Problemas reales

UN PROBLEMA TANGENCIAL.

Atrincheradas tras el sofá que sujetaba la puerta, las meretrices lloraban desconsoladas. Tenían mucho miedo. Fuera, una decena de gañanes al más puro estilo medieval, portando hachas, palos y garias aporreaban los portones de la vieja venta que desde hacía más de diez años servía ahora para el desfogue e infidelidades de puteros, jóvenes y viejos, locales y foráneos, pastores y señores, curas y guardia civiles, tontos y listos,casados y solteros.

Era la primera vez que las trabajadoras del sexo se encontraban en una situación tan grave. Era habitual que algún payaso pasado de copas se propasara con alguna de las chicas. Era normal que, alguna que otra puritana, acompañada de otras iguales, a la vuelta del paseo, se acercaran a los portones de la entrada a controlar el acceso para frustrar la visita de los vecinos del pueblo. Era normal incluso que apareciesen pintadas contra las prostitutas en las paredes pintadas de rosa de la antigua venta. Pero nunca habían tenido que poner el sofá y algunas mesas como contrafuerte a los portones porque nunca habían tenido hordas de paletos con la aorta a punto de explotar por la rabia. Y eso que la gran mayoría de ellos eran clientes ocasionales del lupanar.

Las mujeres lloraban desconsoladas y estaban cada vez más seguras de que los rabiosos catetos le iban a prender fuego al lugar con ellas dentro. Como un susurro que poco a poco cobra conciencia, las sirenas de la guardia civil fueron cada vez más reconocibles hasta hacerse plenamente conscientes.

Ahora había diez energúmenos con palos y hachas parados frente a una treintena de guardia civiles y unos doscientos paisanos (casi la totalidad del pueblo) mirando el espectáculo desde el otro lado de la carretera. No hizo falta que los de verde intervinieran porque los catetos folloneros en cuanto vieron la treintena de civiles armados con escudos, porras y cascos, bajaron las hachas, abandonaron los palos y , uno a uno, fueron dejando la explanada que servía de aparcamiento al lupanar.

En el Ayuntamiento, a la misma hora, el alcalde se fumaba un puro con los pies encima de la mesa del consistorio. En dos días había elecciones y ya nadie se acordaría de las peticiones para que presentara cuentas sobre los pastos de la hermandad. Ya nadie se acordaría del sobrecoste de la depuradora que había duplicado el presupuesto inicial y que, a pesar de todo, aún seguía sin finalizarse y ya nadie se acordaría del sablazo que les había pegado con el impuesto sobre pavimentación. Nadie se acordaría de que, sin oficio ni beneficio, en los últimos cuatro años, se había comprado un coche de 60.000 euros y arreglado una casa qua antes se caía a cachos.

Ahora, durante un par de meses, el pueblo entero estaría pendiente del prostíbulo de la carretera y del rumor que él mismo se había encargado de extender de que las prostitutas eran unas depravadas que a la hora de la siesta, regalaban sexo a los chavales adolescentes del pueblo.

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Comentaba este fin de semana con mi hermana, que tiene amistades políticamente “peligrosas” porque en su círculo de habituales tienen un poder adquisitivo alto, profesiones liberales (de esas que NO dan para pagar impuestos porque no llegan al mínimo, pero que sin embargo dan para tener casas de cuatrocientos mil euros, vacaciones en la India, Cancún o Miami y para que sus amados mochuelos estudien en las universidades privadas más elitistas de España o los Estados Unidos) que todos estos “emprendedores” que como digo, no les da el negocio para pagar impuestos, están con el culo prieto por el temor a que PODEMOS llegue al gobierno. Tienen tan integrado en su cerebro que Venezuela es la peor dictadura del mundo y el lugar más horrendo del universo y que PODEMOS quiere convertir España en Venezuela que es lo único “malo” que pueden decir de nosotros.

Y es altamente llamativo que toda esta gente que contribuye menos de lo que debería al bienestar de la patria a pesar de autoconsiderarse altamente patriotas y de autoengañarse con el que “ellos son los que sostienen el estado”, no dediquen ni un solo segundo de su vida a parar, y pensar que coño le ha pasado a este país en los últimos diez años y quiénes son los culpables de ello. Porque puedo entender que esos grandes empresarios que, a base de mordidas, contrataban a espuertas con la administración y se han hecho multimillonarios, no tengan ninguna duda de que para ellos, este sistema y estos partidos (PP-PSOE o Ciudadanos) son los que les interesan. Pero estos desgraciados que nunca han sacado partido de su ideología más allá de haber explotado a la asistenta o a los empleados de su pequeño negocio, más allá de defraudar los impuestos no por llevarse la pasta a Suiza o Panamá, no por tener contratadas SICAV, sino simplemente porque hacienda no hace su trabajo y no pregunta de dónde cojones sale tanto chalet, tanto coche de lujo o tantas universidades privadas con un salario anual de 15.000 euros (que es lo que declaran), ¿que tienen que temer de nosotros?

Si la #mafia deformativa no fuera como es, la mayor parte de los españoles estarían pensando que el partido de estos señores que están en el Gobierno está imputado, que han pagado sedes con los fondos para la lucha antiterrorista, que tienen más de seiscientos casos por corrupción abiertos, que se han lucrado ilícitamente (recordemos que Bárcenas llegó a tener más de 70 millones de euros fuera de España y se supone que sólo son una parte de la caja “B” del partido), que allí dónde se ha levantado la alfombra como en Madrid se han encontrado desde el pago de 41.500 euros MENSUALES a una empresa por unas naves sin uso, hasta el pago de UN MILLON QUINIENTOS MIL EUROS por el mantenimiento de una estación meteorológica en la M-30 que cuesta la friolera de 700 euros, pasando por los CUARENTA MILLONES DE EUROS que una trabajadora afirma que el Ministerio de Agricultura acordó pagar a FCC por algo que en realidad valía 3, 5 millones.

El español debería estar pensando que en Andalucía el caso de los ERES nos ha supuesto unos SEIS MIL MILLONES DE EUROS defraudados, mientras el partido de Sanchez Castejón y Susana Díaz tiene imputados a los dos últimos presidentes de la Junta de Andalucía y cientos de casos de puertas giratorias.

Si la #mafia deformativa no estuviera en manos de quiénes se han llevado el 90% del dinero público que nos ha costado la crisis (los bancos), el español medio entendería que el único miedo que hay que tener a un gobierno de las confluencias está en la UE y el hijoputismo que han demostrado los Juncker de turno con quiénes no creen en representaciones sino en democracia real, con los que creemos que es el pueblo el que debe decidir por sus intereses y no los lobbys, que el TTIP no es un acuerdo comercial sino una nueva constitución mundial para legalizar el abuso de las multinacionales y para que la salud de las personas, sus derechos y sus intereses queden supeditadas al interés de unos pocos sin escrúpulos.

