Catecismo LATRON

Confianza

Fermín estaba calentando la gloria. Fuera, el Cierzo del mes de mayo, enfriaba las ideas y congestionaba los músculos. Alguna gota, bastante fría, se colaba entre los flácidos rayos del difuminado sol de la primavera castellana. La chisquera chisporroteaba dentro del cañón de la Gloria. La paja le había cedido el turno a una dura champa de raíz de encina. El postigo superior de la puerta de la calle, abierto, dejaba entrar la claridad y el frio.
Fermín oyó el sonido de la aldaba y giró la cabeza mientras de rodillas, en el suelo del portal, atizaba la lumbre.
– Que se te ofrece Segismundo – le dijo Fermín a quien llamaba a la puerta.
– Verá Señor Fermín, usted sabe que somos muchos de familia, que la situación es precaria en casa y que mis hijos tienen hambre. Si me pudiera adelantar unas fanegas de trigo para ir al molino y hacer pan,…
– Ea! Ea! No se hable más. No tienes que explicarme nada. Aguarda un segundo que acabo de echar estos dos troncos de encina al fuego y vamos a la troje.
Segismundo era un tipo peculiar. No era muy querido en el pueblo. No se juntaba con los demás en el corro anterior a la misa ni frecuentaba la cantina. Tenía cinco hijos y poca tierra de labor. De ahí que no quisiera gastar los pocos cuartos que sacaba en vino. Era una persona poco habladora y no le gustaba que le vinieran con chismes. Decía: “yo a lo mío y tu deberías hacer lo mismo”. No participaba en disputas parcelarias, y tomaba siempre partido por aquello que consideraba justo, aunque a quién se lo dijera, no le gustara. Por lo demás era un tipo normal. Usaba boina como los demás. Traje de pana en invierno y pantalón de algodón, chaleco corto y jubón de lino en verano. Y siempre estaba dispuesto a echar una mano a quién se lo pidiera, incluso dejando sus quehaceres para más adelante.
No era la primera vez que Segismundo le pedía ayuda a Fermín. Aquella, la primera, Fermín no las había tenido todas consigo y temió que el grano prestado, no le fuera devuelto. Pero para su tranquilidad, no sólo le devolvió lo prestado, sino que se empeñó en acompañarle al monte a cortar leña. Fermín no quería, pero al final, tuvo que acceder. Segismundo taló y podó como si fuera para él. Así que, cada vez que Segismundo le pedía trigo, Fermín se lo daba con la mayor tranquilidad y pensando que daba igual si se lo devolvía o no, porque Segismundo era un hombre de palabra y de alguna forma pagaría lo prestado. Pero era el único.
A los vecinos, Segismundo, no les gustaba. Un tipo arisco que no entra en discusión y que no te dice lo que quieres oír, no suele agradar al personal.
Antes de ir a casa del señor Fermín a pedir crédito cereal, Segismundo había recorrido medio pueblo. Todos le habían dicho no tener suficiente grano en el silo y por tanto, imposible acceder al préstamo. Sólo uno, Saturio el más rico del pueblo y el que por tanto no podía poner la excusa de la inexistencia de reservas, había accedido al préstamo. Pero había salido mal parado. Segismundo, con el primer beldeo de la nueva cosecha, le había devuelto, en la propia era, las fanegas recibidas. Sin embargo, llegado el mes de octubre, Saturio se presentó en casa del pedigüeño a reclamarle la devolución de lo prestado. Cuando Segismundo le habló de la era y de la devolución, Saturio le sacó la libreta en la que tenía apuntado el préstamo diciéndole que allí figuraba como moroso. Y que si en su libreta figuraba como tal, algo a lo que él había accedido estampando su firma, es que no se lo había devuelto. El pobre Segismundo le imploró por sus hijos. Intentó que entrara en razón. Si le tenía que devolver de nuevo el cereal, pasarían hambre. Le pidió que hiciera memoria, que en agosto, en la era, se lo había devuelto y que el propio Saturio le dijo que no se preocupara, que cuando llegara a casa, rompería la hoja de la libreta. Pero Saturio no sólo no se ablandó sino que con voz tajante le cortó:
– Está bien. Si no puedes devolver el grano, puedes pagarme dándome la escritura de la huerta del diablo.
– Pero Don Saturio – le dijo Segismundo – si hago eso, mis hijos no podrán comer patatas, ni tendremos tomates en verano, ni cebollas para la matanza, ni ajos…
– Pues haberlo pensado antes – contestó Saturio.
Así pues, Segismundo entregó la huerta al rico estafador, para no tener que ir a la justicia. Finalizó más pobre y con la lección aprendida. Jamás volver a pedir al que más tiene.
Saturio, se pasaba el día llamando moroso a Segismundo y regañando a Fermín por prestar a quién no era de fiar.

