para eso tiene pirateado el Plus.
Amalio se siente apolítico. Aunque siempre votó a Felipe González, luego, cuando lo de la corrupción, los GAL, y eso, le dio por votar a los de Anguita, aunque aquello de la pinza con Aznar de la que tanto se hablaba en la tele, le llevó de nuevo al PSOE de Zapatero. Ahora no sabe qué hacer, ¡iba votar a Susana, una tía con dos cojones! Si le preguntan por la corrupción, les dirá que todos los políticos son unos sinvergüenzas que van a lo suyo que no es otra cosa que robarnos. No hace distinción. Salvo cuando su compañero se mete con el Madrid y con Florentino. Entonces opina que no es importante que Florentino se haya llevado más de cuatro mil millones entre el Castor, Escombreras, Pertús, las Autopistas de peaje,… La corrupción está en otra parte, dice. Y quién denuncie a Florentino es porque es antimadridista.
Amalio y Filomena, viven en un barrio humilde del extrarradio de Madrid. Él, trabaja en una multinacional de fosfatos desde hace más de veinte años y tiene un sueldo de los de antes de la crisis. Ella, a sus cincuenta y siete años, está en el paro y cobra una ayuda familiar de 400 euros que consiguió al cumplir los cincuenta y cinco. Tienen dos hijos. Un varón con veintisiete años que vive en casa, que dejó los estudios al cumplir los dieciocho y se fue a trabajar a la construcción y se casó y seis años después, tuvo que volver a al hogar paterno, divorciado, apenado y arruinado psicológicamente. Elvira, la hija de Amalio y Filomena es médico, vive con su marido y sus hijos y trabaja en el Hospital de Móstoles. Tiene, según ella, un contrato estable aunque en realidad cada tres meses se lo van renovando. La despiden en Julio y la vuelven a contratar en Septiembre. Pero está contenta.
A Amalio, no le gusta que le hablen de política. No lee periódicos, salvo el As, se informa a través de los telediarios de la tele (le gusta el de Telecinco porque da muchos sucesos). Cree que la corrupción nos trae fritos y si le preguntas, te dirá que él lo arreglaba en un pispás. Cadena perpetua y quitarles todo lo que han robado. A los estibadores, ni mentarlos. ¡Menuda jeta tienen! Cobran seis mil euros, entran por enchufe, son unos macarras y encima están arruinando España con las multas que nos mete Europa por su culpa. ¡A la puta calle todos!, y se acababa el problema. De los inmigrantes, mejor no mencionar nada en su presencia. Son todos unos maleantes que vienen a España a robar y a vivir de los subsidios. Él los metía a todos en un barco y los dejaba en alta mar. Quien quiera venir, con contrato de trabajo y con el compromiso de asumir nuestra cultura. Nada de Mezquitas. ¡Y de hacer reuniones en el parque para comer y emborracharse, como los panchitos, ni de coña! Y hablar en su idioma por la calle, como los rumanos, ¡Vamos por Dios! ¡Estamos en España! Y aquí se habla español. Los funcionarios son todos unos vagos que se dedican a sus cosas y a hacer la compra en horario laboral. Las feministas, unas zorras mal folladas, aunque,  no le extraña, ¡con lo feas que son!
Hoy, lunes por la mañana, Amalio está contento. Va a recibir la “Medalla de Oro al mérito Civil” por su comportamiento heroico. Salvó a un niño de ser atropellado cuando a su madre se le había ido rodando el cochecito calle abajo. Claro que Amalio no sabía que el niño del coche era rumano.

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Agamenón

Catetos

Las sociedades son el fruto de una idiosincrasia amalgamada por las tradiciones, la historia y el temperamento. La sociedad española es fruto, no solo de los cuarenta años de miedo, obstinación,  catolicismo radical, enaltecimiento nacionalista y represión franquista, sino también de una historia anterior de aborregamiento general (España siempre ha presumido de la ignorancia) y una guerra continua con el distinto (judíos, “moros” y herejes fueron, aniquilados y expulsados, combatidos y vencidos, y quemados en la hoguera) y de unos reyes y nobles empeñados en arruinarnos económicamente, que repudiaban el trabajo por ser símbolo de pobreza, plebe y sumisión.
Siempre se ha dicho que la envidia es el pecado nacional de este país. Aquí, tras el golpe de estado del 36, muchos españoles fueron fusilados, no por pensar de manera distinta, sino por las denuncias de sus vecinos que vieron la ocasión ideal para librarse de ellos. Con esas raíces y esos mimbres hemos construido una sociedad de catetos mal educados, envidiosos, anodinos e irreverentes en la que, como dice el refrán, cualquier tonto hace relojes. El más listo no es el que más sabe, el más educado o el más inteligente, sino el tipejo listillo que se salta una cola, el que aparca en una plaza de minusválidos, el que se salta el atasco circulando a toda leche por el arcén o cambiando constantemente de carril, el que presume de engañar al fisco o el que se lleva las flores o los plantones de un parque público. Aquí todo el mundo tiene derechos y los deberes son de los demás. Somos insolidarios, hipócritas, envidiosos y chovinistas. Si alguien nos llama la atención a las dos de la mañana por estar gritando en una terraza le decimos: “¡Que se joda!”. Si nuestro vecino gana más que nosotros, no reclamamos que nos suban el sueldo, sino que se lo bajen a él. Lo que no deseamos para nosotros lo queremos para el vecino.
No es extraño pues que, las lobotomías televisivas sean los programas estrella de la TV. Allí , en los “Espejo Público”, “El Hormiguero” “Sálvame”, “La Sexta Noche” o “AR” toreros, cantamañanas, indeseables, mentirosos y otras faunas de analfabetos,  famosos por faltar a la verdad, por haberse acostado con alguien o haber participado en GH, arreglan el mundo sin cerveza ni cacahuetes, pero del mismo modo que se arreglaban hace algunos años en las tascas de los barrios. Aquello de “muera la inteligencia” del zoquete Millán Astray, sigue más vigente que nunca.
Así no es extraño que en el programa de la Díaz, se defina la cultura como el chiringuito, las playas y los camareros. No es extraño que alguien que no ha trabajado nunca, que siempre ha vivido del partido, que desconoce el mundo real de las 3.000 viviendas y que cree que Triana, la Feria de Abril y el Rocío son los mundos de la mayoría, nos recrimine que dejáramos de votar al PSOE por una pataleta. Que no sepa que casi 1/3 de los españoles están en el umbral de la pobreza, que los trabajos han dejado de ser el sustento de muchos y que los derechos son cosa del pasado. Para ella nos hemos cabreado porque en lugar de dos cervezas, sólo nos podemos tomar una, o porque nuestros hijos tengan que pagar un poco más en la universidad. Desconoce que casi la mitad de los españoles no pueden tomarse nunca una cerveza o que hay muchos chavales que han tenido que dejar de estudiar porque no pueden pagar la matrícula. Por eso, en Asturias, donde gobierna el presidente de la Gestora, hacen cosas como esta . Por eso ella proponía colocarles una losa de 24.000 € a cada estudiante. Una deuda que no podrían pagar en su vida y que les mantendría sujetos como una lapa a salarios de miseria y a una vida de pobreza. Esta gente que vive en la inopia, que favorece a eléctricas, bancos y empresarios abusones, que vive y ha vivido de fomentar este hijoputismo que llaman liberalismo sigue ahí no sólo porque controlen medios de comunicación y televisiones a base de publicidad institucional y de la que empresas cómplices contratan. Siguen ahí porque todos estos seres anodinos a los que los demás se la pela, gentes de bien a los que la política les da dolor de cabeza, españoles hasta la médula que creen que lo importante no son las condiciones de trabajo, ni los salarios de miseria, sino que España siga siendo una (grande y libre), trabajadores precarios que se meten el fútbol, el balonmano o la petanca en vena como forma de abstraerse de los problemas, sinvergüenzas a los que la corrupción les trae al pairo porque ellos, si pudieran, harían lo mismo, protestantes de silla y ordenador que creen que la lucha es hacer chascarrillos en Facebook o Twitter y ciudadanos silenciosos que creen que la democracia es ir a votar cada cuatro años, todos ellos, no sólo no mueven un dedo por cambiar las cosas, sino que además creen que los que protestan, manifiestan o luchan en asociaciones y colectivos, sólo son inadaptados gruñones que disfrutan jodiendo la vida a los demás.
Es importante cambiar las cosas. Importante para ello, tener gobernantes decentes, gentes que no vivan de la política y que sean conscientes de la situación de las personas fuera de Triana o del Barrio de Salamanca. Pero es mucho más importante tener una ciudadanía comprometida, educada y consciente de que la democracia no consiste en que nosotros tenemos derechos y los demás deberes. Mientras no haya ciudadanos comprometidos socialmente que sepan que lo que hoy le pasa a tu vecino, puede pasarte a ti mañana, que una mentira no sólo es una mentira sino una pérdida de confianza y que no podemos permitir ni un sólo desliz en aquellos que nos representan, este hijoputismo será nuestra forma de vida y la nueva edad media en la que nos hemos introducido de lleno, será permanente y empeorará nuestras vidas cada día más.
Para ganar, tenemos primero que educar.
Salud, república y más escuelas.

