MIEDO

Malos entendidos

Julián acababa de levantarse. Aún andaba medio dormido cuando giró el pomo de la puerta del baño. De pronto, un grito estremecedor recorrió toda la casa. Margarita, salía desnuda de la ducha. Julián se excusó y salió corriendo del baño.

Media hora más tarde, Azucena, Flora, Gaspar y Julián padre, estaban en el salón de la casa. Julián y Margarita eran primos. Los padres de ella, Gaspar y Azucena acusaban a Julián de haber entrado en el baño deliberadamente. Julián lo negaba. Todo había sido una casualidad. El estaba medio dormido, la puerta no tenía echado el pestillo, y todo había sucedido sin maldad.

Margarita, que conocía a Julián porque eran de la misma edad y salían en la misma cuadrilla, sabía que lo que Julián contaba era cierto.

Sin embargo, Azucena y Gaspar, discutían acaloradamente con Julián padre y Flora. Los unos decían que Julián era un cerdo que había entrado para ver a su prima desnuda y los otros que ella era la que había incitado a Julián al no haber echado el cerrojo de la puerta.

Una cosa llevó a la otra, un primer insulto a un segundo, los trapos sucios, a más trapos sucios, más insultos, más gritos, más voces, de nuevo más insultos, malas caras y un portazo que acabó con los padres de Julián saliendo deprisa y corriendo de la casa rural.

Pasaron los días y ambas familias seguían enfrentadas. No se hablaban. Habían prohibido a sus hijos que se vieran y que se hablasen. Llegaron los primeros cumpleaños sin que nadie se bajara de burro. Otros hermanos tomaron parte y fueron contando maledicencias de los otros. El tema se fue enquistando. Julián padre, fue despedido porque a su jefe le habían contado que su hijo se metió en la bañera con su prima y quiso violarla. A Julián no le dieron la oportunidad de explicarse. Cabreado llegó a casa de su cuñado y le rajó las ruedas del coche. Gaspar, salió con la escopeta y amenazó con pegarle dos tiros. Julián fuera de si, se marchó, llegó a casa, buscó una lata de gasolina, volvió de noche cerrada, roció la casa de su hermana con ella y le prendió fuego.

*****

Miedo. ¿Que mejor manera de someter al ser humano que el miedo? Cuando yo era chaval, los curas pronosticaban ceguera y castigo divino al practicar el onanismo. Durante cuarenta años, el genocida impotente nacido en Ferrol, controlaba el régimen a base de miedo (y corrupción, a la que sometía mediante el miedo de la cárcel y la pena de muerte). Ni el onanismo provoca ceguera, ni Franco era indispensable, ni siquiera para que el régimen continuara (como podemos sufrir, ahora mismo).

El miedo es inherente al egoísmo del ser humano. El miedo atenaza, e impide avanzar hacia el progreso por la posibilidad de perder lo que se tiene. El miedo es la amenaza de la intolerancia. Cuando uno quiere que otro haga lo que le dicen, si éste se niega, siempre está el “atente a las consecuencias”, que no es otra cosa que la amenaza del miedo a lo que vendrá.

El terrorismo es cosa de unos pocos que utilizan desequilibrados y fanáticos para extender el miedo con el que, los que manejan a los fanáticos, pretenden u ocultar sus fechorías o extender su poder. El terrorismo también se nutre del miedo. Cuando un joven al que a través de la televisión se le ofrecen coches de lujo, vacaciones ideales, cientos de artículos de consumo, etc, no puede acceder a ellos porque está en paro, su padre está en paro, su madre está en paro y los servicios sociales han dejado de prestarle asistencia por falta de medios, entra en pánico. ¿Cuál es su futuro? ¿Que es lo que le espera? Si alguien le ofrece un mundo mejor (aunque sea mentira) por miedo a no tener futuro, es muy posible que ese joven acepte formar parte de esa especie de ejército de liberación que acabará con los males del mundo.

Cuando un político, dice que para combatir el terrorismo hay que dejar a un lado la libertad, los derechos y la democracia, en realidad lo que se está asegurando es que nadie se pregunte quién está detrás del terrorismo y que todo el mundo mire al dedo en lugar de a la luna. Además, cuando se dejan a un lado los derechos civiles, se puede aplastar al díscolo y al discordante sin miramientos y de forma legal.