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Catecismo latrón

Hace unos ocho meses, publiqué en este diario un artículo titulado “una persona normal”. Me equivocaba. No somos personas normales. Aquellos que luchamos contra el cinismo y la hijoputez, somos mejores seres humanos que todos esos que bailan al son que tocan los indecentes rufianes que trasiegan en el Partido Popular.
No somos personas normales, si entendemos como normalidad agachar la cabeza y pasar por alto las hijoputeces de algunos que, relacionados con cientos de casos de corrupción, con muertes por inasistencia o por negación de medicamentos, o por desidia, como en el caso de los asesinatos machistas, encima pretenden darnos lecciones de moralidad, de honradez, de civismo y de ciudadanía.
No somos personas normales y no vamos a aguantar lecciones de democracia, honradez y moralidad de un tipo que dejó Madrid en la quiebra, que regaló al menos 12,7 millones de euros públicos a las constructoras de la M-30. No vamos a aguantar lecciones de libertad y democracia del hijo de un franquista, del yerno de un fascista al que le cantan el Cara al Sol en su funeral, y de un tipo que defiende al angelito ultra responsable de la detención ilegal de un Ministro de Justica venezolano, de la muerte de decenas de personas y de la instigación y participación en un golpe de estado. Las cosas por su nombre. Leopoldo López no es un libertario de Venezuela ni un demócrata, sino un golpista ultra con decenas de muertos en su avaricia de poder. Su abogado no es un demócrata de prestigio. Es un tipo inmerso en la caverna del franquismo. Un tipo investigado por malversación de caudales públicos, prevaricación y falseamiento de cuentas. Es el responsable de que se pagaran un millón y medio de euros por el mantenimiento de una estación meteorológica que costaba setecientos euros.
No somos personas normales porque no aceptamos imposiciones ni lecciones de democracia, de unos presuntos maleantes investigados por más de 70 casos de corrupción con más de novecientos imputados. No aceptamos tener que homenajear obligatoriamente a quiénes nos dicen cuando, se han servido de Miguel Ángel Blanco para financiarse ilegalmente. No aceptamos que nos den lecciones de civismo y humanidad a quienes maquearon su sede de Bilbao con fondos de la lucha antiterrorista. No aceptamos que nos hablen de “sus muertos” cuando tienen la indecencia de, además de haber puesto todas las trabas posibles para la exhumación de Timoteo Mendieta (y de otros), fusilado por los ancestros de estos cavernícolas del choriceo, a quién hubo que sacar de una fosa común por mandato de una jueza argentina y con los fondos de un sindicato noruego de la electricidad, gestionados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, encima le pidan a su hija, que con siete años, vio como sacaban a su padre a la fuerza de su casa como castigo por ser el Secretario General de la UGT en Sacedón y que ha pasado toda su vida buscando el cadáver de su padre, 2057 € en concepto de impuestos, por trabajos que el Ayuntamiento de Guadalajara no sólo no ha realizado, sino que, además, ni siquiera han intervenido. No aceptamos lecciones de moralidad de quiénes tienen la desvergüenza de ordenar que el resto de cadáveres vuelvan a la misma fosa común de la misma cuneta.
Quienes tienen en su conciencia (si la tuvieran) las muertes de decenas de enfermos de hepatitis C a los que se les negó el tratamiento con Sovaldi porque era caro, quienes llevan a cuestas la muerte de decenas de mujeres a manos de machistas porque pasan olímpicamente de hacer políticas para el freno de esta lacra, quienes tienen en su haber 62 muertes por haber contratado un avión de mierda con un presupuesto de 177.000 € del que sólo utilizaron 37.000 (con la meritoria hijoputez de lo que hicieron con los otros 140.000), ¿nos van a dar lecciones y permiso para categorizar la importancia de los muertos? Siempre han manejado a su antojo y conveniencia el terrorismo. ¿Alguien del PP se acuerda de un señor que estuvo 532 días bajo una fresadora en Mondragón? ¿O es que como ya no pertenece al PP, ya no renta políticamente?
Los sinvergüenzas que desviaron a paraísos fiscales de 25,5 millones de Euros PÚBLICOS en el caso Lezo, que hicieron desaparecer 500 millones de euros PÚBLICOS en la Púnica y 863 millones de Euros PÚBLICOS en la Gürtel, no van a darnos lecciones de honradez ni carnets de ciudadanos de bien. Quienes le han provocado un agujero al estado de 75.000 millones de euros para tapar los desmanes que sus amiguetes provocaron, no nos van a dar lecciones de honestidad, de civismo ni de gestión.
Quienes se han financiado ilegalmente a través de los capos de la droga capos que provocaron miles de zombis andantes y de muertos en Galicia, no van a venir a indicarnos el camino del bien ni a darnos lecciones de ética y probidad.
Quién lleva la sirvengozonería por montera, quién mintió con las armas de destrucción masiva y al que un extesorero acusa de ser el organizador de la Caja B del PP puede dejar las cátedras sobre integridad, dignidad y decencia para intentar convencer a Belcebú.
Parafraseando a Facu Diaz, lo mejor que puede hacer el PP es entregar sus “actas” y disolverse.

La mafia, además de ser ilegal, no debería poder ejercer sin control. Quién cela y ampara a un ladrón, debería ser repudiado con indignación.
Salud, república y más escuelas.

Ordago a Chica

PREJUICIOS

El día había salido feo. Un txirimiri traslucía el horizonte. Hoy no se veían los valles lejanos, ni las montañas aún más lejanas, ni siquiera el final del camino entre las hayas que conducía, ladera abajo, a la pista forestal.
Quizá no era un buen día para abandonar la casa e ir en busca de otros seres humanos. Quizá debiera esperar a que el tiempo mejorase, pero Aniano, había trazado un plan y no quería retrasarlo. Un día más en sus veinticinco años, cumplidos el día anterior, no iba a suponer gran cosa, se dijo. Aunque uno tras otro, llevaba posponiendo la decisión tomada en el instante que encontró a sus padres como dos pajaritos, sentados en la mesa camilla, con las cabezas reposadas contra el hule, en un profundo sueño del que jamás despertaron. El monóxido de carbono, se los había llevado.
Aniano había nacido allí, en la montaña. Entre grandes hayas y robustos robles. Sus padres se apartaron del mundo, tomando una vida eremita, en el momento que Matilde, la madre de Aniano, se había quedado embarazada. El mundo es un lugar peligroso, se dijeron y la sociedad ampara la maldad. En su barrio, San Blas, por aquel entonces, peregrinaban centenares de cadáveres vivientes que, como hormigas, seguían en fila india, uno tras otro, a veces en grupos de dos o tres, no más, desde la boca del metro, hasta la calle de la Porcelana, dónde encontraban el veneno que les devolvía a la vida y les llevaba a la muerte.
Aniano padre y Matilde, no querían que su hijo creciera entre jeringuillas, zombis, heroína y desesperación. Y no se les ocurrió otra cosa que mudarse a una antigua casa de pastores, en la comarca del Ukerdi navarro. Allí lejos del mundo, vivieron de la caza, las cabras y las truchas de los ríos, calentándose como toda la vida a base de leña y sin contacto con el mundo exterior. A veces, raramente, se acercaban montañeros o cazadores. Entonces Aniano hijo, corría a esconderse dentro de la casa, si se encontraba cerca, o entre los matorrales si era imposible llegar a un lugar seguro sin ser visto. Sus padres, le habían inculcado, desde pequeño, que  la gente es peligrosa y que, si se le ocurría hablar con extraños, estos darían parte a las autoridades y sus padres acabarían en la cárcel y él en un orfanato.
Aniano sabía leer y escribir. Se lo había enseñado su madre. También dominaba las matemáticas y la astronomía. Sabía de animales y de plantas. Conocía los alrededores de su casa como la palma de la mano y era capaz de predecir el tiempo en los días siguientes, con aceptable garantía de acierto. Nunca había visto un periódico. No sabía lo que era la televisión ni la radio, aunque sí podía imaginar el mundo exterior a base de lecturas de Julio Verne, Emilio Salgari, Stevenson, Dickens, Mark Twain, Delibes o Pío Baroja. Aunque su favorita era Emilia Pardo Bazán y sus cuentos que había releído en multitud de ocasiones. Tenía también varios libros de matemáticas y un par sobre estrellas, planetas y la configuración del cielo. Así pasaba su tiempo libre.
A pesar de lo que leía en las novelas, o tal vez por ello, Aniano tenía claro que salir de su mundo era peligroso. El mundo exterior, según había leído en muchas de sus novelas, estaba basado en la avaricia, la maldad, la mentira, la injusticia y, según sus padres, eso llevaba irremediablemente a la droga. Estaba convencido de que si se le ocurría alguna vez salir de allí, acabarían robándole (aunque él no poseía bienes, ni dinero) y tirado en una esquina con una jeringuilla clavada, (aunque para eso también debería tener con qué pagarla). Su concepto del mundo exterior, le tenía retenido en las mil hectáreas que recorría semanalmente en busca de comida. Él se consideraba libre porque podía salir de la casa y entrar cuando quisiera y, salvo las escasas ocasiones en las que divisaba extraños, elegir camino en una u otra dirección.
Todo había cambiado con la muerte de sus padres. Allí se encontraba muy solo y le dio por pensar. ¿Y si el mundo no fuera como se lo habían pintado? Las novelas eran antiguas, quizá  el mundo ya no fuese de esa manera. Así que decidió, que debería ir a descubrir que es lo que había más allá de los valles.
Y lo descubrió.