Golpe en diferido

Destierro

En el hogar, la lumbre acaricia la pequeña caldera que cuelga de una enhollinada cadena. A la derecha, sobre una estrecha trébede, un puchero humea y desprende un ominoso olor a berza cocida. Junto a las ascuas más intensas, en una orza de mediano tamaño, la manteca recuece y se va convirtiendo en chicharrones. La gran campana negruzca que ocupa todo el techo de la cocina, un pequeño banco de adobe junto al hogar, coronado por dos machones y una mujer de escasa estatura y orondas carnes que trajina con los cacharros, ocupan toda la estancia.
Ella es Mercedes. Una gorgoja señora de armas tomar y vida difícil a la que los niños del pueblo hostigan como forma de entretenimiento cuando baja a la fuente a por agua, los mayores ignoran y el alcalde y el secretario aborrecen porque es la única que les echa en cara su desvergüenza. Es una persona acomplejada y solitaria, aunque no lerda como la mayoría de los vecinos creen, ni loca como le llaman los chiquillos, cuando la agobian con los calderos de agua. Su pobre marido murió coceado por una mula cuando pastoreaba. Pero no fue un accidente, o más bien lo fue, pero provocado y a conciencia. Lo que los letrados llamarían un homicidio doloso. La mula no soportaba al perro del alcalde y el can no aguantaba a la mula. Así que cuando se encontraban, el perro enseñaba rabioso sus colmillos y ladraba como si se fuera a acabar el mundo y la mula respondía soltando coces a diestro y siniestro. Una tarde de primavera, cuando Antonino, el pastor y esposo de Mercedes, cuidaba de las mulas y las cabras en la orilla del río, junto al terraplén de la vía que corta el valle en dos, el alcalde se acercó sigiloso con su perro al lado, atado y con un capuchón para que no viera y no ladrara, por uno de los ojos del túnel que atravesaban el terraplén y fueron construidos para que discurriera el agua del río. Esperó paciente a que Antonino estuviera colocado detrás de la mula y cuando eso ocurrió, azuzó al perro quién se fue directo hacia la acémila. Ésta, soltó varias coces al aire y fue en la cuarta cuando dio de lleno en la cabeza del pobre pastor que cayó fulminado. Y todo porque el hombre, había oído por casualidad una conversación en la que el alcalde y secretario confesaban el desvío de fondos de las obras de la concentración parcelaria y el tejemaneje con el que habían conseguido que las tierras del alcalde se adensaran principalmente en la vega del río y en la zona más productiva del secano.
Desaparecido el pastor, la misión era ahora hacer que Mercedes se esfumase. Aunque otro accidente, sería muy sospechoso.
Y sabían cómo lograrlo. Porque la pobre perdía la paciencia con los chavales que la puteaban vilmente cuando bajaba a la fuente a por agua, y subía hacia su casa, sudando y cargada con dos cubos repletos que ocupaban más que ella y al doblar la última esquina, se encontraba de lleno con una horda de vándalos rabiosos, una prole de chiguitos gritones con los puños llenos de tierra sucia, que iban depositando en los cubos mientras seguían corriendo calle abajo. Había tardes, en que tenía que tirar el agua y fregar los cubos hasta cuatro veces. Incluso algún que otro día, tuvo que esperar a que fuera noche cerrada para volver a la fuente. En más de una ocasión salió a buscarlos con un cuchillo de gran tamaño en mano, más que con la intención de hacer daño a nadie, con la de asustarlos y que en unos días la dejaran en paz.
Cuando bajaba al ayuntamiento a quejarse, el alcalde se reía y le decía que eran cosas de críos. Entonces ella explotaba, perdía la compostura, y a gritos y con la comisura de la boca llena de una espuma blanca, le echaba en cara el desvío de fondos y las trampas en la concentración de las tierras.
Una tarde de esas en la que los chicos del pueblo la escogían como entretenimiento, el alcalde tenía el carro y los bueyes uncidos así que, a la segunda vez que Mercedes subía con el agua, al traspasar la plaza, el alcalde colocó el carro atravesado, taponando la calle. Los chavales, una vez depositada la tierra en los cubos de agua limpia y fresca, se encontraron con que no podían continuar la huida. Mercedes se percató de que estaban atrapados entre ella y el carro, los acorraló y logró coger del brazo al pobre Tinín, lo llevó hasta uno de los cubos y metió su cabeza debajo del agua un buen rato, con tan mala fortuna que el pobre, cuando lo sacó, tenía los labios azules y no respiraba. Tras varios golpes en la espalda, puesto boca abajo, Tinín volvió a la vida. Pero el alcalde la acusó de intentar matar al chiquillo y Mercedes acabó con una condena de destierro, sin casa y sin futuro.