Pensemos para quién es un peligro PODEMOS y sus confluencias y decidamos si tenemos algo en común con ellos. Si no tenemos nada en común con los defraudadores, banqueros, periodistas paniaguados, constructores, ¿porque votar a PP-PSOE o C’s? ¿para trabajar gratis o tener que emigrar? ¿Para que mientras contribuimos con nuestros impuestos al sostenimiento del estado les paguen la deuda a los bancos? ¿Para que firmen un tratado como el TTIP que nos hará consumir veneno, nos dejará en el paro y sin condiciones laborales?

Piensen y decidan, pero piensen y apaguen la TV.

Apagar el infierno

Abolición

En el callejón oscuro, unos dientes blancos rompían la noche como la cola de una luciérnaga. Asustado, Sam permanecía acurrucado detrás de un barril vacío de arenques. El miedo no le dejaba dormir. La calle no le dejaba dormir. El cielo no le dejaba dormir. La vida no le dejaba dormir.

Desde 1865 la esclavitud estaba abolida legalmente en el sur de los Estados Unidos. Pero él estaba en 1952, casi un siglo después, y su vida de negro seguía siendo la de un esclavo. Legalmente no, pero durante toda su vida había trabajado para un blanco, recogiendo maíz, algodón o cacahuetes de sol a sol por unos centavos al día y un plato de frijoles y puré de patatas frío e insípido. No podía subir al autobús si había blancos. No podía entrar al lavabo de los blancos y los que había para negros parecían charcas para cerdos. Aunque hubiera tenido dinero, no podría haberse comprado una casa porque en ese poblacho de Leary todo el territorio pertenecía a los blancos y jamás permitirían que un negro fuese propietario de nada, y mucho menos de una casa. No podía salir de allí porque no tenía dinero para un billete de autobús y si el Sheriff te pillaba andando por la carretera, te llevaba directamente al calabozo acusándote de vagabundear. Su vida, no se diferenciaba tanto de la de su bisabuelo Albert. Bueno, éste al menos no tenía que dormir al raso porque el dueño de la plantación estaba obligado a darle un techo en el que cobijarse.

Su único momento de evasión es la iglesia. Una iglesia de negros. El único lugar en kilómetros a la redonda donde los negros, como Sam se sienten seguros, cantan seguros, comen seguros y se relacionan seguros. Allí los blancos no se atreven a dictar sus normas.

Hace unos días el reverendo Martin estuvo allí en Leary. Hablaba de igualdad con los blancos, de lucha para conseguir esa igualdad, de desobediencia para conseguirlo, pero sobre todo, hablada de amor, de no violencia y de unión de todos los negros.

Muchos de los allí presentes pensaban que sus palabras eran música celestial pero que, después de casi un siglo desde la abolición de la esclavitud, nada había cambiado y un negro no lo iba a cambiar por muy reverendo que fuera y por mucho carisma que tuviera.

Unos cuantos creían que todo es posible si se lucha y que si no fuera así, aún seguirían con cadenas en los tobillos.

Si les hubieran dicho que cincuenta años después, Estados Unidos tendría el primer presidente negro de la historia, ninguno de los allí presentes se lo hubieran creído.

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Ahora que la unión de Podemos, IU, Compromís, Equo y demás confluencias tienen opciones reales de poder darle la vuelta a esta tortilla en la que nosotros ponemos los huevos, las patatas, la cebolla el aceite y la sartén y son otros los que le sacan beneficio, tenemos que pensar que nada será fácil.

Si nos fijamos en los ayuntamientos del cambio, Madrid, Barcelona, Ferrol, Santiago, Coruña, Cádiz, Valencia, … vemos que hay algunas cosas que han cambiado pero no todo lo que quisiéramos ni tan rápido como suponíamos.

En Madrid, por ejemplo, sabíamos que la ciudad era una ciudad sucia y que la limpieza era escasa y sólo efectiva en aquellos rincones de la casta peperiana como el Bario de Salamanca. La sorpresa ha venido cuando hemos descubierto que el contrato de limpieza no se puede cambiar (remunicipalizarlo costaría la friolera de 7.000 millones de euros) y que aún nos quedan cinco años de sufrir esta suciedad.

Lo que quiero decir es que es muy posible que aunque Unidos Podemos acabe ganando las elecciones, haya muchas cosas que no puedan cambiarse de momento.

Me preocupa mucho la deuda que nos han traspasado desde bancos y empresas privadas hacia lo público y que sobrepasa el 100% de PIB. Y me preocupa porque la UE es un club de hijoputismo en el que los indeseables que regulan las normas, tratan severamente a los díscolos (véase lo que ha pasado en Grecia). Una deuda del 100% no es en si, ni buena, ni mala en este sistema de humo y presencia (Japón tiene el 249,08%) pero si es un peligro si quienes te pueden exigir su pago son aquellos a los que quieres derribar y acabar con su cortijo. Es decir, este sistema actual en el que la economía se basa en algo tan volátil como la “confianza”, permite que por ejemplo California pasara de la bancarrota a la superriqueza en solo cuatro años o que Japón con un 250% de deuda sea una de las potencias económicas del mundo.

Todos sabemos lo que la UE y las agencias mafiosas de calificación internacional le hicieron al Gobierno de Zapatero subiendo el precio del dinero que pedíamos prestado hasta niveles insoportables con el fin de derrocarlo. Decían que el paro, la deuda y el exceso de gasto eran las causas. Hoy tenemos más paro que entonces, la deuda se ha duplicado y el gasto no ha caído (aunque si se han defenestrado los servicios públicos sanitarios y educativos, que eran el objetivo) y sin embargo el precio del dinero está seis veces más barato que entonces.

¿Qué pasará si Unidos Podemos gana las elecciones o forma gobierno? ¿Alguien tiene alguna duda de que esa sanción por incumplimiento del déficit que el indeseable de Juncker ha postergado hasta Julio no nos caerá con todo el peso de sus leyes? ¿Creéis que el precio del dinero que nos prestan se va a mantener al coste actual?¿Creéis que la mafia de las agencias no rebajarán nuestra calificación?

Alguno de los lectores puede pensar que entonces es mejor votar a los causantes de la actual situación económica (PPSOEC’S) y defensores del actual sistema. Y por supuesto que NO. A veces, para evitar la gangrena, hay que perder una pierna pero si no lo hacemos, el cuello, que se siente siempre a salvo, acabará igualmente gangrenado y con la muerte por la enfermedad de todo el cuerpo.

