El mundo al revés

Hace unos días hablábamos aquí del ex-ministro británico Chris Huhne, quién primero dimitió por haber mentido para evitar una multa de tráfico, y después fue condenado a 8 meses de cárcel.

Ayer, el ex-ministro francés de presupuesto, Jérôme Cahuzac, quién fue cesado ipso facto por François Hollande al ser investigado por la fiscalía francesa, reconoció haber mantenido abierta una cuenta en Suiza durante al menos doce años.

Annette Schavan y Karl-Theodor Zu Guttenberg, dimitieron de sendos cargos como Ministros en Alemania por copiar sus tesis doctorales.

Pero “Spain is different”, “is still different”. Aquí un Ministro regional (Consejero) privatiza los servicios de análisis clínicos y sin el menor rubor al poco tiempo deja la política y se convierte en consejero de la empresa que, tras unos cuantos tejemanejes, es la adjudicataria de esos servicios. Otro Ministro de la misma Comunidad, que utilizó su cargo para injuriar y hostigar al Doctor Montes, después de adjudicar un hospital PUBLICO a una empresa, acaba siendo Consejero de esa empresa.

El presidente de este país de la diferencia, aparte de un indolente incompetente, es el espectro de una pantalla de televisión.

Un narcotraficante condenado, declara haber financiado durante años al partido en el gobierno. Mientras, el presidente de la Comunidad con más narcotráfico del estado, se hacía fotos en el yate de otro conocido contrabandista, pero dice que no se había enterado de la “profesión” del amigo del alma.

En Ciudad Real, el agua se lleva dos puentes de la misma carretera nacional en el plazo de un mes. Puentes que no tenían pilares, base de hormigón (cimientos) o estribos. Simplemente un enorme tuvo de chapa galvanizada y tierra encima. La culpa, las últimas lluvias. Pero no habrá responsables: ni la empresa constructora, ni el arquitecto o ingeniero que diseñó los mismos, ni el político de turno que aprobó los proyectos. Es frustrante que algunos puentes de este estado tengan casi veinte siglos (en los que supongo que habrá habido varios periodos de lluvia tanto o más intensa que la del último mes) y que, en el último año, el agua se haya llevado dos puentes y un viaducto completo. Obras que costaron enormes dineros del erario público y que sin embargo se derrumban como castillos de arena ante una ola.

De los 106 kilómetros que la A-1 transita por la Comunidad de Madrid, el 85% están intransitables. Baches, asfalto en mal estado y agujeros son el pavimento que los conductores que quieren viajar por carretera hasta Burgos, Cantabria o Euskadi, deben soportar obligatoriamente. Hace un par de años, en la provincia de Burgos, el mal estado de la carretera provocó un grave accidente. ¿A qué le echarán la culpa cuando eso suceda en la Comunidad de Madrid? ¿Al frío? ¿A la nieve?

Mientras los recortes provocan pérdidas humanas, sufrimiento y descenso en la calidad de vida de los ciudadanos, los que viven del filibusterismo legal, se forran, no dan la cara y tienen la cara dura de decirle a la población que están siendo acosados por filoterroristas.

Es el mundo al revés.

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Filibusteros. ¿sicilianos?

…“Vivimos en un estado de ignorancia muy extraordinaria. Si no fuera porque hay prensa libre, que naturalmente cambia muchísimo las cosas, diríamos que estamos como cuando el franquismo nos mantenía en un estado de despiste supremo, que no teníamos ni idea de lo que se estaba tramando en ningún sitio, y cuando todos estaban permanentemente remitiéndonos a aquella vigilia que mantenía atentamente el Jefe del Estado allí: “la lucecita del Pardo nunca se apaga, alguien vela por nosotros”. …

Iñaki Gabilondo: “Lucecitas”

Esto que contaba ayer en su videoblog el maestro Iñaki, relata básicamente la coyuntura en la que malvivimos arrastrados por unos jetas que hacen del filibusterismo el leitmotiv de su día a día. Es verdad que vivimos en la más absoluta oscuridad informativa, y el bueno de Iñaki, desde su grandeza, que quizá le ha permitido siempre decir lo que pensaba y hacer lo que ha creído conveniente, cree que toda la prensa es igual y que existe la libertad. La prensa libre no existe y toda, absolutamente toda, condiciona su línea editorial y se posiciona políticamente allí dónde cree que el que pone la panoja no va a molestarse o dónde sus anunciantes no le van a abandonar. Eso para la prensa mal llamada “privada” porque para los que viven del dinero de los impuestos, en lugar de servir a quién pone la pasta (es decir el ciudadano) sirve al amo que le ha contratado (y que en el 90% de los casos lo ha hecho sabiendo de sus posiciones políticas adecuadamente adeptas al régimen).