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Golpe en diferido

Una iniciativa de la Asociación de Vecinos AFAO de Madrid, para CONCIENCIAR a los niños que la mejor estrategia de limpieza es aquella que consigue que no se ensucien las calles, ha sido utilizada por el partido de la financiación ilegal, los sobrecostes y la deuda de Madrid, como acusación a Carmena y su consistorio de utilizar a los vecinos de la Alameda de Osuna, para hacer, lo que debería hacer el Ayuntamiento. (Ellos que dejaron los contratos de limpieza bajo mínimos y los blindaron para que no fuera posible la remunicipalización y que, tenían los distritos de Madrid que no fueran el centro, abandonados, llenos de maleza, suciedad y como una auténtica cuadra).
Claro que, como vengo denunciando, todas estas campañas de desinformación y hostigamiento, no serían posibles sin la estimable colaboración de Trolls que se autodenominan periodistas o sin panfletos partidistas que, a pesar de vivir de las subvenciones del Gobierno, se autoploclaman prensa libre.
Decía el otro día la Condesa Consorte que aparca en la Gran Vía y huye de la policía, que es una vergüenza que el Ayuntamiento se esté forrando a base de una política confiscatoria por el impuesto de Plusvalías (les duele la intensa y rápida reducción de la escandalosa deuda que dejaron en el Ayuntamiento de Madrid ) Y claro, los medios de desinformación y adoctrinamiento al servicio de esta trama de indeseables, repetían una y otra vez lo dicho por la condesa huidiza, sin contrastar si lo que dice tiene o no fundamento. El impuesto de Plusvalía es un impuesto que regula la Comunidad de Madrid (desgobernada por el PP), por tanto, poco tiene que decir el Ayuntamiento de Madrid al respecto. El “catastrazo” al que aludía la que descubrió la Gürtel, (pero tuvo que ser Ana Garrido Ramos la que pagó con la pérdida de su trabajo y su forma de vida), tuvo lugar en 2011 y por tanto es obra y gracia del abyecto Gallardón, por si no lo recuerda la señora, alcalde del Partido Popular. Y en Madrid, como consecuencia de ese “catastrazo” impuesto por el PPartido imputado por corrupción, hemos pasado de tener unos inmuebles catastralmente muy por debajo de su valor de mercado, a pagar IBI por encima de lo que realmente valen.
Pero esta guerra mediática de desinformación, esta rastrera forma de hacer política basada en la calumnia, la mentira y el desprestigio, es a nivel nacional. En Galicia, la Valedora do Pobo denuncia que ha recibido unas 11.000 quejas, sobre 13.000, de los vecinos sobre indigentes en el Concello de Santiago. Bien, resulta que no eran 11.000 sino 1+1+0+0+0 (Play minuto 5:40) Es decir DOS. Dos sobre 13.000. Y monta un espectáculo de rueda de prensa sobre ello. Y la prensa servil que vive de la publicidad del partido imputado por financiación ilegal, lo publica y no desmiente.
Están empezando a ponerse nerviosos. Como cuando la gente les increpaba por la calle en los conocidos escraches y acabaron convirtiéndolos en delito. No les gusta que llamemos a las cosas por su nombre. No les gusta que en el Congreso de los Diputados que debe ser la voz del pueblo puesto que dicen que nos representan, se deje de lado la hipocresía y algunos diputados llamen a la corrupción, corrupción, a los indecentes, indecentes y al latrocinio, robo. No les gusta que cuenten las traiciones, las mentiras y las cortinas de humo o se pongan camisetas denunciando que el agua es un bien público. Ya amenazan con cercenar también la libertad de expresión dentro del Hemiciclo.
Como lo están haciendo en la calle a base de sentencias ignominiosas como la de Casandra en la que, por ejemplo se dice que el terrorismo de ETA aún existe. O que se la condena por reírse de una víctima del terrorismo, cuando Carrero Blanco no tiene esa condición legal y los asesinos fueron indultados en la ley de punto final del 77. Están haciendo creer que es cosa de la ley y que los jueces no tienen nada que ver. Y es una falsa verdad. Los artículos 573 y en especial el 578 del Código Penal, están redactados de forma tan genérica que dependen de la interpretación del fiscal y del juez. Y al parecer y observando las penas impuestas en las sentencias de Casandra, César Strawberry o Valtonyc, sus señorías son más proclives a la intención de amedrentar del Rancio que redactó esos artículos, que al de la libertad de expresión establecido en la tan manida Constitución.
Las sentencias han ido incrementado el despropósito. Por eso creo que son un aviso a navegantes. El nerviosismo de los que manejan esta pseudodemocracia del humo y del engaño va en aumento. No controlan las redes y se les escapa de las manos la información veraz. Empiezan a no controlar a los disidentes. Los gobiernos de las confluencias reducen déficit y deuda, invierten más en lo social , quieren revertir la privatización de los servicios públicos como el Hospital de Alzira y empiezan a demostrar que lo que han llamado crisis, en realidad ha sido una gran estafa. Que los escandalosos incrementos de gasto y la deuda no tienen nada que ver con los servicios públicos como lo demuestra que la EMT de Madrid haya pasado de perdidas constantes a 11 millones de beneficio en 2016 sino con comisiones, sobrecostes y desvíos de los servicios hacia lo que denominan gestión privada. Como decía el sábado Alberto Vila (@reseneka) aquí en @Diario16.La farsa ha quedado al descubierto y aquello de que no hay alternativas posibles se demuestra falso.

La última vez que esto sucedió (que se demostró que la justicia social es posible), pistoleros asesinaban impunemente a la gente por las calles y, maleantes sin escrúpulos empezaron a quemar iglesias. Se creó un clima de caos que acabó con un golpe de estado, una guerra de tres años y ochenta años de privación de libertades y engaño.
Sólo espero que este tipo de actuaciones y sentencias no tengan la misma finalidad que entonces. Esperando el fin del impasse en el que el pueblo acaba exaltado y actuando de forma que los de la Trama, crean tener, de nuevo, la excusa perfecta para volver al 17 de julio del 36.

Camino Mórdian

Cuatreros

–    Estoy harto. ¡Haaartoooo!
–   ¡Chssssss,… que te van a oír!
–    ¡Que me oigan! Ya está bien. ¿Nos están robando a manos llenas y encima no podemos decir nada?
–    ¿Tienes pruebas de que son ellos? No, ¿Verdad? Pues entonces cállate porque si te oyen, encima tendremos problemas.

En Valdorros, la situación estaba empezando a ser crítica. Desaparecían ovejas recién paridas con sus corderitos, cerdos que herbajaban en la dehesa, gallinas que escarbaban libres por las eras, vacas que pastaban en las glaucas praderas junto al páramo y hasta tomates de las huertas, melocotones, peras, … Incluso le habían robado el burro al tío Constancio. ¡Que hay que ser muy burro para robar a un pobre inválido que tiene al onagro como única forma de ir al campo! Todo apostaba al marqués y a sus caporales. Venancio, antiguo trabajador del marquesado, había visto ovejas con la marca verde de su cuñado dentro de la finca propiedad del marqués. Y también cómo la mujer de uno de los caporales llevaba huevos marrones. ¡Y sólo las gallinas del tío Guindilla ponían huevos pardos! Además, en al menos tres ocasiones, al verse descubiertos, los compinches del marqués habían devuelto cuatro vacas y un par de mulos, asegurando que habían saltado la empalizada de la finca y que se habían introducido allí solitos. Pero era la palabra de unos pobres grullos contra la de un boato noble. Así que, ante la denuncia de Venancio en el cuartelillo, la Guardia Civil aseveraba que había revisado la propiedad y que no habían encontrado ningún animal que no tuviera la marca, a fuego, de la collera y la garia, símbolos del marquesado de los Monroy. ¡Pero era imposible que dos guardias civiles hubiesen revisado las 200 hectáreas de la finca! Era muy fácil cambiar los animales de sitio mientras inspeccionaban. Así que, a Venancio, la denuncia le había costado una demanda por falsedad y cuatrocientos duros de indemnización por calumnias. Ahora, nadie se atrevía siquiera a insinuar que el puñetero marqués era un ladrón.

Claro que no todos los aldeaniegos creían a Venancio. ¿Cómo iba el marqués a robar? ¡Por dios, que era el marqués! Estos vecinos creían más la versión de los mayorales del noble, quienes aseguraban que, en un pequeño núcleo de gitanos que se dedicaban a la hojalata y la quincalla y que acampaban en un reducido islote de apenas dos celemines formado en un antiguo meandro del río, estaban los responsables de los robos. Pero, los gitanos tenían un diminuto bote con el que accedían a la isla y todo alrededor eran alfalfales y campos de remolacha, ¿Cómo iban a llevar las ovejas, los corderos, las vacas y el burro del tío Constancio a la isla? Y si no estaban allí, cosa evidente a simple vista ya que sólo contaban con la compañía de un par de galgos, ¿dónde podían guardar tantos animales?
Siempre es más fácil echarle la culpa al distinto sobre todo si es pobre, tiene mala reputación, es débil y no hay peligro de que se revuelva, así que la animadversión de estos coterráneos del saqueador hacia los hojalateros fue en aumento. Primero les apedrearon desde la orilla del río por la noche. Después, hundieron el bote para que no pudieran salir del islote. Pero en el farallón no había comida y necesitaban de la rocalla y la hojalata para subsistir. Así que construyeron una balsa con tres tablas y unos cubos de chapa que, cerrados herméticamente hacían de flotadores, y, para evitar la corriente, la asieron a una soga que habían atado, en uno de sus extremos, a una de las pocas chopas que crecían en la ribera y en el otro al único árbol que había en el islote, un enorme castaño.
Los robos seguían produciéndose y a pesar de que era del todo imposible que en la balsa pudiera entrar una vaca, los zafios aldeanos seguían insistiendo en la culpabilidad de los mercachifles. La Guardia Civil no sólo no intentaba poner paz, sino que registraba una y otra vez las chabolas de los hojalateros, aunque allí nunca había ningún animal.
Una noche, los galgos comenzaron a ladrar insistentemente. Los gitanos, acostumbrados al jaleo de los últimos tiempos en la orilla del río, no le dieron mayor importancia. De pronto, las toses comenzaron. Primero en los niños pequeños y luego en los adultos. Algunos, los menos, lograron salir de las chabolas mientras veían como el fuego calcinaba todas sus pertenencias y acababa con la vida de sus compañeros.

