Por favor, me lo expliquen…

Pablo esperaba detrás de los arbustos. Había quedado con Luis, Julián y Salma. Julián era un mal tipo, pero era el hermano de Salma y debía soportarlo aunque la mayor parte de las veces les acabase metiendo en problemas o cacabaran a puñetazos.

Se acercaron al puerto. Era verano y estaban aburridos. A esas horas, no había mucho movimiento de barcos y no se veía ni un alma. Julián sacó un taladro de la mochila y les propuso hacerle un agujero a una de las barcas de remos que estaban atracadas. Lo harían de forma que, cuando se subiesen dos o tres personas, el nivel del agua llegara al agujero y se introdujera dentro de la embarcación. Pero lo taladraron debajo de uno de los asientos para que no se viera.

Estaban esperando sentados a ver si algún pescador cogía el bote. Por la entrada del muelle, uno grupo de chavales venían acompañados de una chica. Todos iban vestidos con uniforme y parecían colegiales. Eran pequeños, muy pequeños. Se dirigieron al bote y poco a poco fueron subiendo ayudados por la profesora. Se fueron sentando uno a uno. Julián, deseoso de ver cuanto antes cómo se hundía el bote le había realizado no uno sino cuatro agujeros y con una corona en lugar de una broca. Al poco de estar todos sentados, empezaron a quejarse a la profesora que el agua les mojaba los pies. Mientras iba sacando a los niños, la cuerda que asía la embarcación se soltó del amarre. Dos niños quedaban en la barca que iba llenándose cada vez con más agua y se alejaba del muelle. Ya no se veía la quilla. Pablo se tiró al agua e intentó acercar la barca hacia el muelle, pero el peso del agua se lo impedía. Instó a los niños a tirarse al agua. Uno de ellos no lo dudó y nadó hacia la orilla. El otro, no sabía nadar y permanecía atenazado de pie en la barca, llorando como una Magdalena. Julián , llamando imbécil a Pablo por lo bajini, corrió hacia el extremo del muelle, cogió un salvavidas y lo voló hacia el muchacho. Pablo volcó la barca y ayudó al muchacho a asirse al salvavidas.

Dos meses después, Julián era condecorado por su valentía.

© J. Celemín.

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Alguna que otra vez he dicho que, instalados en nuestro mundo, con nuestras rutinas, nuestros amigos, nuestros pensamientos, etc., creemos que los demás no existen y que todo debiera ser conforme a nuestros ideales.

También he dicho alguna vez que habitualmente leemos aquello que es fiel a nuestro ideario, nos informamos en aquellos medios que dicen las cosas que queremos oír y hasta nuestros amigos de Facebook o twitter (salvo que seas uno de esos famosos a los que la gente se adhiere justamente por salir en la tele) lo son, porque les gustan nuestras opiniones o simpatizamos ideológicamente.

Por eso, siempre (aunque no lo consiga), pretendo ser respetuoso con aquellas cosas que no entiendo, con los “otros mundos” paralelos que conviven con el nuestro aunque me enfaden soberanamente porque estoy convencido de que no sólo nos perjudican a nosotros, sino a toda la sociedad.

En estos días de asueto que provoca la navidad, he tenido la ocasión de observar el mundo desde la posición del “consumista pasivo”. Por eso, no logro entender cómo habiendo séis millones de parados, cómo habiendo cientos de miles de personas cobrando sueldos más parecidos a subsidios que a salarios ganados con el sudor y el trabajo duro, los centros de este sistema basado en la publicidad y el consumo, permanecen abarrotados durante horas. Quizá sea fruto de la publicidad, de la desinformación y la manipulación de esos medios que deben venderse al mejor postor para poder seguir subsistiendo ya que sin publicidad, no hay futuro. O quizá sea fruto de una falsa tradición también instaurada por la publicidad y el consumo que nos hace asistir como “bobos” y enseñar a nuestros hijos un modelo de vida que provoca sufrimiento, falsa ilusión y una zanahoria cogida con un palo que nos mantiene, como a los burros, firmes en el camino intentando alcanzarla pero nunca conseguiéndola.