Pretender que no podamos salir de casa aunque queramos, en función de nuestra supuesta seguridad es igual que cuando un cabestro asqueroso le pega a su mujer y le dice que es por su bien. Pretender censurar o cerrar internet, porque los que manejan a los fanáticos los capten a través videos en los que se ofrece una especie de vacaciones en el caribe, es como cerrar todas las cuchillerías de Albacete porque un lunático utilice sus cuchillos para asesinar gente. Pretender que la policía pueda entrar en tu casa sin la salvaguarda judicial, es como darle un cuchillo a un esquizofrénico sin medicar y dejarle en mitad de la Puerta del Sol.

Recuerdo una historia que me contaba mi padre. Durante los primeros días de Agosto de 1936, uno falangistas llegaron en un camión al pueblo de al lado. Traían una lista de 20 personas. Pero uno de ellos no estaba en casa cuando fueron a buscarle. Cuando llegó, la mujer le dijo que huyera. Él, en cambio, insistió en que no había hecho nada y que nada debía temer. Así que ni corto ni perezoso se presentó en el cuartel de la guardia civil. Nunca más volvieron a verle.

Y debemos ser inteligentes y ver que son muy sibilinos. Que hablan de democracia, libertad y que no cunda el pánico, mientras llenan los edificios, las calles y los acontecimientos deportivos de policías y militares. Es la estrategia que han utilizado con los derechos laborales. Introducir poco a poco recortes hasta que ya no existen, mientras se nos dice que todo está igual que antes. Llamar externalización a la privatización. Reconversión a la eliminación de la industria. Aquí nos hablan de democracia y libertad, mientras nos dicen que van a cerrar internet, que no podemos salir de casa o que podrán entrar en la nuestra cuando quieran.

Quien dice que la falta de libertad y derechos sólo perjudica a los malos, miente. Yo no me considero ser de los malos, ni haber cometido nunca ningún delito, pero con 18 años, ya estaba en la lista de unos asquerosos falangistas que planeaban entrar en la academia de oficiales del ejército y dar un golpe de estado.

Qué pasará en Francia, si dentro de unos meses gana Marine Le Pen y utiliza el estado de emergencia y la falta de libertades a su favor. ¿Nadie se acuerda ya de que Hitler llegó al poder tras unas elecciones, sin mayoría, y que utilizó todos los vericuetos de la ley para primero eliminar a los comunistas, a los que acusó de haber prendido fuego al Reichtag, sin ningún tipo de prueba, y después para eliminar a toda la oposición? Hitler también vendía “seguridad” y acabó metiendo a su país en una guerra.

El odio, sólo genera más odio. El fanatismo se cura con trabajo y libertad. Y éstos que nos gobiernan ahora, desde la Merkel hasta Putin, desde Obama a Rajoy, son los culpables de la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades.

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Miedo, la vacuna contra la justicia social.

La Yihad

Berta ya no es Berta. Ahora es Hafsa. Ha cambiado la minifalda por el burka y aunque hace tiempo que no recibe órdenes de nadie, ahora lo hace con gusto de Asad, su novio. Ha cambiado el botellón, el kalimotxo y la fiesta por un Kalashnikov, que, como perrito faldero, le acompaña a todas partes. Ella está enamorada y cree que Alá le dará la libertad. La guerra santa centra ahora su máximo interés aunque hace tan solo dos meses no sabía ni lo que era el Corán, el islamismo ni mucho menos Mahoma.

Ha pasado de dormir, comer y festejar, a limpiar, cocinar y rezar. De la indolencia, al duro entrenamiento. De la inactividad, a la formación en la autodestrucción que le llevará al paraíso. De no saber ni tener interés por la política, a enrolarse en la pasión y defensa a ultranza de las enseñanzas del profeta. De ir de mala gana al súper, a acudir con su fusil a la compra. Del alcohol, a la abstinencia y del hachís, a la grifa. De la ciudad, al árido desierto Sirio. De la extravagancia al compromiso y de la libertad a la tutela.