Debemos continuar en nuestra lucha por cambiar este sistema tan injusto en el que se globaliza la precariedad, en el que el 1% de la población posee el 99% de los recursos y en el que, cuando hay mucha disidencia, se toman medidas que recortan la libertad de las personas.

Será difícil, nos pondrán en serios problemas, pero si no cortamos ahora, en unos años estaremos matándonos por la superveniencia.

P.D.: Desde aquí, quiero dar la bienvenida al equipo del cambio a Rosa María Artal. Su decisión se que ha sido difícil pero necesitamos a esas personas valientes, íntegras y luchadoras. Desde aquí Gracias Rosa.

Elecciones

TRAICIÓN

Los ratones debatían sobre la necesidad de alejar a la comadreja de la tenada. Era verdad que la comadreja era hermana de leche de muchos de los ratones. Acogida como hija por la rata Ramona cuando su madre cayó víctima de uno de los cepos del amo y criada como una rata más de aquella camada que Ramona acababa de dar a luz, Esperanza, había vivido siempre en armonía con el resto de sus hermanas y hermanos, hijas e hijos de Ramona. Sin embargo, había sospechas fundamentadas de que, todas aquellas crías que habían desparecido misteriosamente de cada camada, desde que Esperanza tenía edad para vivir por su cuenta, eran obra de la comadreja. Nunca nadie había visto llevarse a ninguna de las crías, pero aparecían bolas de heces llenas de pelusón y huesos, junto a la madriguera de Esperanza. Ella, siempre había dicho que era una rata, porque se había criado con las ratas y su madre adoptiva era una rata. Siempre proclamaba la defensa de las ratas, pero desaparecía misteriosamente cuando alguna de sus compañeras de especie atacaba a sus hermanas de leche.

Finalmente, la discusión llegó a su fin y las ratas decidieron que no había pruebas contra Esperanza. Así que, una vez más, ésta se quedó como una rata más.

Llegó el día en que desaparecieron las ovejas de la tenada y con ellas, el pienso del que se aprovechaban las ratas. También desaparecieron los conejos que había junto a la tenada y las gallinas. Todos los lugares de los que las ratas sacaban su sustento se esfumaron de la noche a la mañana.

Las comadrejas, a falta de crías de conejo y polluelos a los que hincar el diente, atacaron la ratonera . Todas confiaban en que Esperanza les ayudara. La sorpresa vino cuando entre los atacantes, ella que conocía a la perfección recovecos y lugares ocultos, era la que indicaba a las demás comadrejas dónde escarbar.

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Se está planteando la posibilidad de que Podemos, acabe absteniéndose en una nueva investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, con el apoyo de Ciudadanos.

Esa posibilidad es tan interesada como las encuestas que publica cada dos días la prensa mafiosa del Grupo PRISA en las que, ante unas nuevas elecciones, Ciudadanos sería el más beneficiado y Podemos, la formación más perjudicada en número de votos y escaños. Recordemos que una semana antes de las elecciones de diciembre, la empresa esa de encuestas que lleva ensalzando, mintiendo y cocinando encuestas para la mafia periodística, le daba a Ciudadanos 90 escaños y acabó teniendo 40. Además, no salen las sumas. Porque para ser Presidente del Gobierno, el guapo Sánchez necesita algo más que 131 síes.

Otra posibilidad es la negociación a tres, con un gobierno de PSOE sólo o C’SOE en la que PODEMOS vote a favor a cambio de la promesa de un programa de gobierno que salvaguarde derechos y eche para atrás la reforma laboral del PP. Esta posibilidad sería un suicidio de la formación morada. Como está ocurriendo en Castilla La Mancha o en Extremadura, dónde gobierna el PSOE gracias al apoyo a la investidura de PODEMOS, todas las leyes importantes que afectan a las gentes de abajo, ley de presupuestos, de derechos sociales, etc, llegan a los parlamentos de ambas comunidades con un pacto PSOE-Ciudadanos-PP y excluyen de la negociación a nuestra formación que no le queda otra que votar en contra porque son leyes “más de lo de siempre”.

La única posibilidad, por tanto, si se quieren evitar nuevas elecciones Generales, es que Podemos controle la acción del Gobierno desde dentro, es decir, formando parte del Gobierno.

Aquí surge el principal impedimento. El PSOE no quiere pactar con PODEMOS de ninguna de las maneras. Y no es por la mierda esa de González y la cal que ha servido de excusa. Es simplemente porque el PSOE nunca ha sido un partido social y mucho menos desde que en octubre del 74, el liberal Isidoro, ese que nunca fue detenido en ninguna manifestación antifranquista y que ni siquiera estaba fichado por la policía franquista, se hizo con la secretaría general. Ya en la segunda república, el PSOE traicionó a sus votantes. Desaparecido del mapa y de la lucha antifranquista durante 40 años, emergió de la casi nada tras la muerte del dictador a base del poder del dinero alemán y del pacto entre Billy Brant y el carnicero Kissinger. El PSOE es lo que en Alemania han venido llamando durante años, la democracia cristiana. Un partido con cierta inquietud de derechos pero con un concepto capitalista del sistema que nada tiene que ver ni con la igualdad, ni con los derechos sociales, ni mucho menos con el sistema de servicios públicos.

Así, el PSOE nunca pactará con PODEMOS a no ser que renunciemos a la recuperación de derechos laborales, al revertimiento de los servicios públicos que han sido regalados a particulares y empresas “amigas” y sobre todo, al reparto equitativo de los impuestos en función de la riqueza.

Y si renunciamos a eso, PODEMOS será historia en dos años.

Episodio Cinco. El bloqueo Judicial

La Cloaca

Desde el suelo sólo ve unas grandes orejas en una cabeza cuadrada detrás de unas gafas tornasol y unos zapatos cuarteados que parecen sujetar la mesa que hay entre ambos. Pío, con un ojo hinchado en el que apenas llega la luz, el otro morado, el labio superior partido y un gran hilo gordo y rojo desprendiéndose de las fosas nasales, está muerto de miedo. No sabe lo que va sucederle (¡qué más puede pasarle como no sea que le peguen un tiro allí mismo!).  Él es un estudiante modelo. Pero aún no sabe porque acabó afiliándose al Partido Comunista Reconstituido.  Es pobre y joven y le pueden las injusticias. Aparte de eso, no sabe nada del comunismo, ni mucho menos de lo que significa.

Su torturador, el Orejas,  es en parte una historia repetida. Él, en su juventud, fue afiliado a la JSU porque todos sus amigos lo eran. Fue detenido y torturado. Y, aunque Pio no lo sabe aún, acabó siendo confidente de la policía de España franquista y entregando a la dirección del Partido Comunista en Madrid, a la del Socorro Rojo Internacional y a las Trece Rosas Rojas a los ganadores del golpe de estado del 36. Ahora es el Jefe de la Brigada Político Social de la Policía franquista.