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Órdago a chica

«La prueba de una inteligencia de primera clase reside en la capacidad de retener en la mente dos ideas opuestas al mismo tiempo sin que se pierda por ello, capacidad de funcionamiento. Uno debiera, por ejemplo, ser capaz de ver que las cosas son irremediables y sin embargo, estar decido a cambiarlas». (Francis Scott Key Fizgerald en la Quiebra. Mi ciudad perdida.)

Lo que a algunos nos parece sencillo y evidente, a otros, ya sea por estupidez, por desconocimiento o, peor, por mala fe, les parece complicado y extravagante. Lo que a algunos nos parece moralmente reprobable y nos enciende y nos lleva a tomar determinaciones, a veces compulsivas y que sabemos que no llegarán a buen puerto, a otros les parece liviano y sin importancia y lo que es peor, explicable y aceptable dentro de su moralidad en la que las cosas son buenas o malas, blancas o negras dependiendo de dónde vengan y de la conveniencia a sus intereses particulares.
Escuchaba el otro día en una radio (no se cuál porque cuando estoy en Valdorros escucho lo que puedo y no lo que quiero) a un tipo explicar que la corrupción no es tan mala como parece porque de ella, salen obras públicas y trabajo. Además decía que es normal que los políticos (supongo que se refería a los del Vertido Popular) sean corruptos porque por ellos, por sus manos, pasan infinidad de concesiones y contratos. Millonarias obras públicas que tienen que gestionar con un sueldo de miseria (y apostillaba que 60.000 € es lo es) y que claro, comparan cuando se van a cenar con esos grandes empresarios que cobran 300.000 euros al año y ven que ellos, con todo el dinero que mueven, no pueden  tener ese nivel de vida y que, por tanto, es comprensible que piensen que, con todo lo que dan a ganar a los demás, ellos también ganen. Se olvidaba el tipejo este de la radio, que las obras públicas no son de los políticos del Vertido Popular, sino de todos los ciudadanos y que el dinero sale de nuestros impuestos y por tanto es nuestro (la pólvora nunca la paga el rey, sino sus súbditos). Además justificaba la corrupción desmintiendo que las comisiones, los sobres, los cohechos y las mordidas influyan en el precio final de una obra pública. Ya no pude escuchar más la argumentación. Tuve que cambiar de emisora porque estaba a punto de vomitar encima.
Pero esto me lleva a pensar que existen dos tipos de personas. Los que creemos que la corrupción es una epidemia a erradicar. Las que pensamos que la corrupción provoca serias mermas a los servicios públicos y en los derechos de los ciudadanos y los que, para justificar lo injustificable, ya que todo lo que hacen los suyos está bien, se inventan alegatos y dobles raseros y un todo vale que justifique cualquier cosa. Incluso aunque vaya contra sus principios religiosos. Todo vale si con ello, pueden seguir con sus latrocinios, mamandurrias y su cleptocracia.
Deberíamos recordar a este tipo de personajillos indecentes que mientras en Madrid, nos robaban a manos llenas, estos cagabandurrias amigos de lo ajeno,  dejaron sin becas de libros a los niños más pobres. También sin becas de comedor. Impidieron que miles de chavales aptos para el estudio, tuvieran un futuro prometedor. Que mientras concertaban con colegios privados, de los que luego revertían comisiones y donaciones, y a los que, además,  cedían terrenos destinados a colegios públicos para edificar centros privados , querían cobrarles 3 euros/día a los chavales de primaria por CALENTAR el tupper en un microondas. Que el ratio de alumnos por clase en primaria pasó de 20 a 25 alumnos, en secundaria de 30 a 35 y en Bachiller de 35 a 40 alumnos. Que además han hecho del Bachiller una educación no obligatoria a la que no prestan ninguna ayuda (si el  centro es público) y desantienden, de tal forma que no puedes elegir rama porque no todos los institutos se prestan todas las opciones, ni hay plazas para todos, con la consiguiente merma educativa y el inconveniente para quién no puede pagarse un centro privado.
Que mientras pagaban 21 millones de euros por la Sociedad de aguas Emissao en Brasil, empresa que apenas valía 3 millones, la lista de espera para operar aumentaba en un 128%
Podría seguir dando datos obscenos que han supuesto mermas importantes en nuestras vidas, como la rebaja del salario medio, el aumento del paro, el fin del trabajo estable, el aumento imperdonable de la pobreza, el exterminio de derechos laborales y sociales, de los subsidios de desempleo y de las ayudas para personas necesitadas, mientras ellos llenaban sus cuentas en paraísos fiscales.
Y daría igual. Porque cuando estos energúmenos, practicantes del hijoputismo más fascistoide, estaban en la oposición, atendiendo a su doble moral, obligaron al Ministro de Justicia a dimitir por asistir a una cacería con el Juez Garzón, que por aquel entonces instruía un sumario contra la corrupción de miembros del Vertido Popular. Luego ya se encargaron de expulsar también al Juez, que a la vista de los hechos, los casos y las investigaciones, estaba en el camino correcto. Ahora, sin embargo, el Ministro de Justicia, además de afinar fiscales, remite SMSs dando ánimo a los corruptos. Y no pasa nada. Y los vertimedios, que entonces hicieron de aquello un problema nacional que iba a acabar con el estado, ahora pasan de puntillas y sin hacer ruido.
Aquí todo da igual. Somos cuatro quijotes luchando contra enormes gigantes que se empeñan en decirnos que son molinos. Gigantes que controlan la prensa a base de subvenciones públicas y publicidad institucional. Gigantes que ponen y quitan jueces y fiscales ascendiendo a capricho. Jueces y fiscales que sufren extraños asaltos en sus domicilios cuando no se atienen a las pautas marcadas y llevan casos que pueden comprometerles.
Vivimos en un país de indolentes zoquetes. O peor, de hooligans que se comportan en política como lo hacen en los campos de fútbol: insinuando, utilizando la violencia, envenenando al contrario con comentaros ofensivos y cerrándose en banda si razonar. Y da igual si el Ministro del Interior en un lapsus mental reconoce la corrupción. Da igual porque es de los suyos.
Tenemos la batalla perdida. Porque, a falta de jueces independientes que apliquen el artículo 10 apartado a) de la Ley de Partidos y disuelvan esa asociación criminal ( la AN dixit), no importa si la Moción de Censura es oportuna y necesaria para desalojar del gobierno a estos indeseables. Los medios de incomunicación, adoctrinamiento y difusión del pensamiento único, han hecho mella y hasta los votantes de Podemos creen sus mentiras. Entre las meteduras de pata por intentar asistir a un medio hostil como PRISA, y la desvergüenza de PSOE y Ciudadanos que no sólo han hecho que Rajoy siga desgobernando y consintiendo, sino que, ahora se niegan a destronarlo. El trolismo periodístico lo tiene muy fácil cuando quién debiera estar en la oposición es simple comparsa y cómplice de la corrupción.
El Vertido Popular tiene más de TREINTA casos de corrupción en los juzgados y más de 900 de sus dirigentes y afiliados encausados por delitos de corrupción, cohecho, tráfico de influencias, sobrecostes, mordidas, etc. Ni la Cosa Nostra italiana llegó a tanto. Pero eso da igual. Porque aquí lo importante es Venezuela, el Madrid y Nadal.
Tenemos que tirarnos de este tren, aunque esté en marcha. Solo así tendremos una posibilidad. Porque va directo a estrellarse. Eso sí, antes, los jefes del tren, desengancharán el vagón de cola dónde seguirán disfrutando del espectáculo.
Iam tempus est agi res.
Salud, república y más escuelas.