Hafsa ha vuelto a España como Berta. Ha cambiado de nuevo el Burka por vestimentas occidentales. Aunque ahora, su mirada es fría, mate y está como ausente. Cada tarde, a la caída del sol, se esconde en su habitación. Ya no acude a botellones. No quiere ver a sus amigos. Se encierra en su mundo y de vez en cuando, sale de casa sin decir dónde va.

Las sombras se abren paso. El sol ya sólo es un recuerdo aunque sus efectos permanecen en la noche. Una persona camina despacio por la Castellana. La gente se le queda mirando. Aún es poco habitual ver un burka en la ciudad. Antes de cruzar General Yagüe, alguien le da el alto. Se identifica como policía. No hay respuesta. Un nuevo alto y todo se vuelve blanco. Una luz cegadora a la que sigue un gran estruendo alerta a los pocos peatones.

Trozos de carne se esparcen por los alrededores.

*** *** ***

Miedo. Muchas veces hemos hablado de que el principal método de control de la población es el miedo. El 11-S coincidió con el fin de una ola de protestas libertarias en los Estados Unidos. Tras el 11-S, la sociedad americana se volvió más sumisa, con más miedo. La policía americana se ha armado mucho más y sus actuaciones son mucho menos discutidas.

Ahora la OTAN nos “alerta” de los peligros de la guerra santa. Todos los papanatas que se dedican a ser correas de transmisión de la propaganda de quiénes manejan los hilos de este sistema lleno de corrupción, mafias y gentuza, nos advierten de un supuesto peligro consistente en la reconquista por parte de un desconocido Estado Islámico (Al Qaeda) de todos aquellos territorios que en algún momento de la historia de la humanidad estuvieron bajo el mandato de algún califa. Y para ello, nos sacan imágenes de ciudadanos occidentales que se han convertido al Islam y que amenazan con volver a sus territorios de origen a realizar la guerra santa.

No dudo de que puntualmente haya estúpidos que se dejen convencer y que crean que pueden volver al país que les vio nacer y reconquistarlo para la causa islámica. En España, uno de cada tres personas que sabe a quién va a votar sigue pensando en hacerlo a quién ha llevado al estado a la ruina (110% de deuda), a quién ha acabado con la sanidad universal y con la educación pública y a quién tiene cientos de miles (millones) de euros en paraísos fiscales además de destruir el empleo y acabar con los salarios decentes. Como decía el torero El Gallo, siempre “hay gente pa to”. Lo que no puedo admitir es que unos cuantos flipados vayan a conquistar el mundo. A no ser claro que esos flipados estén ayudados por quienes saben que el miedo es el único método de control de la discordia, de las protestas y de evitar un nuevo orden cuya finalidad es que ese 1% deje de ser único y que el 99% acabe teniendo las oportunidades que este 1% les quita. Todos sabemos que la CIA armó a Al Qaeda porque interesaba su lucha contra la Afganistán comunista. Todos sabemos quiénes son los que arman a éstos y a otros grupos terroristas. Todos sabemos que sin armas no hay guerra que valga. Y todos sabemos que están montando otro cisco en oriente próximo para que algún presidente Negro-Blanco pueda acceder a la reelección.

Siempre es mejor la paz que la guerra. Y para acabar con ellas, lo único que habría que hacer es no fabricar ni vender armas. Ya sabemos lo que habitualmente pasa en los Astados Unidos, dónde cualquier soplagaitas puede comprar un fusil de repetición como quién compra una chocolatina, porque es un derecho constitucional.

Si quieren parar a estos cuatro pirados que interpretan el Corán como les sale de los cojones y que hacen de la guerra su modo de vida, sólo tienen que dejar de producir y vender armas. Todo lo demás tiene otros condicionantes que nada tienen que ver con la paz y mucho menos con la justicia y con la libertad. Más bien con la riqueza de unos cuantos.