También en estos días, hemos asistido a la publicación de encuestas de voto que a mi me provocan rabia, dolor y mucha desafección por la sociedad y sobre todo falta de entendimiento de lo que está pasando. Quizá, como decía ayer el profesor Carlos Taibo, todo sea consecuencia de este sistema bipartidista que el general eunuco y genocida y su sucesor nombrado a dedo, dejaron “atado y bien atado” de forma que, como dice el profesor, en caso de peligro de ruptura del sistema por los votos, siempre podrían unirse los dos partidos causantes de esta coyuntura para formar un gobierno de mal llamada concentración nacional para que, no cambiando nada, parezca lo contrario y todo siga igual. O quizá sea también consecuencia de la ignorancia, la incultura y la manipulación que sufre un pueblo al que le están abotagando sus cerebros desde los medios que, viviendo del sistema y peligrando su futuro con los posibles cambios, le bombardean con medias verdades, mentiras falsamente piadosas y sobre todo, decenas de declaraciones diarias de las mismas personas que siguen idearios y manuales y que acaban incidiendo en el interior del pensamiento de las personas para convertir, esas declaraciones en verdades virtuales que con el tiempo se convierten en recuerdos.

No puedo entender que, después de los parados, los escándalos de corrupción, los sobres con sobresueldos, las mordidas para conseguir contratos públicos, los escándalos de los indultos (los concedidos a policías condenados por torturas o a kamikazes cuyo abogado defensor es el hijo de quién promociona el indulto, o los que sin ningún rubor solicitan diputados de un partido para un colega condenado por prevaricación y falsedad de documento público), el repago de la sanidad, la demolición de la educación pública y de calidad, la privatización sanitaria y de cualquier servicio público, las subidas de impuestos (IVA, IBI, basuras, IRPF, etc), el habernos dejado sin derechos laborales, la bajada del poder adquisitivo de los ancianos, el aparcamiento “sine die” de la ley de dependencia, la caída empicada de los salarios, los desahucios, el haber dinamitado una ley contra ellos con más de millón y medio de firmas, el hijoputismo desilustrado, la conciencia general de la impunidad para los poderosos, la conciencia general de que la política es una mierda y de que todos son unos corruptos, la subida en más de un 70% del recibo de la luz en los últimos tres años, el hambre de los niños, el hambre de la gente, la recogida de la comida en los cubos de la basura, que uno de cada cinco españoles sea pobre, que los comedores sociales estén a rebosar, una ley de represión y castigo contra quién osa protestar, una ley que castiga a las mujeres pobres que quieran abortar, …, a pesar de todo eso y otras decenas de cosas más que podría haber relatado, el Partido Patrincar, según las encuestas sigue conservando más de seis millones y medio de votos y lo que es peor, entre PPSOE suman más de 11 millones y medio de personas cuya intención es seguir votándolos.

¿Por qué?

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Explotación y servilismo.

Hablábamos ayer en la oficina de que, quién se encarga habitualmente de fiestukis y jolgorios, en una encuesta previa sobre la posibilidad de reunirnos todos, como cada año, en la cena de navidad, tiene la impresión de que la gente no está por gastarse el dinero. Muchas de las respuestas han sido tajantes: “que consuma el gobierno”. Y es que la gente está muy cabreada y no sólo por las bajadas de salarios o las pérdidas de derechos sino porque no le ve resolución a esto que llaman crisis y que algunos estamos seguros de que es una estafa.

Hoy 31 de octubre, día tradicional de festejar el ahorro, el pueblo español más que ahorrar, intenta sobrevivir y que las circunstancias coyunturales no le pasen por encima. Los últimos datos estadísticos arrojan una caída del consumo de alimentos de un 6% en el último trimestre, consecuencia sin duda del aumento del IVA y de la reducción de los salarios, cada día más precarios y cada día menores por el aumento del desempleo.