@zcelemin

Los dañinos votantes del PP

Un viaje al infierno

Por fin habíamos llegado al hotel. El viaje, farragoso y cansino. El autobús una tartana llena de mierda. Un día perdido en el parque de atracciones a la espera de un avión que no habíamos contratado, y un vuelo chárter, cuya incomodidad es infinitamente peor que viajar en carro con ruedas de hierro sobre una carretera llena de baches. Nuestra paciencia estaba llegando a su límite. Claro que siempre hay quién se conforma con todo y te dice que te calles que no montes bronca porque está de vacaciones y quiere pasarlo lo mejor posible.

El hotel seguía en la lista de desgracias. Habíamos contratado uno de tres estrellas y este era de una. El representante de la agencia era el foco de nuestra ira. Para colmo, no había habitaciones dobles para todos. Ante nuestras protestas, el director del hostal quiso callarnos ofreciéndonos una bicoca. Ocho personas debían compartir cuatro habitaciones. Dos de tres camas y dos individuales. Y aquí fue dónde exploté. Una de las personas que no quería protestas, que nos abroncaba por echarle en cara al de la agencia el viaje la funesta organización, fue la primera en hacer ver que una de las habitaciones individuales era para ella.

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Esta mañana me he levantado con la sorpresa de un artículo de un tal Iker Armentia en eldiario.es que me ha sacado toda la mala leche que llevo dentro. Claro que quizá si hubiera leído antes que este tipo es de los de Cebrián, igual me había ahorrado el sofocón.

Dice este señor que los votantes del PP no son idiotas y nos echa en cara que quizá los idiotas seamos nosotros por creer que lo son. Habla de los que viven de los recortes del partido de la corrupción como si esos no supusieran nada más que el 3% de los que votan a estos individuos. También de los que trabajan hasta la extenuación y llegan a casa tan cansados que tienen que dejar el cerebro plano viendo lo que les echen en la tele en lugar de ponerse a leer (y no hace falta ponerse con el discurso del método). Les justifica como si no fueran culpables con su voto de que precisamente tengan que trabajar de sol a sol por 400 míseros euros. Nos insulta porque aborrezcamos comprar en el PRIMARK. No señorito. No nos metemos con el PRIMARK que al igual que Zara, Adidas o cualquier otra marca confecciona en oriente pagando menos de 100 míseros dólares al mes a niños y mujeres. No nos gusta la explotación infantil ni la globalización de los mercados y por eso protestamos. Nada tiene que ver con las compras baratas, sino con la inconsciencia de la gente y de los gobiernos que lo permiten.

Los votantes del PP quizá no sean idiotas, aunque básicamente deben de serlo en su mayoría si atendemos al refrán castellano que dice que ningún tonto tira piedras a su tejado y estos no tiran alguna sino que están arrojando toneladas de ellas, jodiendo día a día las tejas que nos protegen de la lluvia y que acabarán arruinando la madera que las sostiene viniéndose todo abajo.