Ayer hablábamos de esos debates que han puesto de moda a Ada Colau y a la PAH en la cadena de la basura y en la que, hasta no hace mucho, creíamos era el bastión informativo de la izquierda y que desde la fusión con la cadena del maestro de los premios literarios a la carta, se ha convertido en la casa del director de ese panfleto infame cuyo título ya lo dice todo: “La Razón”. Hasta tal punto que siempre que pongo la Sexta y hay un programa de debate, este pollo está sentado allí (¿trabaja en la Sexta o en el infame panfleto? {Quizá trabaje en los dos sitios}). Esos debates en los que el moderador corta a quién no quiere que su explicación sea clara y que provoca nerviosismo en el tertuliano corregido o dejado con la palabra en la boca, hasta el punto que a base de cortes intencionados acaba haciendo peroratas que el público no entiende, sólo benefician al caradura de turno, ya sea concejal de los trileros, ya sea director o subdirector de panfleto fascistoide. Porque éstos, maestros de la manipulación, del no dejar hablar y del populismo más rancio y rastrero, como no tienen vergüenza, no temen equivocarse. Son capaces de decir ahora blanco y dentro de dos segundos azul y al cuarto de hora negro (y encima la idicocia no se lo tiene en cuenta).

Estos debates benefician también al partido del desgobierno filibustero que puede manipular desde un segundo plano, para que se hable de lo que a ellos les interesa y no del tremendo saco de mierda en el que han vivido en los últimos cuarenta años.

Pero el oscurantismo llega a todos los niveles. Poco a poco, tornillo a tornillo, nos están cambiado el gran puente del estado hasta el punto que sólo unos pocos observadores vemos el Tocomocho y que aún una gran porción de la ciudadanía piensa que es cera y brillo. No unen conceptos: sanidad que causa muertes debido a los recortes, fracaso escolar por falta de financiación, tarifazos como el de las recetas, cierre de urgencias, desaparición del sindicalismo activo y con él de los convenios, un millón de parados en apenas un año, seis millones de pobres en el mismo tiempo, despidos, ERES, cambio de personal de la administración por adeptos al partido, asesores a millares que se llevan cien mil euros al año, recortes en dependencia, dinero a espuertas para bancos y armamento, acceso imposible a la justicia al no poder pagar las tasas, privatizaciones de servicios públicos que hasta ahora funcionaban sin coste añadido al de los propios impuestos, subidas de impuestos, bajadas estrepitosas de salarios, desaparición de subsidios mientras se incrementan las contribuciones a la patronal y a la iglesia, detenciones arbitrarias, denuncias y multas por desórdenes públicos no cometidos, acusaciones falsas de filoterrorismo, prohibiciones sin justificación, etc, etc, etc.

Ayer también, Manuel Fernández Padín, un contrabandista gallego que acabó siendo testigo protegido decía lo siguiente:

…Pero ya antes de que el Partido Popular se llamara así, ya cuando era de Alianza Popular, había una plena connivencia entre autoridades y contrabando…”

Que un dirigente político (que ha llegado hasta la presidencia de una autonomía) se haga fotos con un tipo que, cuando se hizo esas fotos, ya había sido encarcelado por contrabandista y que según el propio Manuel Fernández Padín toda Galicia sabía a qué se dedicaba el “amigo” de las fotos, dice también mucho de lo que es ese partido de filibusteros trileros que repudian lo público pero que viven a costa de lo público. Ya no sólo hay sospechas de que el negocio se haya montado a través de empresas legales (construcción, basuras, adjudicaciones de obras públicas, etc). Si empezamos a sospechar que el negocio también se encuentra fuera de los límites no ya legales, sino morales, no es que se cruce ya la línea roja, es que el propio Belcebú se ha instalado en todos y cada uno de los rincones de este puñetero país.

De ahí, a desapariciones inexplicables, a accidentes “sospechosos” y a piernas que se rompen solas, sólo hay un estrecho trecho.

Si cuando estudiamos el medievo a algunos se nos ponen de punta los vellos, con las barrabasadas de señores, condes y reyes, cuando en el futuro estudien esta época actual, las sensaciones serán parecidas o peores.

Mientras, desesperamos.