Aclaración: 

Es verdad que cada día crecen las Bertas y los Hafsa en países tradicionalmente democráticos como Francia o el Reino Unido. Pero no lo es menos que la causa es la de siempre. Los nietos de los que vinieron a cumplir el trabajo que nadie quería en la vieja Europa se han encontrado que tienen menos oportunidades que sus abuelos. Gracias a esta gran estafa neoliberal han perdido hasta la condición de seres humanos. Como para no buscar refugio en quién promete la felicidad eterna.

Ladran, luego tienen miedo.

UNA DE ROMANOS

El mar estaba en calma. No había luna. La oscuridad cubría el horizonte hasta convertirlo en un apartamento estrecho. El silencio era la banda sonora de una película de suspense en la que todo el mundo aguardaba la señal. Eran aguas internacionales pero aun así, debían estar todos alerta. A la menor sospecha, deberían arrojar los fardos al mar.

Mientras esperaban Josito miraba el móvil escondido bajo una lona. Era un adicto al twitter. Él estaba embarcado por necesidad y no se creía parte del negocio. La espera era larga y twitter una vía de estar lejos de allí sin haber desembarcado.

Encontró una conversación sobre un guardia civil que había posado con una camiseta con la esvástica y pensó que era la oportunidad de conseguir algunos followers:

-“Y luego encarcelan a los de ETA” escribió.

La calma quedó obsoleta tras una señal luminosa que rompía la negrura del horizonte para volver a dejarla como estaba. Se repitió en tres ocasiones. Tres largos destellos y dos rápidas rupturas.

Josito guardó el móvil y se posicionó junto a los dos fardos que le tocaba descargar.

La minúscula luz se iba haciendo cada vez más grande. Todos pensaban que era la gabarra a la que debían pasar la mercancía para llevar los fardos a tierra.

De pronto, por estribor, dos luces más salieron de la nada. Todos empezaron a arrojar por la borda el hachís que se hundía conforme tocaba el agua. La Guardia Civil llegó antes de los previsto y acabaron montando a los tripulantes en la lancha  para acercarlos a Algeciras.

Dos meses más tarde, todos los narcos arrestados en la operación Boquerón, habían sido liberados ya que ninguno era Español y habían sido detenidos en aguas internacionales.

Josito, en cambio no tuvo esa suerte. No era español. En realidad se llamaba Amir y era de Tánger aunque había vivido en España desde que tenía cinco años. El gobierno nunca le dio la nacionalidad y él nunca la pidió. Sin embargo, fue detenido por apología del terrorismo por un comentario en Twitter, mientras esperaba la señal del desembarco.

*****

Que la situación está empezando a preocupar a la élite es evidente. Criminalizar twitter y, con él, toda la red dónde la gente se mueve sin “observar” los miedos y los reparos de la vida cotidiana, es uno de los síntomas. El otro, que los caraduras de los sobres y de los sobresueldos, están haciendo llamamientos para que la gente no vote a quién puede acabar con su negocio.

En un principio pensé que eran señuelos. Cortinas de humo para que hablemos de éstas cosas y no de cómo han dejado a la sociedad estos cínicos creadores de pobreza, paro y dependencia servil. 50.000 familias a las que les quitaron su vivienda en 2013, por ejemplo. Pero no. El asesinato de la presidenta de León, les hizo bajar al suelo. Por un momento se sintieron vulnerables.

Y tienen mucho que temer. El agravio es tan enorme que saben que como estalle esa chispa que todo lo vuelve del revés, sus vidas serán como las de los demás. Y la revancha y el cabreo de muchos es tal, que la justicia, el bien y lo correcto deja de tener sentido. Empiezan no a tener miedo porque se siguen creyendo intocables, pero al menos, están empezando a sentir el halo detrás de la oreja.

Violencia y miedo

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Escuchaba ayer mañana en la radio anuncio del grupo de las Prisa(s) una interesante conversación entre Ramón Cotarelo, Maruja Ruiz Martos, Ada Colau y el historiador Josep Fontana, con intervenciones e introducciones de Jasé Martí Gómez. Como siempre estoy dando “palos” a la prensa tenebrosa, hoy quiero agradecer al conductor de este programa de la radio anuncio, que no se si por su origen carabanchelero o por los años pasados en los Astados Unidos, tiene un sentido crítico del que carecen casi todos los paniaguados de esta cadena de radio.