Quizá los votantes del PP no sean idiotas. Pero si son insolidarios, perniciosos y dañinos porque están obligando a todos a trabajar sin derechos, por un mísero salario, sin el derecho a que nuestros hijos reciban la educación que se merecen por su trabajo y esfuerzo. Nos están privando a todos de una sanidad pública y universal y de calidad. Y sobre todo, están coartando nuestra libertad y nos hacen vivir en un estado en el que no hay división de poderes y la democracia es una pantomima. Y todo para que señores como Cebrián puedan cobrar  millones de euros anuales de un grupo que se cae por su insolvencia. Para que señores como González, puedan decirnos cómo hemos de malvivir desde su poltrona en el Consejo de Administración de una eléctrica. Para que su grupo empresarial pueda despedir a su jefe en eldiario.es sin que a la asociación de prensa de Madrid, se le caiga la cara de vergüenza.

Dejaremos de llamarles idiotas cuando el voto sea público y los primeros en tomar la pomada de las recetas del partido corrupto sean sus votantes y cuando los demás seamos inmunes a ellas. Mientras tanto, estoy en condiciones de creerme moralmente superior a esos millones de ignorantes estúpidos que con su voto están haciendo que mi hijo tenga una vida mucho peor que la que yo he tenido.

Mamandurrias

De hormigas y cigarras

En el extenso páramo castellano, una vasta amelga teñía el horizonte de amarillo. Junto al trigo y la cebada, las hormigas iban y venían en su quehacer diario buscando las semillas con las que llenar sus bodegas dónde nacería el hongo que les daría comida en el invierno.

Apoltronadas en espigas y encinas, las cigarras cantaban y observaban el trabajo de las laboriosas hormigas. El trabajo es de pobres e inútiles decían mientras con sus patas se daban aire fresco produciendo una melodía que llenaba de hilo musical el extenso llano.

  • Ya veréis cuando llegue el invierno – les decían las hormigas – Entonces no cantaréis como ahora.

  • ¿El invierno? – preguntaban las cigarras. El invierno está muy lejos.

Las hormigas iban y venían sin ton ni son y muchas veces se perdían en el camino. Así que las cigarras hablaron con la hormiga reina y le propusieron que desde su privilegiada posición podrían ver dónde estaban las semillas y cuál era el camino más corto, por lo que podrían enseñar a las hormigas por dónde ir sin dar rodeos ni perder el tiempo. A cambio sólo pedían un lugar apartado del hormiguero y excavado por las hormigas, dónde las cigarras pasarían el invierno. La hormiga reina sopesó la propuesta y acepto el trato. No entendía muy bien porque debían dedicar medio mes a construir el refugio de las cigarras en un pequeño cerro del que nacía una gran carrasca en el que en verano calentaba tanto que dentro parecía el infierno y en invierno el cierzo azotaba sus bordes con gran intensidad, pero lo hicieron.

Acabado el refugio, las cigarras daban órdenes desde lo alto indicando a las hormigas dónde ir y por dónde venir sin que hubiera aglomeraciones ni estorbos.

Poco a poco, fueron limpiando de semillas los alrededores. Tanto, que ahora tardaban casi un día en ir a y otro día en volver. Las cigarras les propusieron a las hormigas encargadas de recoger las mieses que, para poder trabajar más eficazmente, era mejor que fueran dejándolas a la solana del cerro, junto al cobijo de las cigarras, que estaba a mitad de camino del hormiguero. Luego, una vez tuvieran el montón, podrían dedicar el resto del verano a transportarlas desde el almiar en el cerro al hormiguero. Y así lo hicieron. Mientras las hormigas iban a por los granos, las cigarras iban metiendo en su chiscón parte de lo que las hormigas dejaban en él.  Además, alguna de las cigarras se posaba en lo alto del montón y se llevaba a su madriguera todo lo que podía.

Las hormigas se extrañaban de que el montón no creciera tanto como esperaban pero no cayeron en la cuenta de que les estaban robando.

Llegado finales de agosto, lo recolectado no era ni la mitad de recogido otros veranos. Así que en lugar de llevar lo que tenían al hormiguero, decidieron seguir una quincena más recolectando mieses y semillas. En Septiembre, lo acercarían al hormiguero. Pero, las lluvias del otoño se adelantaron y llegaron antes de lo previsto. La humedad hizo florecer los hongos en el almiar y las hormigas estaban desesperadas con las bodegas casi vacías.

  • No os preocupéis, – les decían las cigarras – Nosotros tenemos las despensas que nos habéis construido llenas. Podemos prestaros tantas semillas como necesitéis.

  • ¿Y como es que tenéis las bodegas llenas, si no habéis trabajado?

  • Se llama negocio. Vosotros traías el grano a nuestro territorio y nosotros cogíamos lo que es nuestro.

  • Pero, eso no formaba parte de lo estipulado.

  • Ahora, si. – respondieron al unísono las cigarras –

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Mi mejor amigo, trabaja en una empresa pública. En los últimos cinco años ha disminuido la plantilla en casi diez mil trabajadores. Sin embargo, el gasto de personal ha aumentado. Esto sólo se entiende si observamos que mientras el personal de base ha caído considerablemente hasta el punto de comprometer la viabilidad de la empresa, el personal directivo, todos de la cuerda de quién gobierna y puestos a dedo, ha aumentado en un 500%.

Me comentaba hoy cabreado, que el viernes nombraron una nueva Jefa de Personal con nombre y apellidos rimbombantes. Su hija estaba en esta empresa de becaria y ha sido llegar su mamá y al día siguiente dejar la becaría para convertirse en personal fijo.

Cuando esta gentuza que nos desgobierna y todos sus secuaces, incluidos los del PSOE y Ciudadanos, están con la matraca de Venezuela, ETA, los comunistas, etc., en realidad están desviando la atención de los problemas que tenemos nosotros para que sigamos su juego y les votemos y así poder seguir viviendo de las mamandurrias y de nuestro trabajo y nuestros impuestos.