  • Levántate, mierda humana! –le dice el orejas después de quitarle las esposas que le asían a la pata metálica del escritorio.

Ahora, al levantarse, ve a un tipo godaco, de no mucha estatura, cara de mala hostia y gafas de sheriff de uno de esos pueblos perdidos de la américa profunda. Acojona, sólo con mirarlo.

  • vamos a ver, mierdecilla. –le dice el Orejas – Yo me como tres como tu todos los días antes de desayunar. Te espera otro ojo ciego, unas cuantas costillas rotas y si me sale de los cojones un tiro por la espalda cuando vayas a huir. A no ser claro que, un mierda como tú, me diga lo que quiero saber: el nombre y apellidos de todos tus camaradas de la universidad.
  • Yo…. Yo no se nada …. Se lo juro…. Yo….

Pero por la pernera  de los pantalones de Pío empieza a correr una gran mancha de humedad y el olor a mierda inunda toda la habitación.

  • Lo que yo digo, sois todos unos mierdas…

Entonces Pío, tras haber sido sacado de la habitación a rastras, cambiado de pantalones por unos militares y devuelto de nuevo a la clemencia de su torturador, comienza a cantar todos y cada uno de los nombres de sus compañeros y compañeras e incluso, sin preguntárselo, los de aquellos que conoce y alguna vez fueron a alguna de las reuniones clandestinas.

Pero el Orejas no suelta a Pío. Le mete en una celda del segundo sótano de la Puerta del Sol. Pío, continúa muerto de miedo y cree que le van a pegar un tiro. No sabe que lo que su torturador quiere es que pase unos días más acojonado mientras se le va el hinchazón de los ojos y empiezan a cicatrizar las heridas de los labios.

Diez días más tarde, Pío vuelve a la habitación del escritorio y las manchas de sangre (falsa) en el suelo. Sus ojos ya no tienen morado alrededor y sus labios guardan pequeñas señales irreconocibles de la paliza.

  • Tu eres Pío, ¿no? – pregunta el Orejas.
  • Si…, si,.. señor.
  • Verás Pío. Veamos si eres un tipo tan inteligente como dicen tus notas de universidad. Necesito que me hagas un favor. Bueno nos hacemos uno mutuamente. Tú me lo haces a mí, y yo después, te suelto y hago desaparecer tu ficha policial.

Pío no dice nada pero sus ojos que se han abierto como dos faros por la noche, lo dicen todo.

  • Verás. ¿sabes lo que es esto? –enseña unos papeles en la mano derecha- Son dos billetes para Roma. Uno a tu nombre y el otro a nombre de mi subordinado Antonio. Ambos tenéis que hacer un pequeño trabajito en Roma. Nada de importancia. Cosa de unos cuantos días. Si lo haces bien, como te he prometido, serás libre y tu ficha desaparecerá. Si intentas darnos portazo y escapar, acabarás en una caja de pino. Y si por el azar logras fugarte, extenderé entre tus compañeros del PCR la idea de que les has vendido y ellos mismos acabarán contigo.

En Roma, el 29 de abril de 1966, Monseñor Ussía Urriticoechea, desaparece en extrañas circunstancias. Al día siguiente, unos presuntos anarquistas autodenominados GARI y su comando “Grupo Primero de Mayo”, dicen tenerlo secuestrado y exigen la liberación de los presos políticos en España (así en general, sin nombres, número de ellos o afiliación política). El once de mayo, El Orejas y su compinche Antonio, rescatan sin tiros, detenciones, ni ruido a Monseñor de sus captores.

El pacto nunca se llevará a cabo. Pío acaba siendo confidente del Orejas y formando parte de los GRAPO, bajo cuyas siglas llevará a cabo otras misiones de promoción y ensalzamiento del Orejas como el presunto secuestro y liberación del Presidente del Consejo de Estado Oriol y del General Villaescusa, ambos liberados también sin tiros, sin ruido y con la detención de dos de sus captores.

Relato ficticio basado en “Las Tres Bodas de Manolita” de Almudena Grandes e “Historias de la transición: el fin del apagón, 1973-1981” de José Carlos Clemente.

 

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Un estado democrático actual depende básicamente de que sus tres poderes esenciales: el ejecutivo (Gobierno),  el Legislativo (Las Cortes o Parlamento) y el judicial (los tribunales), sean elegidos de forma democrática y todos sean independientes de los demás y controlados por la legalidad vigente que evidentemente debe emanar del pueblo soberano.

Sobre el papel, hay muchos estados democráticos. A pie de tierra, la democracia, en esta Tercera Guerra mundial dónde las balas son la restricción de derechos y las trincheras la red, frente a los medios de incomunicación, adoctrinamiento, manipulación y expansión del pensamiento que conviene a sus dueños (bancos y poderes económicos), la democracia se nos está yendo por el agujero del wáter.

La legalidad, que debe ser interpretada por los Tribunales, se retuerce a favor de los poderosos sin pudor y sin ningún cargo de conciencia. Cuando el poderoso se enfrenta a acusaciones de corrupción, estafa o abuso de poder, siempre acude a la presunción de inocencia y a la legalidad de los Tribunales. Cuando el escándalo es tan mayúsculo que ni siquiera los Tribunales pueden hacer vista gorda, siempre hay un tonto al que cargarle el mochuelo que a su vez dirá que ha sido víctima de la manipulación política de la judicatura.

Ya casi nadie se acuerda, porque los medios de incomunicación no quieren recordarlo, pero no hace ni seis años que el PP bloqueaba todos los nombramientos del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial (a éstos los eligen las Cortes) porque los candidatos propuestos no eran de su “cuerda”. Sólo, cuando hace cuatro años y pico tuvieron mayoría absoluta, desbloquearon los nombramientos. Por supuesto que éstos fueron con gente de su confianza. ¡Si hasta el propio Presidente del Constitucional, ha sido (o es) militante del PP!