Bien, la conversación iba sobre la reivindicación y la movilización. Quién quiera escuchar esta interesante charla, puede hacerlo aquí.

Una de las cosas que más llamó mi atención fue cuando Ramón Cotarelo puso el dedo en la llaga asegurando que, España es una especie de tubo de ensayo dónde el liberalismo mundial está mezclando dosis ácidas de represión, falta de libertad y fascismo con la paciencia ciudadana para ver lo que el pueblo es capaz de aguantar. También advirtió, como muchos ya hemos denunciado, que las únicas partidas exentas de recortes son las militares y las de material antidisturbios. Esto fue entendido por una Ada Colau cicatera como una especie de exaltación de la violencia y decía que los escraches han demostrado que no hace falta violencia para obligar a los políticos a tomarse en serio las reivindicaciones del pueblo.

Se habló también de la falta de respeto de este desgobierno que no atiende a reivindicación alguna. Eso tiene que ver con la famosa mayoría silenciosa de la que hablan estos desgraciados y que más bien es la masa borreguil asustada.

Durante decenas de años, las reivindicaciones tenían una amenaza de “consecuencias” para los gobernantes y empresarios que ahora, con esta idea con la que nos han llevado al huerto de que la violencia pierde toda razón, ha dejado de ser efectiva. Durante años, los obreros consiguieron reducciones de jornada, vacaciones y aumentos de salario a base de huelga que suponía la ruina del patrón. Durante años, los movimientos vecinales y sociales consiguieron libertad, democracia, ambulatorios, colegios, carreteras, etc., a base de movilizaciones que se sostenían por el miedo a la violencia. La violencia siempre ha existido por parte del poderoso. Durante años, los patrones mandaban sicarios que acababan matando a los dirigentes sindicales. Durante años, los gobiernos han tenido al ejército y a la policía que detenía, pegaba y maltrataba a los que consideraban causantes de los problemas.

Ahora, la violencia sólo se ejerce desde un único “lado”. Los gobiernos gastan ingentes cantidad de dinero en la compra material antidisturbios que debiera ser para utilizar en casos extremos y que, sin embargo, se utiliza para disolver manifestaciones pacíficas y para acongojar a la gente. Los gobiernos, y muy especialmente este desgobierno de tahúres y truhanes, utilizan la identificación, las multas generalizadas y las detenciones indiscriminadas como forma de acojone general y de evitar la manifestación y la reivindicación.

Es verdad que los escraches pusieron muy nerviosos a los zánganos que viven de ejercer la política como medio de enriquecimiento y forma de vida. Pero no es menos verdad que enseguida surgió la campaña de desprestigio para evitarlos. Campaña que consistió en hacer ver a la masa borreguil que los que participamos alguna vez en ese tipo de actuaciones éramos terroristas o nazis. Y eso se asocia directamente con la violencia. Sin embargo, dejar a niños si casa, hacerlos pasar hambre y necesidad o no tener derecho a ir al médico si te pones enfermo, eso no se asocia a la violencia, cuando es la mayor de las violencias existentes.

La dictadura extendió durante años el terror. Tantos que, una vez muerto el asesino genocida, no fue difícil hacer pensamiento general de esa cuestión. Hoy, esa idea no sólo ha desaparecido, sino que un desgobierno que se comporta IGUAL que se comportaba el del fascista eunuco, ni siquiera es considerado como un problema.

Como bien decía ayer mi amigo Joaquim en Facebook, no es lo mismo parar un desahucio que acabar con esta estafa y esta regresión a la edad media. La única forma de parar esto es despertar a la masa borreguil. Y dado que, todos estamos de acuerdo que la violencia no es buena, venga de dónde venga, debemos hacer ver la realidad de lo que está pasando. Y por tanto, la masa sólo despertará cuando se de cuenta de que el mundo entero se mueve bajo la violencia de unos pocos y que, quién más miedo tiene es quién más cede. Y ahora mismo, la mayoría tiene muy poco que perder y por tanto nada que ceder por lo que no sirve de nada tener miedo.