Si la gente fuera un pelín inteligente, lo que debería sopesar es que ofrecen todos estos charlatanes de tres al cuarto, qué es lo que han hecho durante los últimos cuarenta años y porqué siguen repitiendo año a año, elección tras elección, las mismas promesas que nunca cumplen.

Es mentira que esta gentuza sean buenos gestores. Es mentira que en la empresa privada ganarían más. Todo es una gran mentira. Como las cigarras del relato, lo único que hacen es gestionar para si mismos y para sus amigos. Y si están aquí es porque les renta y porque pueden hacer lo que hacen con todo tipo de impunidad. Si ganaran más en negocios privados, ¡aquí iban a estar! Entre otras cosas porque nunca han servido sino que, llevan sirviéndose, los últimos trescientos años.

Sólo hay que observar y tener memoria y vemos como la hija de Trillo, los hijos de Aguirre, la mujer de Aznar, la mujer de … (aquí tenéis muchos), se han colocado en puestos para los que no habían sido elegidos con sueldos superiores, no a la media sino a cualquier directivo de una empresa media.

Cuando recordamos que el hospital de Burgos costó tres veces lo presupuestado (y hay otros tantos con el mismo problema), que se pagan tres millones y medio por el mantenimiento de algo que vale 700 euros, que se pagan cuarenta millones por algo que vale tres, que se arruina el ayuntamiento de Madrid para hacer obras faraónicas que nadie sabe lo que en realidad cuestan, las obras del metro, las carreteras radiales que acabamos pagando todos, el Castor, el AVE a Tardienta, a Cuenca, a Albacete… Todo tiene el mismo denominador común: obras pagadas con dinero público. (Casualmente muchas de las empresas que hacían estas obras contribuyen generosamente con donativos a la causa).

No nos dejemos engañar. Quienes gobiernan ahora, quienes lo han hecho durante los últimos cuarenta años y los que dicen ser el relevo pero han estado con los PPSOE, esos, todos, viven de las mamandurrias y ni quieren que se les acabe, y lo que es peor, ni que se descubra el pastel y no haya celdas para todos.

La guerra, ha comenzado… la coalición PPSOE, en marcha

Sanguijuelas y sangrías

El Rey Enrique, maldecía en sus aposentos mientras se comía a boca llena una pata completa de lechón asado. El dolor que sentía en el dedo gordo del pie derecho era inmenso. Una treintena de agujas se le clavaban a la vez en el mismo sitio haciendo que el corazón bajase hasta el pié y allí latiera como si el pobre dedo fuera a reventar.

Cansado de sufrir dolor, de tener el pie como una bota, de estar siempre sentado, con el pie apoyado en un dosel almohadillado, decidió hacer que llamaran a Xiao Xung al que había conocido en un banquete en honor al príncipe Otto de Dinamarca al que acompañaba en un viaje a Islandia. Xiao Xung se presentó como médico y filósofo chino y en los diez minutos en los que estuvo con el rey, fue capaz de reproducir uno a uno los síntomas que acuciaban al rey sin haberlos conocido de antemano.

Los médicos de la corte, practicaban habitualmente sangrías al monarca con el fin de paliar dolores y de mejorar la enfermedad. Sin embargo, el rey no mejoraba y los dolores cada vez eran más intensos. Éstas eran un engorro ya que insertaban cañas de oro en las arterias para desagüar las venas en una palangana, o ponían sanguijuelas que eran dolorosas de retirar.

Lo primero que recomendó el galeno chino fue dejar de comer carne de caza o cerdo. Después cesar inmediatamente con las sangrías y, aunque le doliera, caminar todo lo que fuera posible.

Los médicos reales se llevaban las manos a la cabeza. ¿Cómo iban a dejar de realizar el remedio universal que se venía usando desde la primigenia de los tiempos? ¿Y andar? ¡Si no podía! Si ademas dejaba de comer carne, se volvería débil y enfermaría.

Pero, el rey, ¿No estaba ya enfermo?

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Los virulentos ataques a los componentes principales de PODEMOS, han dejado el perdigón del 3 para pasar a los cartuchos de posta y sal. Luego vendrán las balas y más tarde los cañonazos.

Ya han quedado atrás las acusaciones de bolivarianos, de peligrosos antisistema para centrarse en atacar a los autores del programa económico. Del profesor Navarro comenzaron diciendo que era el artífice del programa comunista de Chavez. Que se había formado en la cuba de Castro. Omitieron que Vicenç había trabajado en Washington para la administración Clinton, en la UE o en Suecia o en las Naciones Unidas. Eso no interesaba. Luego han pasado a decir que es un apócrifo en economía y que no sabe absolutamente nada de los mercados. Como si los Jose Carlos Diez o los Santiago Niño, fueran físicos del movimiento cuyas predicciones fueran tan exactas como el pronóstico de un choque de dos trenes que viajan a velocidad constante y en direcciones opuestas.

Los gurús de la economía no dejan de ser aquellos médicos medievales que creían firmemente en las sangrías y que tocaban heridas con los dedos llenos de mugre. O peor, porque aquellos lo hacían convencidos de que era lo mejor y nadando en la ignorancia, mientras que éstos de hoy en día lo hacen a sabiendas de que la economía no es ninguna ciencia, sino una serie de métodos para llevar a cabo políticas que beneficien a unos pocos (los de siempre) en detrimento de la gran mayoría que son los que pagan. De Juan Torres López, como no pueden inventar nada malo, porque ni ha estado en Cuba, ni en Venezuela, ni ha sido gurú de ningún país de los que éstos amorfos han convertido en el eje del mal, pues se han inventado lo que dice, pero no dice en el documento económico de podemos. Y para ello sacan conclusiones como la de acusarle de querer articular como derecho en la Constitución la fluidez del dinero o la de que el ICO se convierta el banco público transmisor del dinero entre el Banco Central Europeo y los empresarios. Sacan de contexto lo que quieren, añaden lo que les da la gana e interpretan convenientemente para que todo parezca obra de un chalado. Eso por no hablar de que hablan de la subida de salarios, totalmente necesaria, como la obra de un demente que arruinará España. No se si es que no saben que en España ya hay seis millones de arruinados y cuatro de pobres de solemnidad o quizá cuando hablan de España, están hablando de los que, sintiéndose más españoles que nadie, tienen el dinero en Caimán, Suiza o Luxemburgo porque son muy patriotas. Cualquier persona con un pelín de sentido común sabe que el capitalismo es consumo y que para consumir hay que tener dinero. Menos dinero, menos consumo. Menos consumo, menos puestos de trabajo. Menos puestos de trabajo, salarios más bajos. Salarios más bajos, menos dinero. Y entramos en un bucle.