Habían pasado ocho meses desde la muerte de los barateros. Ya no había gitanos en noventa kilómetros a la redonda. Pero al volver el pastor con las ovejas, el tío Nochebuena echó en falta tres de sus ovejas recién paridas y sus corderos.

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Camino Mordian

Con motivo del 60 cumpleaños de la UE, el sábado 25, La Vanguardia entrevistaba a Frans Timmermans, primer vicepresidente UE, quién aseguraba que la gente, cuando mira a la UE, ve más peligro que protección. Y aunque, a lo largo  de la entrevista se declara optimista y cree que la UE tiene futuro, se le olvidó que el Brexit, el ascenso de los fascistas como Le Pen (Francia), Heimat (Austria), Kaczynski (Polonia), Nuttall (Reino Unido) o Meuthen (Alemania) tienen mucho que ver con las políticas de austericidio y que la creación de grandes bolsas de pobreza en todos los países de Europa se debe a este sistema fascista, insolidario y servil que es el liberalismo y la globalización de los mercados (aunque no de los derechos laborales). Se le olvidó que la Europa de las personas nada tiene que ver con esta Europa mercantilista en la que para salvar a los ricos (Bancos alemanes) se ha destrozado a la población, griega sobre todo, pero también española o portuguesa. Que la Europa social nada tiene que ver con construir muros en Hungría, o vallas llenas de concertinas en Melilla, o en dejar que Erdogán se haga con el petróleo que roba ISIS a cambio de que sea el gendarme de la Unión parapetando e impidiendo que cientos de miles de refugiados puedan llegar al continente. Como tampoco tiene que ver con dejar que el Sátrapa marroquí campe a sus anchas y masacre al pueblo saharaui también a condición de que impida que los del sur lleguen en masa a Ceuta y Melilla. Y por último, que la Unión de los pueblos europeos no tiene tampoco nada que ver con que los mismos jetas que trabajaron para Goldman Sachs, arruinando la economía de Grecia y de toda la UE, sean los que hayan diseñado este genocidio social para salvaguardar a quiénes jugaban a la ruleta rusa de la especulación y acabaron pegándonos el tiro de gracia a los demás.

La pobreza crea fascismo. Porque siempre va acompañada de ignorancia. Y aquí se ha jugado a demonizar la política, a crear ignorantes sociales y cívicos, insistiendo en que la política le viene grande al pueblo y haciendo que éste la denueste y huya de ella como de la peste. Y no se han dado cuenta que detrás de la política profesional están ellos, los políticos profesionales, que mientras recetan austeridad, recortes, salarios de miseria e indemnizaciones irrisorias, campan a sus anchas en yates de lujo, con salarios multimillonarios, indemnizaciones indecentes y vida lujuriosa. ¿Qué pensaban, que los zotes no se iban a dar cuenta? ¿Qué se iban a seguir dejando engañar por las evidencias? ¿Qué no se iban a echar en los brazos de quiénes arengan contra los inmigrantes como culpables de todos sus males? ¿No se daban cuenta que los necios, precisamente por no ser muy instruidos, iban a “comprar” a la primera un discurso que les asegura que echando a los de fuera ellos tendrán más trabajo y mejor vida? (igual que compraron su discurso austericida) ¿No se daban cuenta que iban a comprar el discurso que les asegura que acabarán con todas las prebendas de los que les han engañado? No pueden ser tan estúpidos. Porque es verdad que la avaricia ciega, pero no me creo que alguien que vive de engañar a los demás, no fuera consciente de que, con sus actuaciones y sus medidas, esto iba a suceder.

Van pasando los tiempos y las sospechas se tornan evidencias.

Sobrecostes, privatizaciones y opacidad: conclusiones de la Auditoría de la gestión de Gallardón y Botella. Así titulaba Público un extenso reportaje sobre la Auditoría de la Deuda llevada a cabo por el Ayuntamiento que gobierna Ahora Madrid.

En KAOSENLARED podíamos leer el día 21 de Marzo que «El sobrino de Fraga admite la existencia de la caja B del PP: “No era una caja de Bárcenas, era una caja de PP”».

Y también Público nos contaba el día 23 que «El payaso de las fiestas de Ana Mato confirma que le pagó la Gürtel».

Cada vez estoy más convencido de que somos marionetas en manos de una “mafia” que vive a nuestra  costa. Una trama que ha ido modificando sus actuaciones y nombres a lo largo de la historia pero que es siempre la misma o al menos se comporta igual.  Los señores de la edad media que explotaban a siervos y lacayos. La nobleza de la edad moderna que seguía explotando súbditos o partícipes de enfiteusis,  los primeros empresarios de la revolución industrial que masacraban a los obreros con condiciones leoninas, horarios interminables y labores exhaustas.
Ahora, además, estamos ante una nueva etapa en la que estos explotadores han dejado de lado cualquiera atisbo de humanidad porque ya no les trae a cuenta el trabajo de otras personas para enriquecerse y por tanto, salvo que las condiciones laborales les sean muy ventajosas (como por ejemplo producir en el tercer mundo dónde no hay regulación y pueden emplear mujeres y niños a precio de limosna, para vender en el primer mundo, o trasladar esas condiciones a Europa y evitar gastos de desplazamiento) no les interesan las condiciones de vida de los demás humanos. Porque mayoritariamente viven de la especulación. Para más escarnio, se han dado cuenta  que es mucho más rentable vivir de lo que siempre hemos considerado servicios públicos. Servicios sin los que la gente ya no puede sobrevivir y que han conseguido que los estados se los traspasen, casi regalados, o mejor, que se los financie en condiciones inmejorables, como pasa con la sanidad y la educación en España o la basura de Madrid.
Estamos en un mundo de hijoputismo supremo en el que estos mangantes de tres al cuarto se han confabulado para quedarse con aquellos servicios indispensables para la vida actual: el agua, la electricidad, la sanidad, la educación,… Servicios que ejercen con prácticas monopolísticas (a pesar de la UE) de facto y con precios abusivos que pagamos directamente o a través de los impuestos.
Vivimos en la inopia más absoluta. Dejamos que procaces personajes que acaban cobrando indecentes salarios por no hacer nada, en empresas a las que han beneficiado mientras ejecutaban poder, nos den lecciones de moral. Dejamos que Ministros sin escrúpulos firmen acuerdos abusivos como el de la A7, el Castor, TP Ferro o las Autopistas radiales de Madrid, que nos cuestan miles de millones de euros y no pedimos ni una sola responsabilidad. Dejamos que nos roben a manos llenas: Gürtel, Palma Arena, ERES, Brugal, Acuamed, Faycan, Naseiro, Noos,… y seguimos narcotizados, intentándonos reír de estas escorias, a través del whatsapp, cuando quiénes se ríen de todos nosotros, son ellos. Seguimos votando estúpidamente y sin conciencia ni reflexión. Seguimos mirando y jugando con el ovillo de lana (Catalunya, Euskadi, ETA, Venezuela,…) como gatos estúpidos.
Y sobre todo, seguimos creyendo que el miedo, armarse hasta los dientes y provocar guerras e injusticias es el mejor de los métodos para garantizar la paz. Obviamos los 200 muertos en Mosul asesinados por USA, y los soslayamos,  creyendo que los cinco asesinados en el Puente de Buckingham producen un dolor insoportable, clamando revancha, ignorando que la venganza solo trae más violencia y más muertos.

Veía el sábado o el domingo, en uno de esos refritos que nos echan de comer en la TV para pudrir nuestro cerebro, a un español afincado en China que decía asombrado que allí los taxis son propiedad de compañías que hacen trabajar a los conductores, decenas de horas en condiciones salariales desastrosas. Y a otro que afirmaba que los chinos tienen pequeñas libertades como ir a centros comerciales o al McDonald y que no se dan cuenta que no hay libertad de opinión o pensamiento. Que con esas pequeñas libertades están contentos y siguen votando a los mismos.
¡En China, porque eso en España no pasa…!