Las batallas que no se luchan son las primeras que se pierden.

Miedo e ignorancia. Ignorancia por miedo.

Andaba ayer buceando en la prensa deformativa sobre el “NO” del Parlamento de Chipre, a los trileros más conocidos por la troika (La Comisión Europea (o sea la Pomfret), el BCE (o sea el Deutsche Bank) y el FMI (o sea, mas Pomfret y más Deutsche)) cuando me encuentro el siguiente comentario en La Vanguardia:

Chuleria y orgullo que no conduciran a ninguna parte Bueno si a la quiebra de su sistema financiero , la perdida de casi la totalidad de los depositos , un corralito salvaje para intentar salvar lo que puedan Prefiero que me quiten el 6,5 al 100% Dudo mucho que el fgd de chipre tenga para responder por los depositos hasta 100000€ Igual que en islandia sres no solo perdieron su dinero ingleses y holandeses , muchos islandeses con bastante menos de 100000 lo perdieron

Muchas veces nos preguntamos cómo es posible que nos sigan robando de esta manera, que nos sigan timando, que las preferentes no sólo se hayan podido colocar a base de engaño, sino que los bancos se sigan haciendo los “longis”. Este comentario, del que no he corregido absolutamente nada, transmite sobre todo miedo e ignorancia (no digo que lo que dice de Islandia no tenga parte de veracidad, digo, que lo que afirma es fruto del miedo que provoca la ignorancia).

La realidad es que en este país (y supongo que sucede los mismo en Portugal, Italia o Grecia) a pesar de lo que está pasando, a pesar de que la gente empieza a morir por falta de atención derivada de los recortes, a pesar de que ya un salario mileurista es un sueño inalcanzable para la mayor parte de la población, a pesar de que no podamos acudir al juzgado porque no podemos pagar las tasas, a pesar de que a los niños ya no se les pondrán las vacunas necesarias, a pesar de los palos, de las amenazas, de la estupidez, del desgobierno, a pesar de todas esas cosas, hay gente como el que escribió este comentario en La Vanguarida, que sigue creyendo que es cuestión del 6% en lugar de todo. No se acaban de dar cuenta que primero fueron unos cuantos millones, luego unas decenas, luego unos cientos, más tarde miles de millones. No se acaban de dar cuenta que primero fueron unos pequeños recortes, que con el paso del tiempo han acabado retrotrayéndonos a 1980 y que aún no hemos llegado al destino que nos tienen proyectado. No se dan cuenta que al final del camino sólo existe el 100% y que en el camino está la muerte de las personas, la muerte de los derechos y la muerte de la libertad.

Y es precisamente el camino, que este ser ignorante dice que trae el caos, el que ha llevado no sólo a Islandia, sino a Argentina, Brasil y media iberoamérica a crecer de forma sostenida, a meter en cintura a bancos y capitalistas y a comenzar a intentar construir una sociedad mucho más justa e igualitaria.

El dinero, nos hace egoístas y sobre todo nos llena de miedos. Miedo a perderlo, miedo a retroceder, miedo a ser castigado, miedo, miedo, miedo. Es miedo es el que nos convierte en pobres personas fáciles de manipular y de engañar.

Creo, que, como decía anteayer Rosa Mª Artal la única solución es la quiebra definitiva del sistema. No hay nada que no renazca de las cenizas. Y los parches y las chapuzas, convierten una lujosa mansión en una chabola que se acabará cayendo encima de sus habitantes. Sólo hace falta tiempo, desgobierno y falta de inversión. Juastamente lo que tenemos en este país: mucho tiempo aguantando, un desgobierno que sólo se preocupa por amasar dinero y falta total de inversiones en lo público (que no deja de ser falta de inversiones en la “casa social”.

Nosotros mismos.

Tiranía

Miedo, preocupación. indignación, rabia. Por estos cuatro estados pasé ayer por la tarde. Del miedo a la preocupación de esta a la indignación y de la indignación a la rabia.

Ayer, como no podía ser de otra forma y muy a mi pesar porque me hubiera gustado ser ubicuo, dejé plantados a mis compañeros de la “Asamblea de Barajas,” dónde se celebraba una interesante reunión popular para decidir que actuaciones debemos desarrollar con el fin de impedir el cierre de las urgencias del único ambulatorio con este servicio que existe en el distrito.