Cualquier tuercebotas económico sabe que a mayores impuestos indirectos, menor consumo, menor actividad económica, mas paro y más exclusión social. Cualquier tuercebotas económico, incluidos los que forman parte de esta banda de ineptos arruinadores que nos desgobiernan. Las medidas, no están tomadas para salir de la estafa, sino justamente para todo lo contrario. Porque, como dice el refrán, a río revuelto, ganancia de pescadores, y en el río revuelto del mercado laboral, los trileros tratantes de ganado reconvertidos a empresarios, tienen mucho que ganar ya que las rebajas de las condiciones laborales (salariales y no salariales) traen, de momento, pingües beneficios.

En este mercado laboral que nos están creando, dónde ya de por sí, desde la última puntilla a la relación laboral llevada a cabo por el desgobierno del Babas, los trabajadores han pasado a ser poco más que un mueble más de cualquier empresa, los trabajadores son explotados, mangoneados, impagados y despedidos sin remedio. Muchos trabajan todos los días y cobran cuando al Jefe le sale de los testículos, alegando que no hay dinero aunque siempre quede algo para irse a comer con algún amigo, un menú de 100 euros por cabeza. Muchos trabajan más horas de las establecidas y cobran algunas menos. Otros son insultados, tratados como trataban a las mulas en el mercado y deben aguantar estoicamente por miedo al hambre. Siempre ha habido en este país ese tipo de empleadores mal nacidos. Pero antes, al menos pagaban el salario a fin de mes y el trabajo realizado en demasía, como horas extraordinarias. Ahora se valen del hambre y de la necesidad para explotar al trabajador. Se valen de una legalidad impuesta por un desgobierno que sólo representa a uno de cada cuatro españoles. Se valen de la necesidad de comer para tener ganancias a costa del servilismo.

Y no olvidemos que el camino emprendido hacia ese servilismo no es casual. Se trata de una reconversión laboral de todos los países del sur de Europa y de aquellos del norte que no dan la talla en los parámetros de riqueza o que nunca han sabido hacerse valer como los irlandeses. Se trata de que estos territorios puedan competir con la economía china igualando las condiciones de sus trabajadores. Se trata en definitiva de que, una vez eliminado el peligro rojo, una vez eliminadas las fronteras con la globalización y una vez eliminadas las soberanías a través de los mal llamados tecnócratas (que no son otra cosa que filibusteros con traje de seda y corbata), el pueblo o se une o se limita a seguir al rebaño hacia la majada de la semiesclavitud, el servilismo y la subsistencia infrahumana. El pueblo nunca estará unido porque la manipulación es global y constante. El pueblo nunca estará unido porque se nos han vendido aquello de que “tenemos lo que nos merecemos” y muchos son los que piensan que a ellos nunca les va a tocar. Pero cuando las pensiones sean insostenibles, cuando los ancianos no puedan ya sostener a los hijos, entonces muchos se preguntarán cómo han llegada a ese estado de calamidad. Para entonces ya será tarde y la solución sólo podrá llegar a través del derramamiento de sangre. Y cuando hay sangre, quién siempre pierde es el pobre, el desarrapado y el que está inmerso en una situación que no le permite maniobrar.

Así pues, creo que, gracias a todos esos industriales del ocio que pensaron que el partido de los negocios les haría ganar mucho dinero, gracias a todos los estúpidos que pensaron que éstos eran el partido de los trabajadores, gracias a todos los insolidarios que creen que nunca necesitarán la sanidad o la educación pública o los servicios públicos y que por tanto están de acuerdo con lo que estos mamelucos están haciendo, gracias al cuarto de ciudadanos que votaron a estos trileros de la política, este año en mi empresa no nos gastaremos el dinero en la cena de navidad.

Cuando todos estemos en el paro, a lo peor empezamos a considerar la posibilidad de rebelarnos.

rutinas liberofascistas

Mientras la idiocia hace su viacrucis particular para conseguir su dosis de esa droga dura que les acolcha el cerebro, el consumo desmedido, los camellos que les insuflan el vicio a través de la televisión siguen, haciendo de las suyas.