El individualismo, la ignorancia y la estupidez al poder.

Nota: Mórdian (http://warhammer40k.wikia.com/wiki/Mordian)

Al pan, pan y al vino,… terrorismo

De Verbena

La noche era suave. Demasiado calor aunque fuera agosto. En Burgos no suelen acontecer muchas noches en las que se pueda salir de verbena vestido sólo con una camiseta. Esta era una de ellas. La orquesta tocaba una pachanga en la que querían imitar a la famosa salsa “Pedro Navajas” en versión Orquesta Platería. Una melodía que, en aquellos días, sonaba a todas horas en la radio. Los asistentes apenas lograban intuir la canción pero no importaba. En las fiestas de los pueblos lo que menos importa siempre es la música. En el fondo de la era, alejados de la galera en la que los músicos destrozaban la canción, un grupo de jóvenes bailaba en corro. Dos chicos que acompañaban a cuatro mujeres. Los mamporreros de las guitarras eléctricas, un bajo, un Casio que imitaba los sonidos de los instrumentos de viento, y una batería,  finiquitaron la pieza.
La cantante del grupo musical, pregonaba a los asistentes que ahora tocarían la ranchera, “Me Gustas Mucho”. Canción dedicada a los jóvenes, que se concentraban debajo del remolque jaleando al conjunto musical que se había convertido en habitual en sus fiestas patronales de los últimos años de uno de esos pueblos cercanos al de la verbena. Al sonar los acordes, los dos chicos del grupo invitaron a dos de las chicas bailar. Ivón y Sandra quedaron desemparejadas para ese baile y estaban ya dispuestas a bailar juntas, cuando un muchacho escuálido, guapetón, repeinado, desgarbado y sobre todo, con alguna copa de más, se dirigió a Ivón:
–    ¡Hola guaaapaa..! Vente pacá que vamosss a faaailar tu y yooo…
Ivón y Sandra no le hicieron caso y siguieron al compás del “me gustas mucho, tu…, tururururu…”
–    Oyeeee, guaaapaaa, qetestoy habllaaando….
Las chicas seguían a su ritmo pasodoblero. El desgarbado agarró bruscamente del brazo a Ivón y tiró de ella. La joven le propinó dos patadas en la espinilla y el desgarbado beodo le soltó un guantazo. Los dos muchachos que bailaban a su lado, soltaron a sus parejas y saltaron al unísono contra el escuálido pasado de alcohol. Uno de ellos lo agarró de la camiseta y le soltó un puñetazo en la boca. El borracho, trastabilló un poco y se alejó un par de metros. Se agachó, echó la mano al tobillo y sacó un revólver pequeño. Se acercó al joven de los mamporros y le puso la pistola en la sien.
–    ¡Gue, lisstooo… Ahora gueee… Te voy a meetterr dooos tirosss en sssien, hijjooo de pputa.
Volvió a trastabillar, y el otro joven aprovecho para agarrarle la mano en la que llevaba el arma y quitársela.
Con el jaleo y los gritos de las jóvenes, se había acercado otro muchacho también flaco aunque en mejor estado, con las manos en alto y hacia adelante, pidiendo sosiego. Los jóvenes y un pequeño tumulto que se había formado, chillaban y llamaban hijo de puta al achispado pistolero. El muchacho sereno, les pidió perdón en nombre de su amigo. Les contó que era la primera vez en cuatro meses que salían de fiesta y que venían del País Vasco. Los amenazados, le recriminaban una y otra vez que hubiera sacado una pistola y que no entendían que tenía que ver lo del País Vasco. Al fin el muchacho sereno, confesó que eran Guardias Civiles. Los otros dos chicos seguían sin entender por qué llevaba una pistola yendo de fiesta y más si no sabía beber. El Guardia Civil, pidió excusas de nuevo y les pidió por favor que no les denunciasen.
El borracho y su amigo se fueron de la verbena y los otros muchachos, tras el susto, continuaron en el festejo.

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Hace muchos días veía, incrédulo, a través de la red, el vídeo en el que un activista antituarino era detenido en el albero de la plaza de toros de Valdemorillo y una vez fuera del coso, supuestamente, un Guardia Civil le llamaba hijo de puta y le amenazaba con abrirle la cabeza si no le decía lo que él quería oír, a pesar de que el detenido juraba hasta por su hija que estaba sólo.
Esta situación me hizo plantearme si la reversión que estamos padeciendo también implica a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Porque, a mí, esto me retrotrae, no ya a los primeros años de la democracia, dónde sucedió el incidente cuyo relato introduce este artículo, si no a los últimos estertores de los años 60 en los que, siendo niño, un orondo y sudoroso cabo de la Benemérita pasaba el tiempo jugando (él) a ponerme las esposas prietas, muy prietas, mientras reía a boca llena con mis lágrimas. Cuanto más sufrimiento, más risas.
Un síntoma claro de falta de libertad es la brutalidad policial. En las dictaduras las policías tienen patente de corso. No hay forma de que un ciudadano pueda reclamar equidad ante una injusticia policial, una paliza o una detención alegal. Y por supuesto, en una dictadura, un policía hace y deshace a gusto en cualquier situación.
Antes de que esta coyuntura crítica de estafa y regresión de libertades y derechos sociales llegara, había jurisprudencia suficiente que indicaba que la presunción de veracidad de la policía (Nacional, Guardia Civil, local, etc.) tiene un límite. Ese límite está en la presunción de inocencia del acusado y sobre todo en que, en muchas de esas sentencias, se establece que la presunción de veracidad sólo es válida cuando las Fuerzas del Orden actúan como terceros y no están implicadas en el procedimiento.
Pero en esto llegó el PP y sus ansias de coartar cualquier libertad reivindicativa. Y prohibió los escraches e intentó coartar manifestaciones y protestas. Y como se mostraban algunas conductas indecentes e intolerables de policías en el ejercicio de sus funciones, prohibieron grabar a los agentes y publicar sus actuaciones en la red.
Y aquí viene la pregunta que lleva rondándome la cabeza desde hace días ¿Es lícito, es moralmente aceptable que un tipo se emborrache, acabe teniendo una trifulca con otro ciudadano y que este responda con violencia y que se le aplique la ley antiterrorista porque el tipo que se ha emborrachado es Guardia Civil?
Como digo, el incidente descrito en la introducción, del que fui testigo a principio de los años ochenta en las fiestas de un pueblo cercano al mío, se solucionó con una retirada a casa del beodo y sobre todo de la petición insistente del otro benemérito de que no fueran denunciados por los chavales que habían reaccionado de forma violenta ante una acoso machista e indecente sufrido por una compañera. El Guardia Civil que no había bebido, insistió mucho en que no les denunciaran y además tenía plena conciencia de que su compañero había sido imprudente al llevar consigo una pistola, primero porque pensaba beber y segundo porque ya conocía el carácter pendenciero y chulesco del mismo.
¿Qué ha cambiado desde entonces para que ahora, por unos hechos presuntamente parecidos, a los chicos de Alsasua se les acuse de terrorismo?
Lo que ha cambiado es un gobierno al que no le gusta la libertad y una sociedad que se ha acomodado en la injusticia social y en la individualidad y que cree que mirando al suelo ante unas nubes negras, muy negras, se va a librar del chaparrón.

Yonquis de la bazofia

Una partida de Pádel

Cansado, sudoroso y estresado, Juan Carlos se seca el sudor con la toalla que lleva en el cuello. El Pádel debería servirle como relajante. Pero a Juan Carlos, no le gusta perder ni a los chinos, cuando se juegan la segunda ronda de cervezas en el bar. La primera, la paga quién ha perdido el partido. Ahora, toca ducha y aguantar al fantasma de Garrigues, que para una vez que gana y además gracias a Oriol, que ha sustituido a su compañero Guzmán que tiene una ciática de caballo, estará el resto de la tarde restregándole por la cara el resultado.