Así que, una vez decidido que había que ir a “recibir” a la pomfreet Fürer del IV Reich, me encaminé hacia el metro y me bajé en Nuevos Ministerios con el fin de dar un paseo y tiempo a que dieran las siete. Sobre las 18:45, cuando estaba ya casi llegando a la boca de Metro de “Rubén Darío”, veo que en la misma hay un tumulto de policías. Me acerco a un grupo que llevaba el sol en el pecho (símbolo del 15-M) y me indican que la policía está pidiendo carnets a la salida del metro. Algunos se encararon con los maderos y les amonestaron por tan tamaña afrenta explicándoles que, muchos de los que salían del metro era posible que no fueran a la concentración – cacerolada.

Cuando estábamos hablando, se acerca un policía (uno de los antidisturbios) y nos dice que, como ya nos ha comunicado a la salida del metro (ahí le corto y le digo que yo no he salido del metro y que no se de que me está hablando. El policía, muy educadamente, me dice que esta concentración es ilegal porque no se ha comunicado a la delegación del gobierno y continúa con la charla). “Como ya os he comunicado a la salida del metro y diréis que soy un cabrón, pero hago lo que mis jefes me ordenan, si os empeñáis en estar aquí, os pediremos vuestra identificación y si no pasa nada, pues todos contentos, pero si cortáis la calle, o hay altercados, ya sabemos quién va a pagar por ello”. Como digo, el policía era bastante educado y dejaba hablar, aunque no se bajaba del burro. Se fue acercando gente y al final o no quiso o se le olvidó pedirnos nuestros carnets.

Os puedo asegurar que, por primera vez en más de treinta y cinco aaños años, volví a sentir miedo. Miedo a ser identificado y que uno días más tarde llegara a mi casa una sanción de 300 euros que me jodiera el presupuesto del mes. Miedo a ser identificado en cualquier vídeo o fotografía. El delito, ir a hacer ruido a la sede de la UE y protestar contra esta estafa. Tanto miedo tenía en el cuerpo que, cuando me encontré con unas compañeras de la APB (Asamblea Popular de Barajas) y me invitaron a cruzar la calle con ellas y adentrarme en la concentración, aproveché que otra amiga estaba más abajo para ir a saludarla (un saludo Isla). Poco a poco, el miedo se fue transformando en preocupación (o precaución) y una vez abandonada la concentración en indignación, rabia y muchas ganas de acabar con estos fascistas.

Están acojonando al pueblo para que no proteste. Quieren perpetuarse en el poder rebajando el número de diputados con la excusa de la estafa que llaman crisis y hacen demagogia haciendo el paripé de que quieren que los diputados no cobren, salvo las dietas, para subir estas últimas, (que por cierto no tributan y por tanto son dinero negro).

Yo tenía (no se si aun lo tengo) un amigo que fue diputado en las Cortes de Castilla y León. Este amigo no tenía sueldo como diputado pero por cada asistencia al pleno le caían 250.000 pesetas en concepto de dieta (y había meses que había cuatro plenos). Por cada comisión de la que formaba parte, otras 250.000 pesetas y si la presidía 500.000. Total que se levantaba todos los meses casi un millón de pesetas. Dinero de que no daba cuenta a hacienda.

Estamos en un país en el que no se puede protestar porque si lo haces te juegas el salario de medio mes. Estamos en un país en el que se censura a los periodistas que osan contar la verdad y las “otras” opciones de salir de esta estafa. Estamos en un país en el que el miedo se está apoderando de la población. Se amenaza con multas o con expedientes como en el caso de los funcionarios.

La violencia nunca es la solución, pero cuando se le mete fuego a una olla a presión y se tapa la válvula de escape, acaba explosionando y convirtiéndose en botellas de gasolina, dinamita o goma dos. Y luego vendrán las lamentaciones. A no ser que lo que pretendan es tener una excusa para sacar al ejército a la calle.