Pero esto no ha hecho nada más que empezar. Y sería para llorar de risa, si no fuera porque nos jugamos el futuro. Resulta que el PSOE acusa a PODEMOS de copiar su programa y a su vez de que el mismo es imposible de cumplir. Una de dos, o saben que, como siempre, no van a cumplir lo que prometen o están mintiendo y saben que las propuestas de PODEMOS son un peligro, pero no para los españoles en general, sino para los patriotas de las cuentas Suizas.

Y no dudemos de que, aunque gane PODEMOS, si no lo hace por mayoría suficiente, estos cenutrios cagabandurrias que nos llevan timando cuarenta años (unos, los otros toda una eternidad) acabarán formando coalición con la excusa de salvar a España y que no es otra cosa que hacer que las eléctricas a las que se le regalaron 3.000 millones de euros en época de Zapatero, que las constructoras como la de Florentino a la que se le ha compensado con 1500 millones por lo del Castor, o los bancos a los que les dimos 108.000 millones para que pudieran pagar sus bonus a sus directivos, sigan estafándonos, sigan creando pobres, sigan creando esclavos y sigan abusando de su magnificencia impunidad.

Ayer, Fernando Berlín en la Cafetera, entrevistaba a Zapatero. Como Tinki Winki es como es, no reparó en sus respuestas y dijo cosas tan jugosas como que la democracia también consiste en que los fondos de inversión sometan a los gobiernos para salvaguardar los intereses de sus ahorradores, o como que un presidente no puede hacer lo que promete en materia económica porque las empresas de calificación amenazan con subir la prima (y lo cumplen) y eso es una verdadera rémora (eso es chantaje burdo).

Ya va siendo hora de que alguien en lugar de servirse de las sanguijuelas para que nos chupen la sangre, acaben enviándolas al pantano de dónde nunca debieron salir. Ya va siendo hora de que el poder del pueblo y los intereses de una mayoría, se sobrepongan a los de unos pocos.

Va siendo hora de pasar del curandismo a la medicina.

cómplices

El lector ocupado

Marianín es un tipo acomplejado que se refugia en la lectura del catecismo deportivo, el AS. Le gustan los deportes y mientras lee, se evade. Le da vueltas y vueltas a las innumerables páginas dedicadas a su equipo del alma, el Real Madrid. Mientras lee sobre los triunfos de Ronaldo, sobre la estrategia de Angelotti, sobre el gran debate si Casillas debe o no ser titular, Marianín es feliz. Ese es su mundo.

Claro que, el AS no le paga por leerles sino que, el acomplejado lector deportivo, vive de revisar expedientes, de dar conformidad y solución a los temas planteados en ellos y de lo que debiera hacer y no hace, que no es otra cosa que intentar mediar para que la gente viva un poco mejor. Pero Marianín no está para esas tonterías. Él es de los que opina que la vida transcurre sin dificultad y que, para matar a ese vecino molesto, sólo hay que esperar que pasen los años. Al final todo el mundo acaba muriendo.

Hasta ahora, la vida de Mariano era un bálsamo deportivo. Por la mañana, el AS, a media mañana, el AS, a mediodía a comer y por la tarde siesta. Sólo dedica una hora de su trabajo a ponerle el sello de salida a los expedientes una vez que sabe que todo se han solucionado solos, para bien o para mal, pero eso a él se la trae al pairo. Transcurrido el plazo legal de resolución, le pone el sello de “FINALIZADO” y a soñar con la alineación del Madrid, con el balón de oro de Ronaldo o con la mujer de Sergio Ramos.

Claro que, lleva unos días con la mosca en la oreja. Uno de los expedientes que no ha mirado y que ha dado como finalizado era de un pobre hombre al que debían haber operado de urgencia. Y no lo hicieron, porque Marianín que debía de haber mediado para evitar que el paciente fuera desahuciado, no lo hizo. Así éste tuvo que cambiar de domicilio porque el indolente funcionario no miró siquiera un caso claro como el agua en el que el banco estaba de acuerdo en conceder una moratoria al deudor dada la gravedad de su enfermedad. El hospital no pudo localizarle para operarle. Y finalmente falleció una semana después de la fecha prevista para la operación.

Un compañero le transmitió a Marianín que la familia iba a emprender acciones legales contra él. Claro que a Marianín, con sus ínfulas de “a mi todo me resbala” creyó que, como todo, pasaría sin dejarle huella.

Hoy ha amanecido un día soleado. La primavera ha adelantado las primeras flores. El sol marcero mece la mañana calentando sin quemar, brillando sin molestar, reluciendo sin deslumbrar. Marianín, sin embargo, vive en un día gris. Ya no es funcionario. No se presentó al primer juicio de la demanda por negligencia. No presentó alegaciones, ni tampoco excusas, ni mucho menos apeló la sentencia que le condenaba a seis años de cárcel y a la pérdida del puesto de trabajo. Hace quince días, cuando fue a trabajar, le dijeron que ya no lo hiciera porque había perdido su puesto de trabajo. Hoy, unos señores vestidos de azul, han llamado a su casa muy de mañana, y le han esposado, lo han metido en un coche y lo han trasladado al penal de Ocaña.

Allí, entre rejas y paredes piensa que, al menos ahora tendrá todo el tiempo para leer el AS.

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Dicen que Rajoy es un tipo que no toma decisiones porque sabe que todo se acabará arreglando por si sólo. Le llaman el indolente porque ni sufre ni parece. Claro que, no es lo mismo ser inmovilista que zángano. Y se puede pecar también por omisión.

Por ejemplo, uno puede ver como un conductor agresivo que va haciendo el hijoputa por la carretera se acaba pegando el tortazo. Y puede pensar, bueno que le den. Un cabrón menos. Pero claro, resulta que esa actitud es una conducta punible y te juegas que te acaben juzgando por denegación de auxilio.