A Juan Carlos no le gusta Oriol. Es catalán. Y no es que tenga nada contra los catalanes, según dice, ni tampoco conoce a nadie más que sea de allí. Y no es que Oriol sea un mal tipo, prepotente, ruin, trepa o mala persona, no. Más bien es un tipo encantador, servicial, un poco malhumorado pero amable, cariñoso y extrovertido. Deseoso de ayudar en cuanto se lo piden. Pero a Juan Carlos no le gusta. Porque es catalán.

Juan Carlos, Borja, Garrigues, Guzmán y Oriol, son compañeros de trabajo. En realidad no son nada más porque, salvo el edificio en el que trabajan, tienen poco más en común. Borja es el Jefe inmediato de Juan Carlos, y éste empezó a jugar con él por peloteo, para intentar que no le jodiera la vida. Borja es un niño de papá al que todo se lo han dado hecho, incluso el puesto en la empresa. Y además de no saber, o precisamente por eso, es un mal jefe: déspota, desconfiado, que no delega, nada comprensivo, de los que se cree que por estar reunido diez horas a la semana con sus subordinados, reuniones en las que mayoritariamente habla él y de casi todo, menos de trabajo, ya ha cumplido con su cometido. No permite que ninguno de sus trabajadores asista a consulta médica con sus hijos pequeños o que asistan al colegio a reuniones con los maestros y nadie puede irse a casa antes de las siete de la tarde. Eso sí, esas reglas no valen para él que llega todos los días dos horas después que los demás, se va a comer a casa a las dos y vuelve a las seis, y disfruta del tiempo que le viene en gana para “sus cosas”.

Garrigues es un sufridor nato. Es el tipo que les cuenta su vida a los demás sin que nadie le pregunte. El que siempre que vas a tomar café, ya está en la máquina o si vas al baño te lo encuentras siempre allí. Nadie de sus compañeros sabe exactamente a qué se dedica en la empresa, pero está muy bien considerado por sus Jefes. Sobre todo porque nunca crea conflictos y avisa de los de los demás.

Guzmán es tipo al que, si un día no viene al trabajo, te das cuenta dos días después, cuando tienes que pedirle un informe.

Oriol, es un tipo extrovertido al que todo el mundo recurre cuando hay un problema que los demás no saben arreglar, porque nunca le niega nada a nadie. Está afiliado a la CGT y es también a quién los demás recurren cuando necesitan aclarar disputas laborales con la empresa. En esos momentos a nadie le importa que sea catalán y anarquista.

Todos juegan al Pádel. Algunos como Oriol porque no sabe decir que no. Otros como Juan Carlos por necesidad de desestresarse, aunque si pierde, como hoy, se carga aún más. Garrigues porque necesita estar en todas partes como dios y enterarse de todo. Guzmán por gusto. Simplemente porque disfruta. Y Borja, porque si no fuera con los de la empresa, no le aguantarían en ningún otro grupo.

Si exceptuamos a Oriol y a Guzmán, ninguno de ellos lee, a no ser que aceptemos como lectura los titulares del Marca o del As. Ninguno de ellos está al día en redes sociales aunque todos tienen perfil de Facebook en el que los amigos agregados son los hermanos, cuñadas, vecinos y conocidos. Sólo lo utilizan para colgar fotos de sus vacaciones y chascarrillos y chistes que sacan del Whatsapps. Oriol es un twitero activo. Los demás han oído hablar de Twitter pero no saben bien como funciona e Instagram o Snapchap son nombres que les suenan a aperitivos de Matutano. Borja tiene perfil en Linkedin que rellena con decenas de cursos que realiza en el trabajo cuando no está reunido. (Desde cocina creativa hasta el impacto de la mosca del vinagre en la fruta). Oriol es productor mediante crowdfunding de CTxT o Carne Cruda. Los demás creen que Diario16 o Público son periódicos en papel del pasado. Todos salvo Oriol, tienen TV de pago por el Fútbol, pero no saben lo que es Netflix o HBO. Por supuesto el telediario que más les gusta es el de Telecinco seguido del de Antena3, aunque Borja se cree informado principalmente por Telemadrid y la 1 de TVE.

Después de la ducha, han llegado al bar El Segoviano, dónde dos hermanas cercanas a la jubilación sirven patatas fritas y sardinas de lata junto con la cerveza. A Oriol no le hace mucha gracia el bar, porque tiene colgada una enorme bandera española con el águila de los Reyes Católicos y es frecuentada con asiduidad por políticos locales del PP.

Fíjate, que cabrones los estibadores. Con lo que ganan, les ofrecen la jubilación a los cincuenta y pasan. ¡Lo que nos va a costar la multa de Europa por su culpa!
Y qué me dices de los Podemitas, ¿eh? Con los problemas que hay y se dedican a la chorrada esa de llevar al Congreso una ley para impedir que les corten el rabo a los perros. ¡Y a quitarle la misa a los abuelos por la tele!

Oriol, da las buenas noches, se disculpa y se va.

Y, a este, ¿Qué le pasa? Pregunta Borja

Nada, que es catalán y comunista, dice Garrigues.

 

Yonquis de la bazofia

Si hay algo que me da repelús es el pasotismo, la desinformación y esa mezcla pastosa de sucesos y opiniones sesgadas que nos dan de comer como información en la tele y en la mayor parte de la prensa escrita. Me recuerda mucho a la bazofia que le echaba mi madre a los cerdos cuando yo era pequeño. Los pobres animales, que comían de todo, acudían como posesos a la duerna donde se había mezclado el agua, la harina, el salvado, los trozos de remolacha, las cáscaras de las patatas y hasta los fideos de las sopas si habían sobrado. Y ellos acudían desesperados como si les ofrecieran caviar.

Hace algunos años, cuando aún no desgobernaba el indeseable tramposo que acabó purgando de la cadena pública a todos aquellos periodistas que osaban comunicar lo que les daba la gana, Toni Garrido, en sus “Asuntos Propios” tenía una pequeña charla semanal con la periodista de la casa, Ana Pastor. En una de esas tardes, había huelga de conductores de metro y esta periodista dejó caer que ir en metro es un derecho y además contrapuesto al derecho de huelga.

Ahora, con la misa y la proposición de Podemos, está ocurriendo algo parecido. Hasta el “resistente” Fernando Berlín, hablaba el otro día en su programa “La Cafetera” del servicio público que supone la retransmisión de la misa.

Parece que, en este totum revolutum de la desinformación, lo que se pretende es reducir al absurdo todo para obtener un pasotismo general. El derecho a ir en metro, en autobús, en burro o en avión, no existe. No puede ser un derecho algo que no afecta a todos por igual. Existen los servicios públicos que son un derecho. Pero entre poder ir al trabajo a precio razonable y el derecho de huelga de los trabajadores hay un gran abismo. La misa, ni siquiera es un servicio público puesto que España es un país aconfesional según, la tan manida Constitución. Además, se da la paradoja de que la TDT cubre el 99% del territorio español y 13TV, la cadena de los obispos, también da la misa y por tanto, aquellos que necesiten reconfortar su espíritu con ella, pueden hacerlo a través de este canal sin necesidad de que sea la TV pública la que gaste el dinero de los contribuyentes en algo que debiera ser personal e intimo.

A buen seguro que a alguno de mis lectores les pareceré monótono, repetitivo y pesado. Pero la manipulación informativa es de tal calibre que afecta directamente a nuestras vidas e influye en la decisión de los que creen que la TV es palabra de dios. Y esas malas decisiones, después, nos afectan a todos.

¿Cuántas personas saben que los estibadores NO son funcionarios y que ya trabajan para empresas privadas? ¿Cuántos saben que, en realidad, lo que se pretende es que las ETT se hagan cargo de los trabajos portuarios precarizando un trabajo que necesita mucha especialización y una atención y condiciones físicas y mentales a pleno rendimiento? ¿Cuántos se han creído eso de que allí sólo entran a trabajar familiares? ¿Cuántos saben que la supuesta multa “de Europa”, no es nada más que una posibilidad y que ya los alemanes lograron que no se cumpliera la amenaza?