Si a esto le sumamos que la fiscalía es nombrada para uso y abuso del Gobierno de turno, nos encontramos con anomalías tan evidentes como que la Fiscalía del caso Noos, parece una abogada de la hermana del Rey y su marido el empalmado, que sea como sea, se intenta que Zapata (el concejal de AhoraMadrid) sea enjuiciado por un delito tan extremadamente grave como el del humor negro y desagradable, que a Rita Maestre (otra de PODEMOS) le caigan cuatro mil euros por una protesta en la capilla de la Universidad, que sin embargo el ataque con bengalas a la mezquita de la M-30 en Madrid quede impune (son cosas de chiquillos) o que a unos pobres cómicos les apliquen la ley antiterrorista por una función de títeres. Por no hablar de la impunidad de la corrupción de PP-PSOE-CIU en este país (Los Bárcenas, Barberá, Rato, Pujol, Cháves, Griñán,…)

Cuando la justicia no es igual para todos, no existe democracia. Cuando los ricos y mafiosos (como en Brasil) intentan linchar políticamente a Lula a través de tribunales parecidos a los de España, para que no pueda volver a presentarse a la Presidencia, tampoco hay democracia. Cuando los poderes económicos y propagandísticos ponen toda su maquinaria política, periodística y económica para que gane un tipo agobiado por los casos de enriquecimiento ilícito y corrupción como Macri en Argentina, cuando se saltan a la torera los tratados internacionales, la Convención de Ginebra y la Declaración de Derechos Humanos firmada en la ONU por los países que componen la UE, para deportar, encarcelar y denigrar a las personas que huyen del terror y la muerte de una guerra de la que somos cómplices y partícipes por la venta de armas, a cambio del pago por esos servicios a Turquía y Grecia, no hay democracia.

Cuando se inventa y fomenta el miedo a otros seres humanos por la religión que profesan, cuando se inventan y promocionan conflictos bélicos para la venta de armas, cuando se limitan derechos para una supuesta seguridad, que los hechos demuestran que no sirve para nada, salvo para limitar las libertades de los ciudadanos, no hay democracia.

Cuando un partido es imputado y reconocido por un sumario como creado para delinquir y sigue en el gobierno y sigue actuando, no hay democracia.

Cuando las leyes que debieran ser las galantes de la libertad de las personas, de sus derechos y de la justicia social, han sido retorcidas, cuando los Tribunales que debieran velar por el cumplimiento de la justicia y la tolerancia son ocupados por personajes cuya conciencia e interés político pesa infinitamente más que la justicia, no hay democracia.

Seguimos perdiendo esta guerra. Seguimos haciendo caso como borregos a esos medios de incomunicación llenos de periolistos que lo único que quieren es cobrar a fin de mes y conservar su estatus.

Mientras sigamos consumiendo medios tóxicos, seguiremos perdiendo la batalla. Y si al final perdemos la guerra, esto de ahora, parecerá el sueño del paraíso.

Cuatro. El invierno de lo individual

Individuos

La madriguera estaba por primera vez en progreso. Ya no faltaba la comida y sólo se moría de viejo. Los ratones se habían puesto todos de acuerdo. Cada uno se repartiría las funciones de forma que los gatos nunca les pillaran desprevenidos. Si unos salían a buscar trozos de queso de entre las sobras de la cocina o una patrulla se internaba en la despensa, otros vigilaban la puerta por si venían los gatos y dar la alarma y otros estaban al acecho esperando el aviso de los vigilantes para que, mediante una serie de hilos y trampas, los gatos acabaran llevándose por delante cacerolas, platos, cuchillos, tenedores,… que además de sembrar el caos y la confusión, hacía que los ratones pudieran huir todos a una, produciendo lesiones en los felinos.

Isidoro era un ratón dicharachero y charlatán. Un día, mientras hacía una de las guardias, vio un trozo pequeño del mejor queso manchego del mundo a un escaso metro de su posición. Dudó. No sabía si acercarse. Era peligroso y podría ser una trampa. Pero la gula pudo sobre la razón y acabó acercándose tan deprisa que volvió con el queso entre los dientes sin que nadie se diera cuenta. Dos días más tarde volvió a ver, en el mismo lugar, otro trozo del mismo queso. Y tres días después de la segunda ocasión, y dos días más tarde de la tercera, y así cada dos o tres días durante un mes. Cada día que conseguía su pequeño triunfo observaba menos alrededor y bajaba más la guardia. Al mes descubrió que, un metro más allá del primer trozo de queso, había otro. Y después otro, y otro,… Y poco a poco fue recorriendo el camino del queso que llevaba al milagro: la cava de los quesos. Nunca había visto ni un solo gato en los alrededores y sólo había un pequeño problema, que el camino recorrido hacia el almacén frio y fresco de los quesos, era tan estrecho que varios ratones sólo podrían ir en fila india y que debían esperar a que todos estuvieran en la despensa para poder volver. Isidoro le contó lo que había descubierto a su novia Susana y a todos sus amigos más cercanos, quiénes empezaron a bajar la guardia y emprendieron poco a poco el nuevo camino a la despensa de los quesos. Éstos, se lo contaron a otros y cada vez eran más los que incumplían sus deberes como guardianes porque se acercaban a la despensa de los quesos. De allí no podían sacar alimentos para los demás porque, el camino era tan estrecho que en algunos lugares ellos mismos tenían problemas para pasar. Pero a cambio, ellos comían lo que querían y no había peligro de que los gatos les pillaran. Pero claro, si no había guardia, los gatos podían atrapar a los comandos de la cocina y la despensa. De nuevo había bajas entre las filas de los ratones. El Consejo ratonil decidió que dado que el camino descubierto por Gaspar era más seguro, ellos serían los primeros en ir todos los días a la cueva de los quesos y que los demás hicieran lo que pudieran. Algunos ratones no estaban de acuerdo. El sistema de la vigilancia y la colaboración era mucho mejor ya que daba de comer a todos y no producía bajas. Pero la mayoría, viendo que podrían tener todo el queso que quisieran sin peligro, decidieron que era mejor ir cada uno por su cuenta a buscar queso entero y rico, que buscar unas simples migajas que además había que compartir con el resto. Así que, ahora, acercarse a la cocina se había vuelto peligroso y cada vez contaba con menos partidarios. Las colas para acceder a la despensa de los quesos, eran interminables y había problemas en la entrada al pasadizo porque todos querían ser los primeros. Los más fuertes se impusieron y los demás fueron guardando el turno. Pronto, los más débiles nunca pasaban a la despensa porque el camino siempre estaba ocupado. Los gatos, que habían ideado el sistema del pasadizo para dividir a los ratones, pasaron de estar todo el día de fiesta porque cazar era muy fácil a tener que sudar la gota gorda para encontrar víctimas, porque sólo los más listos y hábiles iban a la cocina y eran muy escurridizos. Los ratones más fuertes, empezaron a engordar y a no caber por el pasadizo. Poco podían hacer porque si salían a buscar comida a la cocina, eran presa fácil de los gatos. El consejo ratonil decretó que ellos no irían más a por la comida y que los demás ratones deberían llevársela, porque para eso tomaban las decisiones. Como no podían traerla por el pasadizo, decretaron que comandos suicidas irían a por la comida al viejo estilo. La población de ratones empezó a disminuir considerablemente y los gatos fueron abandonando el edificio en busca de otro lugar con mayor abundancia de comida. De pronto, un día, ya no había quién les trajera la comida a los ancianos del consejo porque sólo quedaban ellos. Ya no había gatos, pero tampoco ratones. Ellos eran demasiado ancianos como para perpetuar la especie. El bien individual, había acabado con el colectivo ratonil. Los gatos, seguían existiendo fuera. Vivían en otros paraísos en los que podían obtener comida sin problemas. Y si ya no había ratones, comían peces. Y cuando éstos se acabaran, comerían carne y cuando ya no hubiera carne, sobras, y cuando ya no hubiera sobras, ¿que más da si para entonces ya no vivirían ninguno de ellos?