Así, leía ayer en El Economista, que los directivos de las siete cajas más importantes, rescatadas todas por el estado (BFA-Bankia, Catalunya Banc, NGC Banco, BMN, Duero-España, Banca Cívica y Unnim) acumulan blindajes por valor de 64,52 millones de Euros. Dinero sacado directamente de los 15.000 millones regalados a esas instituciones PUBLICAS, y que estos arruinadores acumulan para si entre salarios, indemnizaciones por despido y planes de pensiones.

Mientras eso sucede, éstos, sus amigos los de la patronal y sus íntimos en el Gobierno de la nación, proclaman moderación salarial, rebajan los salarios de pensionistas, funcionarios y del salario base, recortan en los servicios públicos, elevan el precio de los transportes como el metro, se gastan la pasta en capciosas campañas como la del Metro de Madrid en la que, a pesar de haber subido el billete un 50% nos quieren convencer de que nos dan más por menos, e instan con ultimátums a firmar acuerdos de paz social que nos rebajen los sueldos y acaben con la negociación colectiva.

Como parte de ese tijeretazo a lo público, al impresentable presidente de Baleares se le ha ocurrido hacerle una pedorreta a la legalidad vigente, e insta a que todas aquellas mujeres que quieran abortar LEGALMENTE, se vayan a una clínica particular, se lo paguen de su bolsillo y luego reclamen al Gobern el reembolso de la operación. Da igual que le ley diga taxativamente que son las Comunidades Autónomas quiénes deben hacerse cargo de la factura, da igual que ese mismo jeta, cobre 10 euros por emitir una tarjeta sanitaria con la escusa de que le ha puesto foto y nombre para evitar fraude. Da todo igual porque a pesar de tener a un expresident en el banquillo acusado de fraude, prevaricación, tráfico de influencias y maquinación para alterar el precio de las cosas, la idiocia balear prefiere votar a los compañeros del corrupto que a otras opciones limpias.

A los fascistas ahora llamados liberales se la pela todo. Que hay gente recogiendo comida de los cubos de basura porque no tienen para comer, pues les ponen 150 euros de multa (que aunque no puedan pagarlas se creen que como son unos viciosos (los pobres claro) dejarán ese vicio bajo la amenaza). Que hay personas durmiendo en la puta calle porque no tienen dónde dormir, ni comer, ni ducharse, ni engancharse a la droga del consumo, pues en Barcelona, a los liberales fascistas del 4% se les ha ocurrido también multarles. Que no tienen domicilio, les llevan las multas a los albergues y a los comedores sociales.

A  los liberales les gustan los pobres que les trabajen gratis o lo más barato posible. Los que ven la tele y se enganchan al crack que ellos venden en un viaje a un mundo inexistente (en USA le llaman el sueño americano). Pero no les gustan los de solemnidad que ensucian su paisaje y molestan en la calle. Les llaman sin techo, en lugar de pobres, porque hasta el nombre les molesta. Pero no son sin techo. Son sin casa, sin comida, sin ropa y sin futuro y si me apuran sin ser humanos, porque cuando el hombre (o la mujer) lo pierde todo y tiene que vivir en la calle, está peor que un mono en el zoo. Don Simón es su válvula de escape y eso es precisamente lo que molesta a los seres superiores.

Meditación para el fin de semana:

Oigo ayer en la SER, a Cándido Méndez decir que han llegado a un acuerdo con la patronal para rebajar los salarios al nivel que sea, a cambio de que no haya despidos. También dice que es un acuerdo con la intención sindical de que, en 2013, cuando se recupere la economía, los salarios vuelvan a su ser anterior. Hasta ahora, todos los acuerdos firmados con la patronal, han sido irreversibles. ¿Qué pasará cuando en 2013, todo siga peor o igual? ¿Volverán a firmar acuerdos de mierda con promesas de futuro? Está claro que no sólo los políticos viven en su burbuja. También los que viven del sindicalismo hace tiempo que no se pasan por la fábrica.