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Actualización: Hoy ha muerto en Madrid el Maestro Reverendo. Siempre estarás en nuestros buenos recuerdos. Que la tierra te acompañe, amigo.

Miedo

Decía el otro día José Luis Sampedro en el programa “Salvados” de la Sexta que el miedo es el causante de que los criminales liberales estén campando a sus anchas y consiguiendo llevarnos hacia una nueva edad media.

El miedo es un arma mortífera usada por la iglesia católica, por ejemplo, desde casi su nacimiento. El infierno no es otra cosa que miedo a que después de esta vida haya otra peor. La oscuridad de iglesias y catedrales no es otra cosa que miedo para que la gente acepte el mensaje que se le da más fácilmente. La inquisición no era otra cosa que el órgano gestor del miedo. El represor que infundía creencias a base de miedo. Miedo a la tortura, miedo al infierno y miedo a ser quemado vivo. El miedo es el dueño del ser humano.

Desde hace cuatro años, el miedo se difunde a base de noticias catastróficas. Miedo al paro, miedo a vivir peor que nuestros padres, miedo a quedarse sin casa, miedo a no tener dinero y sobre todo miedo a lo que queda por venir, sobre todo si no hacemos lo que se nos ordena. Y tal es el miedo que, aun después de comprobar que todas las medidas que nos proponen lo único que hacen es meternos más y más en un agujero sin salida, seguimos como zombis las instrucciones por miedo precisamente a estar peor.

Ayer, por ejemplo, el inmundo diario de Pedro Jeta (el del liguero), publicaba en primera página que el 60% de los trabajadores aceptarían un contrato con 20 días de indemnización por despido y que el 85% estarían dispuestos a trabajar por menos del salario mínimo interprofesional. Esta es una encuesta capciosa propia de un manipulador como el del liguero y las botas de aguja. Seguro que si hubieran preguntado a todas esas personas si preferían comer o morirse de hambre, hubieran dicho en un 100%,  que comer y si hubieran preguntado si preferían trabajar 16 horas diarias o estar en el paro sin cobrar nada, el 100% hubieran dicho que trabajar 16 horas. Porque el miedo se contagia y crea una especie de histeria colectiva que paraliza el razonamiento para dar paso a una conformidad cuyo fin es la supervivencia.

El miedo ha llegado al extremo y a la indecencia de que la inmoralidad se ha convertido en filosofía de vida. Personajes indecentes que deberían de estar en la cárcel como el actual presidente de Italia, responsable directo del maquillaje de las cuentas griegas, cuyo trabajo en toda su vida ha consistido en “engañar”, “maquillar” y “maquinar” y cuyo salario ha sido siempre más de cien veces superior al salario mínimo interprofesional, (en palabras llanas un tipo que jamás ha tenido problemas para llegar a fin de mes), ose burlarse de quién quiere la seguridad de un trabajo y de un salario. O que un obispo que probablemente el máximo esfuerzo que haya podido hacer en toda su vida sea el de la concupiscencia y que vive de la subvención que el estado le regala a su secta, ose “demonizar” a aquellos pobres que deben vivir del subsidio que el estado tiene que darles para no morir de inanición. O que, quién se ha pasado ocho años en la oposición hablando mal de su país allí donde quisieran escucharles, sin dar una sola idea de solución, sin aportar nada más que odio, ruido y pelea, pida ahora colaboración a la oposición y tache de malos ciudadanos y malos españoles a quienes osemos criticarles. O que quiénes debieran ocultar que han llevado las empresas que gestionaban a la quiebra, en lugar de esconderlo, lo relaten en su currículum con letra Arial Black de 24 pulgadas y les sirva para ser nombrados no solo gestores de lo público, sino tecnócratas y gurús de la economía.

Vivimos en una sociedad atosigada, acomplejada y acongojada por el miedo. El miedo es el nexo del sometimiento y mientras no seamos capaces de desechar esos miedos y de infundir miedo a todos estos arruinadores, no seremos capaces de invertir la situación. Con la urgencia de quién sabe que nos queda poco tiempo para desterrar esos miedos y hacer que se vuelvan contra los opresores  porque pronto, la situación será ya irreversible.