¿Cuántos de los españolitos que ven la tele, saben que el Supremo acaba de mandar al cubo de la basura el artículo 28.2 de la Constitución y el derecho de huelga al sentenciar que es legal subcontratar para eludir una huelga?

En este país existe un apagón informativo que nos vuelve ciegos, sordos y estúpidos. El pensamiento único está convirtiendo esta sociedad en un mundo de zombis dónde no hace falta estar muerto para no sentir, ni padecer, ni tampoco que el pastor utilice perros para llevar el rebaño al corral, porque los borregos se dirigen solos hacia el precipicio.

Que una persona que vive del momio, del papel cuché dónde, sobre todo, se pagan infidelidades, engaños, amoríos y vida disoluta, acabe recogiendo firmas en Change.org para que no quiten la misa en la tele pública o que otro individuo solicite a través del mismo portal que se repita el partido de fútbol entre el Barcelona y el PSG y que acudan a firmar más de 263.000 personas, lo dice todo de este país de gañanes y catetos en el que el fútbol provoca puñetazos y guerras familiares llevando al extremo lo superfluo, y lo que nos impide vivir en paz y cómodamente (derechos, desmantelamiento de los servicios públicos, ensañamiento laboral, solidaridad, igualdad social …) es considerado política y propio de inadaptados, intransigentes, antisistema y ahora, populistas. Ahora además están con el encargo de insistir en que el fascismo ya no es fascismo, sino populismo. Por aquello de la asociación de ideas.

Menos mal que yo no ruedo películas, sino ya me veo en una campaña de whatsapp pidiendo que nadie acuda a ver mi producción como le ha pasado a la actriz Miren Gaztañaga y sus “catetos” del programa de la ETB que el 99% ni ha visto ni sabe de qué va.

Aquí, tratándose de vascos y catalanes ya hay bazofia suficiente para alimentar a toda una serie de indocumentados que creen que un país que les deja morir de hambre, que les lleva a la pobreza y que les deja sin derechos, hay que defenderlo a muerte. Porque los catalanes, de toda la vida de dios han sido ruines, tacaños, huraños e insolidarios y , como dice El Reno Renardo en “Todo Seta” , “Los vascos son Eta, que llevan metralleta y se cagan en dios jugando al mus”.

Para el resto, Venezuela está en Cibeles.

Palabra de dios y evangelio de San Florentino.

Iam tempus est agi res

Pasión y muerte

Escondido en la cueva que forman las piernas de su padre, John permanece atento al paso de aquel extraño pasacalles. El miedo le atenaza. Sin embargo, toda aquella comitiva le llama la atención. Las gáleas romanas con sus crestas rojas, la música estridente que sale de las cornetas, el paso firme, estruendoso y acompasado de las cáligas. La lanzas en posición firme, el brillo bajo el sol de las loricas relucientes. Detrás, las túnicas blancas con sus capuchones puntiagudos que le traen a la memoria el verano anterior, allí en su Luisiana natal, cuando los hombres malos prendieron fuego a una cruz frente a la casa de sus abuelos maternos y mataron a los perros. Les siguen otras túnicas azules, también con capuchones puntiagudos que caminan despacio y acompasados con su infinidad de velas que tiemblan cada vez que el aire respira. Ahora, aparece ante sus ojos, un señor moreno, con una especie de corona con pinchos incrustada en la cabellera, el torso desnudo y ensangrentado, al que le sigue otro hombre que lleva una correa, igual que la del perro pero en la cabeza, como la diadema que usa su madre para salir a hacer running. El hombre tiene expresión seria y hosca, su cara está llena de cicatrices de lo que debió ser una Viruela infantil y va vestido con una falda de tiras de cuero marrón y un jubón también marrón. Lleva en la mano un látigo con el que azota al de la corona de pinchos.

Las primeras lágrimas empiezan a correr por las mejillas de John que ha cambiado su semblante. Ha pasado del ojiplático al terror absoluto. Llora desconsoladamente. Su padre le aúpa en brazos e intenta tranquilizarlo. Pero John no se calma. Él es un niño hispano y negro que vive en Luisiana y sabe lo que es sufrir la maldad. Su padre intenta hacerle comprender que lo que está viendo sólo es parte de una función de teatro. Algo que aquí en España llaman procesión y que conmemora la pasión y muerte de Jesucristo.

Pero John no puede entenderlo. ¡Es todo tan real! Los soldados romanos, los azotes, la sangre que corre por la espalda del señor con la guirnalda de pinchos. Las señoras, con sus peinetas y sus vestimentas de un negro que acongoja y que lloran lágrimas de verdad…

El padre de John le comenta a su madre que ya han visto bastante. Su hijo está tan desconsolado que deben irse. Pero antes de girarse mirando hacia la comparsa suelta un “wild unaware”. El hombre del traje gris adyacente le replica

– What did you say?

–  Nothing -responde el padre de John, que no se esperaba que le entendieran.

El hombre del traje gris, sombrero de ala ancha y pañuelo al cuello, vocifera para que todo el mundo le escuche:

– Aquí el yankee, que dice que somos unos ignorantes salvajes.

La gente empieza a mirar a la familia de John. Su padre intenta explicarse en castellano, pero nadie le escucha.

– Yo no quería…

Pero la turba está sorda… Se acercan más y más hasta que una patada le llega a la espinilla de Mr. Velázquez y como si hubiera sido la señal, la chusma, empieza a vociferar “mamarracho de mierda”, “americano cabrón, asesino”,… La familia de John echa a correr. No les siguen pero están asustados, muy asustados.

 

Martín Velázquez, descendiente directo del pintor español que se autorretratara en Las Meninas,  al que su abuelo, que salió de España en 1939, le contaba miles de historias de España, había recibido como premio en un programa televisivo, visitar un país que sentía suyo y hacer así real un sueño de toda su vida.  Por la mañana, salen de España. El premio del viaje contemplaba dos semanas más pero no pueden seguir aquí. España ha dejado de ser una idea romántica para convertirse en una bofetada.

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«Iam tempus est agi res»

La amebiasis es una enfermedad que no puede verse a simple vista y que está provocada por un grupo de amebas parasitarias que viven en el intestino grueso y tienen la capacidad de invadir y lesionar capas internas de la mucosa intestinal produciendo úlcera o perforación. Además están provistas de un poderoso grupo de enzimas que les permite abrirse paso entre los tejidos, lo que les permite llegar a otros órganos, como hígado, pulmón y cerebro. Si no se trata a tiempo o no se diagnostica, puede acabar con la muerte del enfermo sobre todo en sociedades poco desarrolladas.

Decía el otro día Inés Moreno, aquí en Diario 16 , que los conservadores (que por cierto, sólo quieren conservar aquello que les produce beneficio, que les da votos o que impone sus creencias ante las de los demás) son gentes que tienen un concepto “particular” e hipócrita de la libertad y que sólo les interesa cuando alguien quiere impedir sus actividades o pone en duda sus creencias.

En cualquier sociedad poco educada en libertad, llena de prejuicios religiosos y exabruptos nacionalistas, en la que uno cree que sus razones son mejores que las de los demás y que sólo existe el derecho de hacer lo que a uno le venga en gana sin considerar que al vecino pueda molestarle (“que se joda” suele ser la salida), es muy probable que se acabe sucumbiendo ante los parásitos irrecíprocos, como cuando un niño o un perro que adquiere amebiasis, si no se establece el diagnóstico correcto, acaba sucumbiendo ante los parásitos.

En esta involución hacia la edad media en la que los comisionados descuideros se parecen mucho más a Torquemada que a Erasmus de Róterdam, tenemos un serio problema de intolerancia cuyo fin parece que es, como todo lo que hace esta gente, la de perpetuarse en esta cleptocracia y sobre todo impedir la oclocracia.