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En esta guerra económica en la que nos han metido los de siempre, la principal estrategia de combate es el individualismo. “No hay nada más democrático que lo individual, que cada uno pueda hacer lo que quiera”, reza el principal credo capitalista. Y eso, a base de repetirlo cientos y cientos de veces, en esa trinchera que son los medios de incomunicación, adoctrinamiento y ensalzamiento del pensamiento único, se nos ha quedado marcado a fuego en nuestro ideario. Lo que antes era el bien común, el bien de la comunidad, ahora es el beneficio propio. En nuestros pueblos más antiguos queda el vestigio del trabajo a “concejo” y de los ayuntamientos de concejo abierto, dónde todos los vecinos son concejales y por tanto tienen voto y voz pero siempre se hace lo que dictamina la mayoría y además dado el escaso volumen de recursos de ese ayuntamiento, trabajando gratis para la comunidad. Por ese sistema, se llevó el agua potable y los saneamientos en mi pueblo a las casas, a finales de los años 70. Por ese sistema, se tiró completamente el ayuntamiento y se hizo nuevo y por ese sistema, pagaban al pastor de las cabras durante los cincuenta y sesenta. Luego, llegó la Televisión, las envidias, la generalización de lo que no era sino excepción, se empezó pagando por el trabajo común y se acabó sin poder hacer ninguna obra importante si no hay suficiente presupuesto.

Estos días que ando bastante pocho, he acabado viendo la televisión más de lo que la inteligencia aconseja. Y no se si es que a todo le saco punta o es que realmente indigna ver los noticiarios. Comentaban el otro día una manifestación en Málaga contra los huelguistas de basura. En ella se les llegó a llamar terroristas (ahora, todo lo que no concuerda con el pensamiento único, se llama así) Daba igual si el personal que recoge la basura no cobraba lo prometido, daba igual si no se podían coger vacaciones o librar fines de semana o si se contrataba a dedo, porque lo importante era que Málaga parecía un estercolero y que la Semana Santa estaba a punto de llegar. Que el ayuntamiento incumpliera lo acordado o que los trabajadores sean tratados como esclavos, no importa.

Esta situación la he vivido yo en Madrid con el personal del Metro a quién personajes tan “profesionales” como la periodista Ana Pastor llegó a calificar como incívicos porque ir en metro, según ella, era un derecho fundamental y por tanto la huelga era una coacción.

Este sistema de primar lo individual sobre el bien colectivo, de admirar las posesiones individuales como el gran éxito de la humanidad, nos ha llevado a que la huelga haya dejado de ser una forma de conseguir mejoras o incluso de mantenerlas y a estar el punto en el que estamos dónde hay trabajos por menos de 400 euros mensuales, dónde a la gente se le hacen pruebas laborales de tres meses sin cobrar y dónde todo vale a la hora de ofrecer un trabajo.

Lo peor es que estamos amoldándonos a ver como normal la inestabilidad laboral y la falta de derechos y empiezan de nuevo a hacerse planes de futuro con contratos por días, sin horarios, vacaciones o relaciones familiares.

O espabilamos, o volveremos a la selva dónde la fiera más fuerte se come sin pudor al más débil. Al neolítico dónde el más fuerte cambiaba de cueva aunque estuviera ocupada por el vecino, a base de echarle a garrotazos.

El futuro de armas de fuego, violencia y antisistemismo (dónde gobierna el más malo y el más hijoputa) está a la vuelta de la esquina. Miren ustedes la UE que paga a Turquía para que devuelva a los desplazados de Siria como sea, miren ustedes a ese xenófobo cromañón llamado Donald Trump o miren ustedes que nos ha pasado en este país con la ley Mordaza.

Episodio tres. El regreso de Don Claudio

¿Ha visto usted al Caudillo? Perdone pero yo no le conozco así que será Don Claudio.

¡Que bonita la amanita!

-tututu… tututu… tutututu…

Sacó la mano derecha de entre las sábanas y apagó el despertador. Para un día que podía quedarse acurrucadita entre las calentitas sábanas se le había ocurrido el día anterior ir a buscar setas.

Manuela nunca había ido a buscar setas. Ella era más de champiñón del Super o de setas de la frutería. Pero un día había encontrado unos boletus a buen precio, de una pinta extraordinaria y eso fue su perdición. Buscó una receta en la tablet, picó cebollita y ajo, los rehogó, añadió un poquito de coñac, dejó que se evaporara, incorporó los boletus, limpitos y troceados, les dio unas vueltas, añadió un cacito de caldo que tenía en la cazuela, dejó cocinar 5 minutos y ¡oye!, ¡manjar de dioses!

Los boletus estaban caros y en un programa de la tele, decía que eran fáciles de conseguir en bosques mediterráneos. Así que, tras un miércoles y un jueves de temperatura amable pero lluviosos, el viernes había salido el sol y para ese sábado daban buena temperatura, hizo propósito de madrugar e ir a la aventura.

Manuela, se montó en el coche y acompañada por una navajilla afilada y una cesta de mimbre compradas para la ocasión (lo había visto en la tele que es así como cogerlas porque las esporas caen por entre los mimbres y vas sembrando por el campo), emprendió el viaje de tres cuartos de hora que la separaban del campo más “salvaje”.

Una vez allí, se dio cuenta que la cosa no era tan fácil como decía la televisión. Los boletus no nacen con etiqueta y en el campo crecen infinidad de variantes desconocidas e incluso peligrosas. Así que, Manuela hizo uso de su archivo memorial e intentó buscar algún espécimen parecido a los que había cocinado o a los champiñones o setas de cultivo que compraba. Anduvo bastante por entre praderas y arroyos sin encontrar ni una sola seta parecida al manjar buscado. A la derecha, el camino se abría y llevaba a un bosque de robles y pinos. Ella creía que las setas salen en las praderas. Eso es lo que le había oído a su abuelo cuando era pequeña, pero como no había encontrado nada y el sol ya despuntaba y empezaba a picar, decidió meterse en entre los árboles. ¡Bingo! Nada más entrar, vio unos cuantos ejemplares que se parecían bastante a lo que estaba buscando. A la izquierda, entre cardos y ramas secas, apuntaba un ejemplar con paraguas marrón, feo, lleno de tierra y de maleza. Un poquito más hacia la derecha había una seta preciosa de color anaranjado y una especie de puntitos o lunares blancos. Brillaba mucho y era una seta preciosa. Un poquito más a la derecha había otras tres o cuatro cuyo sombrero era de color ceniza y un precioso tronco de color rojizo anaranjado.