Que uno vea como uno tras uno, y a pesar de las trabas, los tesoreros del partido acaban siendo denunciados por fraude, que vea como día tras día, y a pesar de todos los impedimentos puestos en la judicatura, sale un escándalo de corruptelas que atañe al partido al que perteneces y que, o te escondes, o das una charla parapetado tras una TV de plasma, o como el otro día en extremadura, o como con Matas, Bárcenas o tantos otros, acabes alabando al que ha cometido las tropelías, no es precisamente propio de un tipo inmovilista sino de uno que deniega el auxilio. Y eso, tarde o temprano, se acaba pagando.

No imagino como un tipo como este puede haber llegado a Presidente del Gobierno. A lo mejor, sabía tanto de todos que el insufrible acabó dándole el puesto para que no levantara la alfombra. Y claro, un espía es bueno observando, tomando notas, pero un necio a la hora de resolver las tramas.

Tenemos, con diferencia el peor presidente de la historia de España. Y es difícil superar al insufrible. Ese al que nadie debe de decirle cuándo beber y conducir, cuándo conducir y beber o cuando mentir para poder visitar el rancho del gran sheriff a cambio del apoyo para vender armas y que las empresas de los amigos (del Sheriff) puedan invertir en el país elegido. Este es un hipócrita peligroso y malévolo, pero es que el actual es el que nos ha llevado a la miseria. El tipo que, por omisión, concesión o por gandulear, ha dejado que gobiernen los malos. La reforma laboral, el IVA, el dinero insuflado a los bancos a golpe de soplido ciudadano, el destrozo a la sanidad, a la educación, la corrupción generalizada (que probablemente no venga de ahora y a éste le ha saltado en los ojos, por ser como es), los desahucios, el paro generalizado, la pobreza, los niños que no comen, el hambre, los trabajos a precio de esclavo, el hazmereír de toda Europa, la emigración de los jóvenes, el problema con Catalunya, las tasas judiciales, la politización de los tribunales y del poder judicial, los sobres, los sobresueldos, la caja B, el trabajo sumergido, la indecencia, la inmoralidad, …

No se que tiene más que pasar para que esos cuatro millones de cómplices con todo esto, dejen de apoyar a un tipo y a un partido que, de nuevo y bajo la nueva acusación de la Audiencia Nacional, debería ser declarado ilegal según la ley de partidos que ellos se sacaron de la manga.

Uno puede ser de derechas, eso no lo niego. Pero si apoyas a esta gentuza, estás convirtiéndote en cómplice del latrocinio, de la cloaca en la que nos han hecho vivir y del estado general de impunidad para algunos y de represión para el resto.

STOP

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Ya he dicho muchas veces que, sin justicia no puede haber democracia. Y sin justicia social, además no puede haber paz.

A uno se le revuelve el espíritu cuando ve que a cinco sindicalistas a los que se les ha dictado auto de entrada inmediata en prisión por hacer un piquete en una huelga y delitos de “tanta gravedad” como hacer pintadas en un bar (que encima no ha sido demostrado) o echar colorante en una piscina durante una huelga con el agravante de manchar el traje del gerente, para que sirvan de paradigma y escarnio. Mientras, el ex-conseller valenciano que desviaba fondos, quitándoselos a los pobres de Nicaragua, condenado a 8 años, sigue en la calle en espera no sabemos muy bien de qué. Igualmente el expresidente balear Jaume Matas condenado primero a 6 años que el Supremo redujo a 9 meses y con dos condenas por corrupción, sigue también en la calle. No debemos olvidar aquí las condenas de dos años por un tartazo (mancha con una tarta) a la presidenta de Navarra, de quién tampoco debemos olvidar que cobraba dietas dobles y triples como consejera de Caja Navarra y que además también tuvo un affaire de una empresa y la hacienda navarra.

Es evidente que el trato no es igual para todos y que a algunos la justicia les resbala por el traje sin que llegue siquiera a manchárselo.

Cuando intentan acallar, desprestigiar y sobre todo hacernos creer que los de PODEMOS o son peligrosos izquierdistas o son igual que el resto de políticos (que de todo hay) lo que están es expresando miedo. Miedo a que se acaben esas situaciones en las que uno es condenado a 8 años y sigue en la calle sine die. Miedo a que se acaben situaciones en las que un policía que investiga corrupción, acabe siendo imputado por hacer su trabajo por alguien que, además de ser juez, es hermano de un íntimo del que había sido investigado por el policía. Miedo a que los jueces que meten en la cárcel a los presuntos delincuentes por estafa y maquinación para apropiarse del dinero de los ahorradores, no acaben imputados y condenados, porque el reo es amigo de un tragaldabas del fascismo, sino condecorados. Miedo a que que quién investiga sus corruptelas y no atiende a sus “avisos”, en lugar de ser expulsado de la judicatura acabe metiéndolos a todos en la cárcel (igual no hay sitio para todos). A todo eso tienen miedo. A eso y a que se les acabe el chanchullo de los sobres, los diezmos por concesión de obra pública, los contratos a los amigos de lo que antes hacía mejor y más barato la administración, los consejos de administración de empresas que antes eran públicas y a las que se beneficia durante el mandato, los aforamientos y los chanchullos en general.

Su hijoputismo es tal que son capaces de dejar sin comer a los niños pobres, en verano, con tal de que no salga en las noticias la apertura de los comedores escolares durante la época estival y poder así seguir diciendo que todo va bien y que estamos mejor que nunca.

Por todas estas razones, debemos apostar por el cambio, por la honradez, por aquellos proyectos que nos están ilusionando y que predican con el ejemplo.

Dejémonos de huevadas y de afrentas tontas y centrémonos en lo importante: cambio de modelo, auditoría de la deuda, justicia que pueda definirse como tal, justicia social y servicios públicos, educación y sanidad. Porque si enredamos con tontás acabaremos como siempre, quejándonos por todo y sin haber efectuado la limpia que es imprescindible e inaplazable. Los delincuentes deben estar en la cárcel y no pululando por ahí, dando consejos sobre hipocresía, amenazando o dando lecciones de honradez.