Aquí cuando comunicas que vas a convocar cualquier acto reivindicativo en la calle (pasacalles, concentración, manifestación, etc), sobre todo si es en un barrio y si el convocante no es parte de la burocracia cleptócrata, lo primero que te dicen es que debes ir por la acera y te prohíben cortar arterias o calles principales y te modifican el recorrido a conveniencia, procurando que los ciudadanos no te vean en nombre de las “posibles molestias”. En cambio, cualquier parroquia de medio pelo y diez feligreses, tiene permiso casi automático para montar una procesión, una rogativa o cualquier otro acto que debería ser privado o al menos tratado con la misma displicencia que las “otras” solicitudes “civiles”.

Cualquier fascista homófobo puede mostrar lemas de intolerancia, puede herir, y no sólo sensibilidades, a las personas a las que ponen en su punto de mira. Pero si a alguien se le ocurre coger un megáfono e ir por la calle informando que hay algunos curas pederastas o se te ocurre montar un escrache a la puerta de la casa de uno de esos ladrones que se dedican a cobrar comisiones por la concesión de obra pública, no recorrerás ni cien metros antes de acabar detenido.
Si los fascistas de Hazteoir o los sectarios del Yunque se ponen en la puerta de un Instituto a repartir panfletos sobre la “anormalidad” de la homosexualidad o la “maravillosa” vida al servicio de dios y los peligros de un infierno en el que acabarás masacrado, no pasa absolutamente nada. Si alguien se pone a repartir octavillas sobre Mahoma y los principios del Islam o sobre la inexistencia de dios y el camelo de las religiones, en tres minutos la policía le ha desalojado y acaba detenido.

El artículo 525 del Código penal (Ley 10/1995), sobre los delitos contra  los sentimientos religiosos, es una aberración en cualquier sistema de libertad y sociedad no confesional que se precie. ¿Cómo puede ser delito pensar distinto a la mayoría, rebatir públicamente cuestiones religiosas o ideológicas o hacer una representación (parodia o no) de una procesión religiosa o de una tradición cristiana? Si los Monty Python hubieran hecho La Vida de Brian en España, ahora estarían detenidos y encarcelados. Con  Martin Scorsese más de lo mismo. ¿Por qué siempre hay intransigentes dispuestos a llevar al juzgado una actuación de carnaval, una parodia de una procesión o una protesta en una sala de la Universidad? Y lo que es peor, ¿por qué siempre hay jueces dispuestos a admitir la demanda?
¿Por qué yo no puedo sentirme ofendido ante la insistencia de la profesora de religión que se empeña en “cristianizar” a mi hijo aunque no haya elegido esa asignatura? ¿Por qué no puedo sentirme ofendido cuando el cura de mi parroquia es denunciado por abusos sexuales? ¿Por qué yo no puedo contarle al mundo, cada hora un par de minutos,  mediante un bafle de 20.000W que me gusta el Heavy y el cura de la Alameda de Osuna pude poner una grabación de campanas todas las horas para llamar a misa?

Esta doble vara, esta moral excluyente con el que no sigue la tradición y excesivamente permisiva con los adeptos, aunque sean violentos y amedranten a los demás, no sería posible sin las leyes confeccionadas por los cleptócratas y sin la connivencia de una judicatura poco severa con la violencia de género, con los ataques a la libertad de las personas que no piensan como ellos, pero extremadamente austeros con los artistas o tuiteros que ponen en evidencia el sistema.

Durante la celebración de la JMJ en Agosto de 2011, celebramos una manifestación laica. Muchos sufrimos el tapón realizado en Sol por los cachorros católicos, cuya concentración ni estaba autorizada, ni solicitada a delegación del gobierno. Muchos estuvimos asustados ante la idea de quedar atrapados y resultar heridos o muertos en una estampida. Y asistimos incrédulos a la actuación de las fuerzas ¿del orden? que miraban de forma pasiva el tapón las JMJ y sin embargo, ante nuestras protestas, acabó cargando contra la manifestación legal. Y eso que aún no desgobernaban los herederos del golpe del 36 y los que actúan con la misma mezquindad y represión que el general eunuco fascista.

Indecente es que, quién se dedica a sembrar odio, tiene patente de corso para amedrentar, se le conceden espacios y terrenos públicos para adoctrinar y mano ancha a la hora de actuar, exija libertad de expresión e intente convencernos de que lo que ellos llaman el lobby gay, nos está intimidando. Porque es de un hijoputismo tan indecente que está claro que su objetivo es propagar animadversión. Y que les odiemos para tener la excusa perfecta para actuar como lo hacían en el 35.

España está contaminada de amebas y parásitos y lo peor es que la sociedad no conoce el diagnóstico. Lo peor es que nos creemos libres y en democracia.

«Iam tempus est agi res» que decía Virgilio en la Eneida.

¡Ni Una Menos!

Por la ventana, solo se divisa la autopista que se pierde tras un puente. A su derecha, campos de cereal verdean en un paisaje monótono. Hoy Alina no hará la comida, ni saldrá a la compra, ni tampoco planchará, ni hará las camas. No podrá emprender ningún viaje porque no tiene pasaporte. Tampoco saldrá de paseo, ni irá al cine, ni a bailar. Ni llamar por teléfono, navegar por internet o poner un WhatsApp. Hoy, como ayer y como mañana, Alina no podrá salir de la construcción junto a la carretera. Tampoco sabría dónde ir perdida en mitad de la llanura castellana. Lo que si hará, en cambio, es tomarse unas copas, aunque no por gusto. Eso y que la jodan varios gañanes mientras reprime las arcadas. Hoy Alina, como ayer y como mañana, no podrá parar, porque de su trabajo obligado, vive quién retiene su pasaporte.

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Hoy el colectivo #Niunamenos ha convocado un paro mundial de mujeres contra la violencia machista.
“Queremos parar en las casas, las calles, las escuelas, universidades, fabricas, tiendas, empresas, es decir, queremos parar en todos aquellos lugares donde nos encontremos para visibilizar que sin nosotras no se mueve el mundo. Parar y alzar la voz contra las violencias que de manera cotidiana se producen contra nosotras, parar para ver que somos muchas y juntas somos fuertes”.
En España, llevamos 18 mujeres brutalmente asesinadas por hombres en tan sólo los 66 días transcurridos de este año (más de 1 mujer cada 4  días). El día de la mujer se celebra en recuerdo de las 129 mujeres quemadas vivas el 8 de marzo de 1908 en una fábrica Textil de Nueva York dónde las trabajadoras, que se habían declarado en huelga, tuvieron que encerrarse ante la negativa del dueño de la fábrica a aceptar dicha huelga. El asqueroso le prendió fuego a la fábrica con ellas dentro.
Ahora que tenemos que volver a instruir a nuestros hijos sobre la igualdad, ahora que vuelven actuaciones machistas que creíamos superadas, ahora que el gobierno de este país omite la necesaria regulación y ayuda contra los feminicidos, se hace indispensable que los hombres estemos más que nunca, al lado de las mujeres. Ahora que la brecha salarial es ya de un 27%, que los mal llamados mercados (explotadores sin escrúpulos) se aprovechan de los débiles, incrementando esa explotación sobre las mujeres sólo por el hecho de ser mujer, ahora que ellas siguen trabajando dentro y fuera de casa, que son el sustento de las familias en precariedad, que siguen cuidando de sus mayores y de los nuestros, se hace necesario nuestro apoyo total.
Aunque no sea nada más que porque una mujer te trajo al mundo e hizo de ti lo que eres, respétala, comparte sus preocupaciones y vuestras labores, haz de vuestros hijos, tus hijos y de vuestro hogar tu hogar. Respeta, apoya, comparte, vive y sobre todo dejala vivir. Ningún ser humano es propiedad de otro. Haz de tu mujer, tu compañera, de su vida, tu vida y de sus cosas, tus cosas.
Decía Pío Baroja que el nacionalismo se cura viajando. Y el machismo, poniéndote en su lugar.
SOLIDARIZATE.
#8M #Niunamenos #8MYoParo
Yo también soy mujer.