Manuela abrió la navajuela y empezó a cortar con cuidado de no arrancar el cepellón (como había visto en la televisión) y fue poco a poco metiendo en la cesta las dos setas de lunares, las tres de tronco anaranjado y el feo del sombrero marrón y la tierra.

Camino del coche, se encontró con un paisano de los de boina calada hasta las cejas, pantalón de pana raído, faja enroscada en la panza y botas de zapatero artesano.

  • Perdone señor, le dijo Manuela. ¿Usted, conoce las setas?

  • Quiá, señora. Yo le puedo decir las que yo me comería y las que no.

  • ¿Podría echarme un vistazo a las que llevo en la cesta?

El anciano, metió la nariz en la cesta y empezó a sacar. Esta no, esta, no, esta tampoco, esta no, Esta no… Fue tirando al suelo todas menos la marrón llena de barro y pajas.

  • ¡Oiga, que me ha dejado usted sin setas!

  • Yo le he dicho las que yo me comería. Usted puede hacer lo que quiera. Yo no le digo que las del suelo sean malas. Pero en mi casa no entrarían.

Manuela, pensó que mucho trabajo, mucho madrugón y mucha caminata para solo una seta. Y las del suelo tenían una pinta excelente. Con sus tonos anaranjados y rojizos. ¡No podían ser malas!

Tres días después La Voz de Castilla publicaba que había ingresado en la UVI, una señora por ingestión de setas venenosas. En su casa habían encontrado en la basura, un boletus aereus y en la encimera un par de amanitas muscaria y un boletus de Satanás.

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En esta guerra en la que las trincheras son el sofá y las balas los medios de incomunicación, adoctrinamiento, adormecimiento y propaganda del pensamiento único, nada es lo que parece y la ética, la moral y los valores cívicos se han vuelto metralla.

El pensamiento fascista ha sido inoculado en nuestra sociedad a través de esos medios. Si reclamas la injusticia de que metan en la cárcel a unos actores por una obra de marionetas, estás a favor del terrorismo de ETA. Si defiendes que Otegui estuvo encarcelado como preso político porque no pudieron probar que militara en la banda terrorista (y si ellos, con sus medios no pudieron probarlo, lo normal es que no fuera) también eres ETA. Si recuerdas que hubo un presidente bajo cuyo mandato se enterraron a PESONAS (inocentes, para más escándalo), confundidas con terroristas, en cal viva, eres un desgraciado que quiere remover el pasado, si recuerdas que sigue habiendo miles de españoles enterrados en fosas comunes junto a una cuneta, también eres un desgraciado terrorista. Pero si no condenas el fascismo, el franquismo, el nazismo, entonces eres muy responsable y cabal porque hay que olvidad el pasado. Un pasado te abre las puertas de la decencia y el otro el del terrorismo. Uno te hace héroe y el otro terrorista. Todo ello bajo el prisma de la democracia en la que votar directamente es malo y decidir por ti mismo es cosa de antisistemas.

Esta es una guerra mundial con batallas locales. Como digo, la trinchera es el sofá, la calle, el trabajo, allá donde puedan hacerte callar con el pensamiento único, allá donde la verdad que se defiende es la que sale en la tele. En Estados Unidos, se presenta a las elecciones con posibilidad de ganarla, un tipo misógino, fascista, homófobo, sexista, intolerante, indecente, analfabeto cultural,… que quiere levantar muros contra la inmigración y lo más delirante es que puede salir elegido con los votos de los inmigrantes hispanos.

En la UE, se permiten los muros de la vergüenza. Se impide el acogimiento humanitario de cientos de miles de desplazados, a los que se les niega el carácter de refugiados, que huyen de una guerra cuyos culpables son los que manejan las políticas nacionales, principales intermediarios en las ventas de armas. Se suspende la libertad de movimientos entre países. La los hijos de la Gran Bretaña, se les permite estar, sin que tengan que cumplir los mínimos democráticos de la decencia de la igualdad y del acceso a la sanidad, la educación y los derechos laborales. Durante años se negaba la entrada a estados porque no eran democráticos y ahora se ejercen políticas fascistas como el que bebe un vaso de agua.

Estamos perdiendo la batalla por incosciencia, por desconocimiento y por que la propaganda no nos deja pensar. Estamos en pleno bosque vietnamita donde la televisión es el altavoz desde el que se lanzan consignas de atolondramiento y decaimiento general.

Setenta años después de derrotado el nazismo, Goebbels trabaja para todos nuestros gobiernos. Setenta años de acabada la segunda guerra mundial, el fascismo va ganando la batalla y va imponiendo sus mantras y aseveraciones. Setenta años después de la lucha por la libertad, nos están cambiando la nuestra, tornillo a tornillo, clavo a clavo para que, cuando despertemos y seamos conscientes de que este puente, ya no es el puente de la libertad, no podamos hacer nada.

Franco, Hitler y Moussolini, están gobernando Europa y pueden gobernar el mundo.

Episodio 2. La Batalla de lo Público

El desahucio confidencial

En la sartén unas patatas aullaban en aceite hirviendo. Fortunato batía unos huevos en un bol, mientras su esposa Manolita leía recostada en un sillón orejero, la última novela de Almudena Grandes.

El timbre de la puerta cortó el silencio del salón y apagó el chup-chup de las patatas.

  • Llaman a la puerta, Manolita.

  • Ya voy -respondió la lectora compulsiva-

Manolita, cerró la tapa del libro digital y se encaminó hacia la puerta. Al abrirla, se encontró de bruces con dos señoritas con una carpeta cada una en el costado y varios guardia civiles de comparsa.

  • Buenas tardes, señora

  • Buenas tardes – respondió Manolita-

  • ¿Es usted Manuela García Román?

  • Si señorita, digame.

  • Su marido Fortunato Serrano Lara, ¿está en casa?

  • ¡Fortu! Ven -gritó Manolita-

Fortu dejó el bol sobre la encimera y apartó las patatas del fuego.

  • ¿Es usted Fortunato Serrano Lara?

  • Si señorita. ¿A qué viene tanta guardia civil?

  • Traemos una orden de desahucio sobre el domicilio de ustedes.

  • ¿Una orden de desahucio? ¿Y por que?

  • Eso no se lo podemos decir. La ley, tiene confidencialidad.

  • Confi… ¿que?

  • Si, que no podemos decirle la causa porque así lo estipula la ley.

  • ¿Que ley?¿Y quién coño ha aprobado esa ley?

  • La nueva ley de servicios bancarios. La aprobaron el mes pasado en el Congreso. Tanto la ley como sus acciones no se pueden comunicar en los próximos cinco años.

  • Pero vamos a ver – dijo Manolita- ¿Me están ustedes diciendo que me van a quitar la casa y que no voy a saber cuál es el motivo?

  • Eso lo tendrá usted que hablar con el BBVA que es quién ha interpuesto el recurso al juez. Ellos son los que se quedan con su casa. Pregúnteles a ellos.

  • ¿Y si es un error? ¿Y si pago lo que supuestamente debemos?

  • No es posible el error. Y aunque pague, su casa no volverá a ser suya. Lo prohíbe la misma ley.

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Te ha resultado la historieta poco creíble, ¿a que si? Bueno, pues cambiamos casa por el servicio público de salud o por el agua del Canal de Isabel II (o de la compañía o ayuntamiento de tu ciudad o pueblo) y tenemos lo que nos quieren aprobar con el TISA.

Como decía el otro día, en mi anterior artículo, estamos en guerra. La Tercera Guerra mundial se está desarrollando sin que la percibamos. Porque no es una guerra con tiros, tanques, trincheras, bombarderos sobrevolando ciudades, gentes corriendo hacia el metro o cuevas en las que refugiarse,… No. Es una guerra económica en la que los muertos son por enfermedades contra las que no pueden luchar por no tener acceso a la medicina moderna ni a la investigación y los padecimientos son los salarios de miseria, el trabajo inestable, la nulidad de un futuro seguro, los horarios infernales y la comida escasa para millones de personas. A cambio nos drogan diariamente con espectáculos infames en una televisión que nos seda y nos calma. Para asegurarse esa paz social, los que nos explotan, el enemigo que está ganando la guerra, controla los deformativos de las radios y las teles, no con censura, sino con la espada de Damocles del despido si no se cuentan las cosas tal y como están asignadas.

Escribía el otro día Vicenç Navarro un excelente artículo (como todo lo que publica) en el que nos contaba quién es el miserable responsable de las obligadas políticas de austeridad de Grecia y España que tienen como fin acabar con los servicios públicos y sobre todo, llenar las arcas de un paraíso fiscal que todos desconocemos: Holanda.

Para ello, están convirtiendo las leyes inmorales de la piratería en legislación internacional. Legislación que negocian, no sabemos quién, que no dejan que nadie vea y que luego los estúpidos políticos de turno, votan desconociendo el contenido, aunque no las consecuencias: pobreza, miseria, esclavitud y dominio sobre los pobres, a los que dicen representar y pingües beneficios para sus cuentas corrientes en Suiza, las Bermudas o las Islas Caimán.

Eso son los tratados que negocian a nuestras espaldas, que como en el caso del TTIP los diputados no sólo desconocen, sino que deben verlos, cuando les dejan, sin cámaras, ni bolis, ni móviles y casi hasta sin ropa. ¿Como coño luego pueden votar afirmativamente a algo que desconocen?

En el caso del TISA es aún peor. Lo que conocemos sobre la privatización irreversible de los servicios públicos, sobre el transporte, el agua, la medicina, etc., es porque wikileaks lo filtro hace unos cuantos meses. Ahí no dejan ni siquiera ver los papeles y encima, cuando se apruebe tendrá una confidencialidad de cinco años y la irreversibilidad a lo público. Con este panorama, ayer en la Eurocámara, los diputados del PSOE, del PNV, de Ciudadanos y del PP votaron a favor. ¿A favor de que? ¿De sus bonos? ¿De su mordida? ¿De que votaron a favor si no saben que coño dice el tratado?

Y claro, viendo estas cosas, uno entiende el ansia de Pedro Sanchez por formar un gobierno en el que no esté PODEMOS. Un gobierno con el apoyo del sucedáneo del PP, el partido de falangito y sus ciudadanos, en el que el propio partido encausado por blanqueo de dinero y por borrar los ordenadores de Bárcenas, se abstenga. Cambiar de gobierno para que nada cambie. El mismo perro con otro collar que despiste a los que se pasan el día detrás de la tele. Los que nunca han visto un ordenador en su vida y los que lo usan habitualmente para hacer trending topic chorradas como #Felizlunes; #GranHermano o #Gatosdecampeonato.

No se pueden permitir que nadie les joda las puertas giratorias, los bonos, las acciones, los sillones en los Consejos de Administración, los estupendos negocios que los amigos hacen a base de montar escuelas en terreno público y hospitales con sobrecostes del 300%. No se pueden permitir que a los lobbys se les fastidie el negocio de la privatización del agua, de las medicinas de uso obligatorio, de las enfermedades inventadas o de la relación causa efecto sin que ningún estudio lo justifique como pasó con la gripe aviar y ahora con el virus del Zika.

Lo peor de todo son los siete millones de infames votantes a los que no les importa la corrupción, el latrocinio, el cohecho, el robo masivo, etc. Siete millones de bobos televisivos que morirían por España e invadirían Cataluña si osaran independizarse, pero que no moverían ni un sólo dedo si su vecino se quedara sin trabajo, sin comida y sin casa. Siete millones a los que les da igual si en el supermercado de la esquina se pelean por la comida arrojada al cubo de basura porque ellos, tienen trabajo y de momento dinero para comprarla. “Si tanto quieres a los refugiados, llévatelos a tu casa, me dijo un día uno de esos”.

Indecentemente, sus padres vinieron de Jaén, de Toledo, de Almería, de Ciudad Real, de Guadalajara, de Ávila, de Salamanca,… a Madrid porque allí se comían los mocos y no todos los días porque por no haber, ni había mocos. Indecentemente, vinieron a Madrid, se instalaron en chabolas, ocuparon campos que eran propiedad privada de alguien. Reclamaron aceras, cemento, agua potable, casas,…

Cuando se lo recriminas te dicen que ellos eran Españoles. Como si los de Olivenza, por poner un ejemplo, se diferenciaran de los de Elvas. Como si la casualidad que hizo que Olivenza sea ahora de España, cuando durante siglos fue de Portugal, fuera un plus que te da derechos. Como si las mujeres y hombres de aquí fuéramos mejores que los de allí.

Nos están matando en una guerra cruel que nos deja sin servicios públicos, que privatizará el agua que bebemos, que no nos permitirá ir al médico porque no podremos pagárnoslos. Una guerra de la que el 90% de la humanidad no tiene conocimiento y del otro 10%, el 80% se cree a salvo.

O les hacemos espabilar o nuestros hijos serán esclavos.